Archivo del blog

viernes, 30 de noviembre de 2018

Un viernes muy dulce


Una semana más llega a su fin, como todos los días al llegar me voy al aula 4 donde están los niños y niñas de mi clase que llegan más temprano, esperan a que llegue su profesora. Hoy nos llegamos a juntar 13 en total, pero eso no supuso ningún problema ya que los pequeños de ambas clases son muy buenos y no se pelean entre ellos.

Cuando ya era cerca de las 10:00, nuestra profesora llamó a la puerta y todos los niños y niñas fueron a recibirla con abrazos llenos de alegría. Así que nos fuimos todos a nuestra aula, la 5. Una vez allí, estuvieron jugando un par de minutos a su aire, hasta que la profesora estuvo lista para empezar la clase. Hoy escogió un par de libros que hablan sobre el oso, el primero fue El oso (Laura Bour), y el segundo Vamos a cazar un oso (Michael Rosen y Helen Oxenbury), antes de empezar a leerlos, me mandó a la cocina a por un bote de miel y un plato para que los niños y niñas pudiesen probar el dulce sabor a miel. Alguno no dudó en meter el dedo en el plato y de ahí a la boca, pero a otros les resultó extraña la textura y se quedaron mirando al dedo manchado, y otros por el contrario nos les interesaba nada probar la miel y pasaron de acercarse a la colchoneta en la que estábamos.
Después de probar la miel y de ir al lavabo a limpiarse las manos, andaban un poco alterados y dispersos, así que eso de volver a sentarlos para leer el segundo cuento fue un poco más complicado, por lo que al ver la situación la profesora decidió cambiar de actividad. Dejó que los niños y niñas se levantasen de la colchoneta y yo, a la vez que fui a devolver la miel a la cocina, les pedí un paquete de harina. Al volver a clase, la profesora tenía preparados dos cajones en los que repartió la harina y un montón de cucharas de plástico, vasitos, tubos… que puso dentro de la caja con harina. Después les puso a dos de ellos unos mandilones que hay en el aula para cuando pintan y hacen actividades de este tipo. Por parejas fueron pasando por la mesa donde estaba esto organizado y yo mientras les saque un par de fotos que me pidió la profesora.
Esta actividad nos ocupó prácticamente toda la mañana hasta que salimos a las 11:00 al patio interior. Una vez allí, aproveche para ir a tomar un pequeño descanso al comedor con una de mis compañeras de prácticas. Al volver, estuve hablando con mi tutora sobre el tema de decorar la clase para la época de navidad, ya que ayer a la hora de la comida, me comentó que podía encargarme yo de buscar ideas y de hacer después lo que mejor nos pareciese. Algunas de las ideas que encontré son un poco difíciles por el tiempo que llevaría hacerlas o bien porque queremos que haya decoración hecha también por los niños y niñas de clase y entonces algunas de las posibles ideas son un poco difíciles para poder hacerlas con ellos.
Como marca la rutina a las 11:30 volvimos a entrar en el aula para preparar a los niños y niñas para la hora de comer. Hoy estaban un poco revueltos e inquietos, por lo que la profesora decidió hacer uso del ordenador para poner canciones infantiles en él y así que los pudiésemos cambiar más tranquilamente y sobre todo para que estuviesen listos para cuando llegase el carrito de la comida. Cuando ya estaban todos sentados a la mesa llegó, como todos los días una de las niñas a su hora habitual, así que la recibí yo, y juntas le dijimos adiós a su mamá y la lleve al cambiador para quitarle la ropa y poder ponerle el mandilón y que se pudiese sentar con el resto de sus compañeros y compañeras a la mesa.
Como es habitual desde que se marchó la auxiliar que había en mi clase, estuvimos mi tutora y yo solas para la hora de comer. Hoy eran 12, así que repartidos entre las dos mesas del aula, los pequeños esperaban por la comida que estaba terminando de servir la profesora en los platos. Yo me puse delante de una mesa para empezar a ayudarlos a comer y mi tutora delante de la otra. Cuando pasamos al segundo plato, acabamos cambiándonos las mesas, ya que en la mía estaba un niño, que, tras muchos intentos, ha empezado a comer el puré hace poco y aun le cuesta. 
Poco a poco fueron acabando de comer, así que fui a por un par de toallas a la habitación y las lleve al lavabo para poder empezar a quitarles los restos de comida que tenían por la cara, cuando la profesora apenas había empezado a lavarlos, apareció uno de los auxiliares del centro para ayudarnos. Él los fue lavando y la profesora los cambiaba, mientras que yo les daba el chupete y los iba metiendo en cama. Poco a poco el aula se fue quedando vacía y en calma. Yo me quede dentro de la habitación vigilando que no se levantasen y que empezasen a dormir, mientras que mi tutora terminaba de recoger el aula y esperaba a que llegase una compañera para que se quedase con un niño que duerme un ratito en la clase, ya que su mamá viene a las 14:00 a por él.
Cuando la profesora pasó a la habitación para que yo pudiese salir, me dijo que podía sacar las fotos que quería del aula, que la había preparado y recogido toda para que saliesen bien.
A partir de las 14:30 comenzaron a despertarse los primeros, así que entre la auxiliar y yo los fuimos vistiendo poco a poco. Al cabo de unos minutos, llego mi tutora y antes de recoger mis cosas para marcharme, estuvimos hablando otra vez de la decoración de navidad que vamos a hacer, ahora ya si que sabemos lo que vamos a hacer, y creo que va a quedar realmente bien.


