Hoy fue mi último lunes en el cole, por lo que fue algo duro intentar empezar la mañana con los ánimos al 100% puesto que no quiero que se acabe esta gran experiencia que estoy teniendo.
Hemos comenzado el lunes acompañados de las mismas rutinas que el resto de días. En en primer lugar fui a la entrada a recibir a los niños para posteriormente guiarlos hasta el aula. Una vez dentro del aula, mientras los niños me contaban todo lo que había realizado durante el largo puente, ellos comenzaron a despojarse de sus abrigos y a prepararse para poner el mandilón por orden de mesa. Esta simple acción que antes le llevaba un mundo para realizarla, ahora la completan en un par de minutos sin apenas ayuda de los profesores. La velocidad a la que están avanzando y desarrollando me está resultando asombrosa, es increíble los logros que están llevando a cabo cada uno individualmente y también como grupo.
Una vez todos estaban preparados y sentados frente a la pizarra, comenzamos la Asamblea de forma habitual. Comenzamos eligiendo al encargado, esta vez hemos pensado bien el niño al que le tocaba, decidiendo que hoy iba a ser más un toque de atención qué un premio al esfuerzo que realizan en el aula, puesto que el encargado que hemos elegido hoy aún que últimamente está trabajando bastante sigue sin ponerle mucho empeño a las actividades que se le encomiendan en clase y se distrae con facilidad. Este método estamos empleando últimamente y está resultando bastante efectivo, puesto que los niños que peor ritmo de trabajo estaban teniendo una vez fueron elegidos como encargados empezaron a mejorar en su ritmo y nivel de trabajo.
Cuando terminamos la Asamblea, la profesora Marta y yo tuvimos que darnos prisa y organizar a todo el alumnado para poder seguir practicando actuación que van a realizar en Navidad antes de que llegase la hora de motricidad. Estos últimos días, el final de la Asamblea hemos decidido suprimir la hora de trabajar con la unidad didáctica para emplearla en practicar con toda la clase el papel que va a realizar cada uno durante su función de Navidad.
A pesar de que la canción y el baile que se las mando al grupo era algo complicada para una clase niños de 3 años, después de este último ensayo hemos podido comprobar que todos los alumnos saben perfectamente su personaje, el momento en el que deben aparecer y también se saben la letra de la canción. Cada vez tengo más ganas de qué es el día de la actuación y poder ver lo bien que lo hacen.
Durante la hora de motricidad, me he quedado en el aula con la profesora Marta ayudándola a terminar de una vez por todas los últimos adornos navideños que vamos a colocar en los pasillos para decorar el colegio. Hoy nos tocaba colocar en el tablón de fuera los árboles de Navidad que los niños llevaron como tarea para trabajar conjuntamente con sus padres; aunque faltaban bastantes árboles de Navidad, los árboles que habían traído clase está muy bien decorados y se notó que los padres dedicaron mucho tiempo a estar con sus hijos para acabarlo. Me alegra saber que los padres se impliquen tan bien con sus hijos en este tipo de actividades.
Después de la hora de la merienda y de haber acabado el tiempo de juego por rincones, la profesora Marta ha decidido seguir adelante con la unidad didáctica del libro de Poppy. Hoy los alumnos han tenido que completar una ficha de unir, en esta fecha parecían tres manzanas y encima de ella 3 puntos, los niños y las niñas habían de unir el punto estaba en la parte superior de la ficha con la manzana que estaba justo debajo suya y una vez la uniesen estos tendrían que colorear solo la manzana del medio. Esto último directriz, la de colorear solo un objeto de los que están en la ficha es algo que le cuesta bastante a prácticamente todo el grupo por lo que llevo observando en las últimas fichas que debían de hacer esto.
Para aprovechar el tiempo que nos sobraba una vez acabada la ficha de Poppy, hemos decidido que el alumnado siguiese decorando la pasta de Navidad comenzarán la semana anterior. La postal está quedando todo muy bonita, pero me gustaría que los niños tuviesen un poco más de libertad a la hora de decorarla, puesto que todos están siguiendo un patrón determinado, pero aún así disfrutando todos mucho con esta actividad, y no lo estamos disfrutando los profes. Disfrutamos tanto de estas actividades actividades, cuando nos quisimos dar cuenta ya ya era la hora de prepararnos y marchar para casa. Últimamente me estoy dando cuenta de que llevo muy mal la noción del tiempo estando en el aula y si no fuese por la profesora Marta me quedaría todos los días hasta las tantas sin darme cuenta de que es la hora de la salida, espero ir mejorando esto con el tiempo por mí bien y por y de los alumnos.