8/11/2018
Hoy al llegar a clase, un poco
antes de la hora de entrada, me encontré a la profesora Marta
colocando los dibujos de hojas que habían realizado los niños el
día anterior. Después de colocar mis cosas en su sitio, comencé a
ayudarla y ella me estuvo hablando de las actividades que pretendía
llevar a cabo hoy con los niños; también me estuvo hablando sobre
la importancia que tiene enseñarles a los más pequeños una serie
de pautas o reglas desde el primer día de clase, lo cual facilitará
la consecución de los objetivos que se propone el docente. Me tomé
un pequeño tiempo reflexionando sobre la frase que Marta dijo:
“Cosas como levantarse en orden a poner el mandilón, para los
niños son acciones muy complicadas y si no les enseñas una serie de
normas sería imposible que estos lograsen llevarlas a cabo de forma
eficiente”, creo que tiene toda la razón, puesto que dedicamos
mucho tiempo en la jornada escolar quitando cazadoras, poniendo
mandilones, sentarnos para la asamblea y no me quiero imaginar lo que
se tardaría si no siguiésemos un orden y los niños no tuviesen
mentalizadas una serie de pautas.
Comenzamos la jornada escolar
como siempre, recibiendo a los pequeños en la entrada del centro y
guiándolos hacia su clase, una vez dentro comenzamos la rutina de
quitarnos los abrigos, colocándolos bien en su sitio y luego
poniéndonos el mandilón ( hoy Tiago se puso el mandilón con el
cuello encima del culo y mientras le explicaba que lo tenía al
revés, me dio un ataque de risa al ver su cara de confusión
mientras me afirmaba que le enseñaron a ponerlo así). Una vez
estuvimos todos preparados y sentados correctamente, comenzamos la
asamblea, elegimos “encargado” (la primera vez que Diego salía
elegido, puesto que últimamente está muy trabajador en clase),
colocamos el número del día, el nombre de la semana, del mes, etc.
Pero hoy como novedad, justo antes del momento de compartir
historias, la profesora Marta se puso a trabajar las sílabas de las
palabras y les mandó que me explicaran que era una sílaba, quedé
totalmente sorprendido al ver que sabían separar las palabras en
sílabas, sabían contarlas y aún por encima sabían explicar
perfectamente lo que era una sílaba. En la última parte de la
asamblea, la hora de compartir historias o anécdotas, Mar quiso
hablar delante de todos por primera vez en todo el curso, lo que era
un gran logro puesto que Mar es una niña que habla muy poquito y es
muy tímida.
Un poco antes de la hora del
recreo, la profesora Marta nos dijo de ir todos al roncón “do
terror”, que es un pequeño espacio que decoraron en el colegio con
temática do Xamaín, a lo que los niños y niñas no respondieron
muy bien, puesto algunos tenían mucho miedo de estar ahí por que
había un esqueleto “muy feo”. Una vez en el rincón, Marta
pretendía que le contásemos entre los dos un cuento a los niños
“Como mola tu escoba”, pero Diego, Noa, Lucas y Breixo tenían
muchísimo miedo y me pidieron por favor que me quedase a su lado o
si no se iban. Al final Marta acabó por leer el libro ella sola y yo
acabé con 4 niños agarrados a mí como koalas.
En la hora del recreo, puedo
observar día tras día, la bondad que tienes los más pequeños,
prestando juguetes para que sus compañeros no estén tristes,
dándose abrazos, acompañándose al baño e incluso compartiendo la
merienda que llevan al aula. Cada vez que observo este tipo de
acciones pienso en que la mayoría de los adultos deberíamos
aprender mucho de los niños en estos aspectos.
Después de terminar con la
merienda, los niños recogieron sus cosas, tiraron a la basura los
papeles y envoltorios. Entonces comenzó la hora de juego por
rincones, que es el momento del día dónde la profesora Marta me da
más libertad para actuar y cada día más, algo que a mi me encanta,
puesto que ayudo a los niños a organizarse, les entrego los juegos y
les ayudo en todo lo que me piden. Últimamente estamos aprovechando
esta hora para realizar las fichas con pintura de dedos con los
niños, repartiéndonos a dos alumnos a cada uno, mientras el resto
sigue jugando en el rincón que le pertenece; como decía antes para
mí es la parte que más me gusta del día, aún que también es la
que más me agota, puesto que a veces tienes que estar pendiente de
los dos niños que están pintando y al mismo tiempo te está
reclamando 4 o 5 niños al mismo tiempo para que les vas a ayudar con
algo en su rincón.
Por último y para finalizar el
día, la profesora Marta les entregó a todos los alumnos un libro
sobre la mascota de la clase “Popi”, un pato de peluche, en este
libro de actividades comenzamos repasando el número 1 con ceras de
colores (Subiendo a la montaña y bajando al pozo) y pintando una
sola manzana en un cesto lleno de ellas. Después de observarlos un
par de días me parece que pintar con ceras es casi como un castigo
para algunos de ellos, Marta y yo aún estamos buscando la manera de
cómo motivarlos.