jueves, 29 de noviembre de 2018

29/11/18

La jornada comenzó como todos los días a las 9 de la mañana. Al entrar en la escuela me dirigí a mi casillero para dejar el abrigo y el bolso y coger la bata, posteriormente, me dirigí a mi aula para encontrarme con mi tutora y los pocos niños que probablemente ya habían llegado. Al entrar en el aula me encargué de un niño que no quería que se fuera su padre, lo cogí en el colo y lo calmé, una vez tranquilizado cogimos las marionetas y se las dimos a los niños para que jugasen e hiciesen algo de juego simbólico.

Una vez transcurrido un buen rato en el que jugamos con ellos a las marionetas les repartí unos dibujos que había hecho de unos erizos para que, con la ayuda de un tenedor, le pintaran las púas. Como en todas las actividades que son de pintar pude notar las diferencias que tienen los niños, mientras unos son muy detallistas y perfeccionistas, otros pintan al azar y otros directamente no pintan porque tienen un rechazo especial a mancharse. Una vez terminada esta actividad pusimos en el orinal a aquellos niños que lo pedían o que están empezando a dejar el pañal, como siempre que llega este momento, el niño al cual su madre siempre castiga porque no usa el orinal, vino corriendo diciendo que quería hacer pis, por lo que muy tranquilamente y sin presión le ayudamos a quitarse la ropa y el pañal. Al cabo de unos 10 minutos me vino este mismo niño con el orinal en la mano enseñándome que había hecho algo de pis, muy poquito, pero que se lo dijera a su madre. Me rompió el corazón ver su cara de ilusión cuando me decía esto, ya que suponía una tarde de juegos para él.

Una vez que llegó todo el grupo hicimos la asamblea, les di una galleta a cada uno, pasamos lista, hablamos sobre el tiempo y otros temas, también intentamos leer un cuento, pero fue inútil ya que se dispersaron en menos de nada, ni al principio del mismo atendían. Cuando terminamos decidimos poner algo de música para que bailasen y se entretuviesen mientras cambiábamos al resto de niños que faltaban. Mientras la tutora y yo estábamos en faena los niños empezaron a desordenar la clase y, ante un despiste nuestro, uno de los niños se tiró encima de otra logrando que tanto la niña como la silla en la que estaba sentada impactasen en el suelo, causando un gran alboroto por los lloros que provocó. Cuando estuvo todo calmado intentamos que recogiesen, pero fue en vano, tanto la tutora y yo notamos que cada vez recogen menos y se dispersan más por lo que hicimos un pequeño trato, si recogían todo, veríamos algo sobre la patrulla canina. Una vez recogido y cumplida la promesa me dispuse a trabajar en la estrella navideña que estaba haciendo en el suelo y que cada vez les llamaba la atención, incluso se me acercaban en medio del vídeo para interesarse por lo que estaba haciendo.

Cuando llegó nuestra hora salimos al patio común para que corriesen y se desahogasen un poco. En el patio corrí con ellos, jugamos a la pelota, sobre una pelota de yoga grande hice que experimentasen un poco el equilibrio, y hasta el niño más tímido que no participa en casi ninguna actividad se acercó a mi haciendo el amago de unirse, pero siempre quedándose un poco al margen. Poco a poco va ganando más confianza conmigo, hoy incluso habló algo conmigo y me trajo juguetes para que los viese o jugase algo con él. Mientras estábamos en el patio decidimos poner el altavoz para que escuchasen música mientras jugaban y, los que querían, bailasen. Cuando terminamos el recreo volvimos a nuestra aula y la profesora decidió volver a intentar contarles un cuento, ante nuestra sorpresa los 12 que estaban hoy atendieron perfectamente, pidiendo más cuentos una vez que terminó de contarlo. Al final acabó relatando tres cuentos en total. Mientras la tutora estaba con los pequeños yo continué con la estrella, y seguí después cuando los niños pidieron Corre, Corre, Cabaciña en el ordenador, momento en el que aprovechó la tutora para ir llamándoles uno a uno y darles agua y lavarles las manos antes de dirigirnos al comedor.
Una vez en el comedor les ayudamos a colocarse los baberos y los mandilones y me dispuse a servir la comida, hoy tenían lasaña vegetal de primero y arroz con pollo de segundo. De los 12 pequeños a mi cargo, solo 2 comieron, al resto no les entusiasmó la comida y, por más lo intentamos, no fuimos capaces, eso sí, el yogurt se lo tomaron todos sin rechistar. A medida que terminaban de comer los lavábamos y les quitábamos el mandilón y el babero para, a continuación, llevarlos al dormitorio a cambiarles el pañal. En uno de mis viajes al dormitorio para llevar a un grupo pequeño de niños a que los auxiliares les cambiasen, me di cuenta de que solamente uno estaba haciendo algo, de que el otro estaba hablando de sus problemas sin realmente atender a los niños por lo que, tras pedirle a ese auxiliar que pusiese la música en el dormitorio, me metí dentro a acostar a los niños. Hoy no fue el día más tranquilo ni en el dormitorio ni en general ya que, incluso a las 2 y media, hora a la que me toca marchar, aún quedaban tres niños despiertos cuando normalmente, como muy tarde, a las 2 y cuarto están dormidos.
Hoy fue un día de lo más movido, no por cantidad de actividades que hicimos, sino porque los niños están dispersos e intranquilos. La tutora me comentó que probablemente era porque muchos al salir de la escuela se metían en casa y no quemaban toda la energía que necesitan quemar, yo le propuse que avisásemos a los padres para que nos trajesen botas de agua y una muda limpia para llevarlos nosotros al jardín que, aunque estuviese mojado no importaba ya que, como dice este proverbio noruego "no hay mal tiempo, sino ropa inadecuada".

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Miércoles 28/11

La mañana de hoy comenzó continuando el trabajo de los últimos días, es decir, la creación de unos ornamentos para el árbol de navidad con forma de elfo y con las caras de los alumnos. Mientras yo marcaba la plantilla en el fieltro y después recortaba, los niños de la clase de al lado y los de la mía jugaban a su aire en nuestra aula, como todas las mañanas. Hoy se quedaron hasta las diez, ya que no había ninguna auxiliar disponible que se los llevase antes para el aula que les corresponde. Poco antes de que se fuesen, mi tutora les contó a todos el cuento ¡Fuera de aquí, horrible monstruo verde!, uno de los preferidos de mi clase. Esto me permitió ver las diferencias en el desarrollo entre los niños de mi clase y los de al lado, ya que, aunque ambas clases son de uno a dos años, los de la de al lado son de principios de año, mientras que los de la mía son de principios de verano. Aunque no son muchos meses de distancia, sí que se aprecian bastantes diferencias. En este cuento se van señalando partes del monstruo como nariz, orejas, boca, pelo, etc. y pude comprobar que, aunque los míos muy raramente señalan en sí mismos alguna de las partes nombradas, los de la clase de al lado lo hacían con bastante soltura.
Cuando a mi tutora le llegó la hora del descanso vino la auxiliar y decidimos sacarlos al patio interior. Después de llevar a todos los niños fuera, yo volví al aula para finalizar el trabajo que había dejado a medias y aprovechar para recoger los juguetes y cuentos que había esparcidos en la colchoneta en la que más tarde tendrían la clase de inglés.
Cuando salí regresó mi tutora y nos quedamos el tiempo restante antes de la clase de inglés en el patio. Cuando llegó la hora entramos en el aula y me encargué de sentarlos a todos en la colchoneta mientras el profesor iba preparando sus materiales. En ese momento me iba a ir al descanso, pero llamaron a mi tutora para comunicarle que una alumna estaba enferma de nuevo, así que me quedé con ellos durante la primera parte de la clase. Cuando el profesor cantó la canción con la que los saluda, en la que repite hello y hi, uno de los niños dijo hola con la mano sin que el profesor hubiese hecho el gesto, cosa que nunca había pasado. Además, una de las niñas levantó los brazos al acabar la canción y el profesor empezó a marcarle up y down y ella siguió sus instrucciones con los brazos.
Al volver del descanso vi que estaban casi todos levantados y dispersos por la clase, así que el profesor de inglés se levantó y cogió bloques para tratar de que hicieran una torre, aunque no consiguió que le atendiesen. Mi tutora le avisó de que ya era la hora y nosotras nos preparamos para la hora de comer. Llegó el auxiliar y, mientras él colocaba las camas, mi tutora se puso a preparar a los niños y me encargó seleccionar fotos de los niños para los ornamentos de elfos. Una vez estuvieron todos sentados nos pusimos a darles de comer. Como siempre, hubo algún llanto y alguna lucha, pero nada fuera de lo normal. A medida que acababan me iba levantando para lavarlos.
Cuando todos acabaron mi tutora y yo recogimos las sillas y, mientras los niños jugaban un poco, le fui pasando a los que tenían caca y acostando a los que ella iba cambiando. Hoy fue un día movido, ya que estuvieron especialmente rebeldes, levantándose sin parar y llorando bastante.
Al conseguir que todos se durmiesen me despedí de mi tutora y me marché al aula de bebés. Al llegar allí vi que, de los seis que había, cuatro estaban llorando y uno estaba a punto. Yo me puse a acunar las hamacas de dos de ellos mientras la profesora acunaba a otros dos. Poco a poco se fueron calmando y tres de los niños se quedaron dormidos. Como los demás no se dormían los pusimos en la colchoneta para que jugasen. Mientras ellos jugaban tranquilos, la profesora y yo pusimos una lámina adhesiva en la pared tratando de tapar un mural del año anterior. El resto del día transcurrió sin novedades ni alteraciones y cuando llegó la hora me fui a casa.

martes, 27 de noviembre de 2018

27 de Noviembre.


Son las 9:00 y llego al colegio. Tan pronto entro por la puerta que da al patio interior y uno de los niños me ve, viene corriendo hasta mí para darme un abrazo. Luego, al entrar en el aula, otros dos niños vienen a abrazarme. Qué bonito recibir tanto cariño ya de mañana.
Todavía son pocos en clase debido a que no tienen un horario fijo de entrada y cada uno va llegando a una hora diferente.
Algunos están mirando unos vídeos en el ordenador, mientras otros me piden que les deje unos juegos de piezas de colores. Estos últimos comparten el juego y se ayudan unos a otros, colocando cada pieza en el color que le corresponde.
Después, comienzan a pedir unos cuentos para poder leer. Coge cada uno una silla y se sientan a leer su cuento, bueno a ojearlo más bien.
Una de las niñas me pide que me siente con ella y le lea el cuento y lo hago, me quedo con ella, mientras intento controlar a los demás. Esta es una de las cosas que me parecen más complicadas de llevar una clase, el poder controlar a los 14 alumnos y alumnas a la vez; cuidando que no se peleen, atiendo sus peticiones, acompañándolos cuando necesitan ir al baño o cambiar el pañal…
Posteriormente, repartimos unas tizas y pintamos en la pizarra. Les encanta y se sorprenden al ver cómo las tizas van dejando el color en sus manos. Le piden a la profesora que escriba sus nombres y luego lo señalan orgullosos mientras dicen su nombre.
Durante este tiempo, uno de los niños está sentado él solo, calmadamente, en una silla con un cuento.
Cuando ya comienzan a dispersarse, llega el momento de ir a la asamblea. Por lo tanto, nos sentamos todos en la colchoneta y cantamos la canción de “Bos días”, una de las niñas reparte una galleta a cada uno de sus compañeros y compañeras. En el momento de sentarse en la colchoneta, como siempre, ocurre que muchos niños y niñas quieren sentarse en mi regazo y hay algunos enfrentamientos, pero que se solucionan con facilidad.
Llega el momento en el que la profesora va a su descanso, por lo que entra en el aula el técnico de apoyo que, en un principio iba a leer un cuento a los pequeños y pequeñas, pero como vio que no hacían caso, optó por repartir un cuento a cada uno y que ellos fuesen ojeando el cuento que hayan elegido.
Vuelve la profesora y comenzamos una actividad en la que repartimos los vasos de colores de cada niño y niña junto con tres linternas, de modo que iluminamos su interior y vemos las luces de diferentes colores. En este caso, muchos quieren coger la linterna, pero al haber solo tres deben compartir. A algunos les cuesta un poco dejar las cosas, pero saben que si se lo piden por favor deben compartir para que su compañero o compañera también pueda jugar.
Comienza la hora de música, por lo que llega la profesora y reparte unas claves a cada uno de los pequeños y pequeñas, mientras ella toca el teclado. También reparte unas conchas. A pesar de que durante la mayor parte del tiempo se portaron muy bien, hubo un momento en el que la profesora recogía las conchas que había entregado y uno de los niños le tiró el teclado. Esto enfadó mucho a la profesora, que posteriormente aseguró que los infantes del aula 6 eran los que peor se portaban.
Al irse la profesora de música nos pusimos a ver unos vídeos de “Os bolechas”.
Tras esto, llega el momento del recreo y vamos al patio a jugar. Como siempre, juego mucho con ellos. Luego me siento un poco con algunos y algunas en la colchoneta para leer unos cuentos.
Ya casi es hora de ir a comer, así que toca lavarse las manos. Así pues, vamos al comedor y se sienta cada uno en su sitio. Comen muy bien ellos solos, aunque de vez en cuando solicitan mi ayuda.
Al acabar de comer vamos a dormitorio y estando todos dormidos, menos una de las niñas, ya me puedo ir para casa.

lunes, 26 de noviembre de 2018

26 de novembro

Hoxe, como todos os días, levanteime as nove, e as nove e media acundín a escola. Con moitas ganas de chegar e atoparme cos bebes.

Pero, cando chegei vin que os bebés mais pequenos estaban separados dos que xa gateaban, cando antes estaban sempre xuntos. A miña tutora contoume, que o venres tiveran unha reunión, e que se produciron cambios, polo que a partir de agora os bebés van estar na aula do lado. Esta situación non e a mellor, xa que beneficia aos mais bebés pero non aos outros, xa que as doce e media cando é a hora da sesta,están os que gatean e os dun ano xuntos, e cada neno queda a durmir a unha hora e desperta a outra distinta. O problema está cando os nenos van despertando, pero ainda hai nenos durmindo, entón nese periodo non hai onde poñer eses nenos depertos, e polo tanto hoxe quedaron onde estaban os nenos durmindo, pero foi un desastre xa que os nenos despertaban aos outros. Ao final decidimos que eu fose para a aula mixta cos que estaban a espertar. Outra cousa que non vexo lóxica, e que en sestas teñan que estar duas profes mirando para as paredes, soamente porque a ratio maxima por mestra é de 15. A verdad e que os cambios que vin, desgustáronme bastante, ademais abandonounos a directora pedagóxica, e xunto con ela o seu fillo Logan. Botarémolo en falta.

Durante a primeira hora notabase que o ambiente estaba alterado, e as mestras só falaban do que ocorrera e que había que buscar unha solución.

Despois de que me contarán o que pasaba, puxemonos ca programación.  Todos en circulo, coma sempre, para que vaian collendo o hábito para cursos seguintesPrimeiro cantamos a canción " buenos día" e fomos saludando unha a un aos nenos. Despois demoslle a cada un o cartelito co seu nome para que o vaian recoñecendo, algúns fixábanse nas letras, outros en cambio xogaban con el. Logo, pasamoslles bits sobre a familia e os números. Xunto cos bits da familia, fómoslles ensinando as fotos que hai na clase deles ca sua familia, para ver se a recoñecian, e así foi, todos os bebés recoñecian a sua familia. Tamén cantamos diversas cancións, como " cinco lobitos", " la lechuza" e " en mi cara".

As 10: 30 tocou comer a galleta. Para iso reunimonos todos no circulo vermello, e eu e Alba, mestra que ven para axudar, demoslles a galleta e froita. Xa que hai días que toca froita, hábito que me gusta para que vaian tendo hábitos saudables.

Despois da galleta ata a hora de comer, estivemos xogando e tocando diferentes instrumentos. Algúns deles feitos polas propias mestras. Pásano en grande, cando xogan cos instrumentos.

As 11: 30, tocou comedor. Ao principio todo estaba tranquilo, aínda que hoxe os bebés non estaban moito pola labor de comer. Pero o caos chegou cando viñeron os de 1 ano. Neste momento si que se notaba un montón, a falta da directora pedagóxica, que sempre axudaba no que podía.

Despois tocou sestas, nas cales houbo o problema que contei anterioemente.Cando todos os nenos espertaron estivemos un cachiño na aula mixta, todos xuntos vendo os debuxos en inglés.

As 14: 30 volvemos para a aula de bebés, e alí a ata a hora da merenda, estivemos xogando con pelotas de diferentes tamaños, e tamén con teas de diferntes texturas, tamaños e coress.
 Cando tocou a hora e merenda fomos todos para o comedor. Hoxe tocaba madedonia de froitas e rollito de xamón e queixo. Case todos os nenos comeron de todo sacando casos excepcionales.

O día de hoxe, foi un pouco caótico, xa que houbo algúns cambios que non me esperaba, e agora teño que volver a adaptarme, pero ainda así foi un día moi divertido, como todos os que levo de prácticas.

Luns 26

Hoxe, como de costume, levanteime moi animada e con ganas de comezar unha semana máis na escola, rodeada de todos os nenos e nenas. 
Este foi un luns moi similar os outros dous, coma sempre, cando cheguei os dous mestres e a miña compañeira estaban na biblioteca observando como os nenos e nenas miraban diferentes contos. Eu, cando deixei as miñas cousas, pasei tamén para a biblioteca e alí esperamos o resto de nenos e nenas. 
Segundo ía soando o timbre, o mestre ou unha de nos iamos levantándonos para recibir os nenos e nenas e as súas familias e tamén para preparalos para pasar a biblioteca. Sacámoslle as cazadoras, poñiámoslle o mandilón a aquelas crianzas que non o traían posto xa que os luns deberían traelos xa postos, e logo pasabámolos para a biblioteca co resto de mestres e mestras. Nos mentres, colocabamos a súa comida e as súas libretas no lugar correspondente e volviamos para xunta eles. 
Cando todos os nenos e nenas chegaron e con eles tamén a mestra que faltaba, dividimos as crianzas máis pequenas para a área branda cas mestras e o mestre e nos as dúas quedamos soas coas crianzas máis maiores na biblioteca. 
Logo dun anaco observando diferentes contos, pedímoslle as crianzas que os recollesen para pasar a área de xogo simbólico. Así, unha vez que todo estaba recollido e colocado, pasamos para a outra zona. Alí, a nosa labor era de simples observadores da actividade dos nenos e nenas e so interviñamos si había algunha disputa ou algún outro problema como por exemplo que un neno ou unha nena levase un golpe. Hoxe, non tivemos ningún dos dous casos polo que esta actividade levouse a cabo sen ningún incidente.
Despois duns minutos, achegábase a hora de inglés, xa que todos os luns temos 40 minutos de clase nunha academia. Polo tanto, como a esta actividade só ían algúns nenos e nenas, mandámolos recoller a todas e logo mandamos poñerse en fila ou o que elas chaman ‘o tren chu, chu’ a aquelas que irían a actividade mentres o resto de crianzas quedaban co mestre e cunha das mestras na escola. 
Deste xeito, nese tren pasámolos para a biblioteca onde a outra mestra xa tiña preparadas as cazadoras de cada neno ou nena. Alí, entre ela, a miña compañeira e eu axudamos a vestilos a aqueles que non sabían facelo sos e logo colocámolos o longo da corda para saír cara a academia. 
Hoxe a corda dirixía a mestra diante e a miña compañeira detrás e eu ía o lado vixiando que ningún neno ou nena caese ou se soltase. Polo camiño, fomos cantando diferentes cancións ate chegar a academia.
Alí, a mestra de inglés era a que traballaba con eles, a nosa labor era simplemente observar e axudar con algunhas actividades as crianzas pero a encargada de propoñelas era só ela. Ademais, nesta clase so quedabamos a miña compañeira e eu con ela, a mestra volvía axudar a escola ate a hora de regresar. 
Hoxe cantaron unha canción de benvida que xa formaba parte da rutina e logo fixemos algunhas actividades. A primeira consistiu en darlle a cada neno ou nena un debuxo dun círculo, co que xa traballaramos, e entregoulle diferentes ‘gomets’ para que foran pegando ó redor da liña que marcaba o debuxo. Ademais, durante a actividade a mestra ía explicándolle os nenos e nenas como o debían facer ben e isto todo en inglés. 
A seguinte actividade, consistiu no traballo de diferentes directrices como por exemplo saltar, correr, andar, etc. as cales traballamos cunha canción duns exploradores da selva na que a mestra lles ía dicindo como debían facer cada paso e as crianzas íana imitando. 
Xa que so eran corenta minutos, despois disto xa quedaba pouco, polo que repasamos a canción de ‘Five little monkeys’ que xa traballaramos noutras clases e logo puxo a canción de despedida que tamén formaba parte das rutinas. 
O rematar, colocamos as cazadoras no chan para que cada crianza fose poñendo a súa mentres esperabamos pola mestra da escola. Fomos axudando a aqueles que o precisasen e cando ela chegou, fixemos a fila ó longo da corda e volvemos a escola. Agora, a mestra e eu dirixiamos a corda e a miña compañeira ía o lado vixiando. Polo camiño, desta vez, os nenos e nenas ían falando coa mestra e contándolle todo o que fixeramos na clase. 
O chegar a escola, sacamos as cazadoras de novo e pasámolos a todos para a biblioteca con nos as dúas e co mestre, mentres a mestra volvía para xunta as pequenas, e reunimos tamén a aquelas crianzas máis maiores que non foran a actividade. Alí sentamos a cada un nunha cadeira e traballamos de novo as formas xeométricas. Entregámoslle a cada neno ou nena unha figura das que xa viramos (círculo, cadrado ou triángulo), deixámosllas un anaco para que xogasen con elas e logo volvémosllas a pedir solicitando cada unha polo seu nome para saber así quen as coñecía e quen non.
Despois, recollemos as mesas e as cadeiras e, colocando os nenos e nenas nun círculo no chan puxémoslles pezas de construción. Era a hora de comer polo que, iamos mandando os nenos e nenas de dous en dous para o comedor mentres o resto quedaban alí xogando coa miña compañeira e comigo porque o mestre, pasou para o outro lado tamén a axudar. 
Nos aquí, observabamos os nenos e nenas pero tamén serviamos de comodín cando necesitaban axuda para cambiar a algún neno ou nena ou para sentar a algún dos maiores no baño despois de comer.
Segundo ían acabando de comer e ir o servizo, ían pasando de novo para a biblioteca. Cando todos acabaron, mandamos recoller as pezas de construción para pasar a unha nova actividade. 
Tocábanos a miña compañeira e a min facernos cargo dela, polo que, preparamos un pequeno circuíto de equilibrio para traballar a motricidade grosa. Colocamos unhas pezas facendo dúas filas e funcionaban como pontes polas que os nenos e nenas debían pasar sen caer o chan, que era o mar. 
Para iso, pasamos os nenos e nenas en fila para a zona de usos múltiples onde xa tiñamos colocada a actividade e por quendas fomos pasandoos para que todos participasen. O longo desta actividade, moitos nenos e nenas xa foron marchando. 
Quedaban cada vez menos e tamén pouco tempo para que se foran a maioría polo que, recollemos o material desta actividade, sentámolos na área branda e lémoslle un conto cada unha. Primeiro a miña compañeira leu ‘Sopa verde’ e eu lin ‘Un becho estraño’. Segundo iamos lendo, a mestra ía recollendo a algún neno ou nena porque a súa familia ía chegando a porta. 
Así, o acabar de ler os contos, apenas quedaban cinco crianzas polo que, como a unha delas lle gustaba moito cantar, cantamos un par de cancións ate que chegaron a recollelos a todos. Tan só quedaba un neno e el tocáballe quedar para a sesión da tarde, polo que a mestra deitouno a durmir a sesta e eu fun a recoller as miñas cousas porque tamén chegara a miña hora de saír. 
Saín da escola coma sempre moi contenta e cada día con mellores experiencias. Cada vez síntome máis integrada e agradezo moito toda a confianza que me ofrecen tanto os nenos e nenas como sobre todos o mestre e as mestras. 

sábado, 24 de noviembre de 2018

Viernes 23!

El día empezó con alegría y entusiasmo, pensando en los pequeños con los que iba a estar, los pequeñes de 1-2 años del aula 5. Comencé la jornada como siempre con la hora de patio, en la que sobre todo, calmas llantos ante la separación de sus padres, les acaricias y juegas con ellos. A continuación mi clase tenía una media hora más de patio así que seguimos jugando. A las 10.30 entramos en clase, comenzando la asamblea leyendo unos cuentos con la profe Mar. Mientras todos escuchaban los cuentos, uno de ellos no paraba de llorar, así que tuve que arrolarlo para que se quedase tranquilo. A continuación jugamos a juego heurístico, los niños tenían unos bols y unas cucharas y jugaban a darse de comer unos a otros.
Lo siguiente que hicimos fue traer colchonetas al aula, formando un circuíto para trabajar la psimotricidad, con un túnel, figuras geométricas,etc.
Después de jugar recogimos todo y les dimos de beber para ir al aula de inglés.
Hoy no estaba la teacher así que Mar y yo nos quedamos en el aula de inglés y pusimos canciones en inglés y hablamos un poco con ellos, el resto del tiempo les dejamos jugar con unos juguetes que tenía la teacher.
A las 12 tocaba la hora de la comida, uno de los momentos más agobiantes para mí, ya ue comen bastante mal y muchos de ellos no para de llorar porque se mueren de sueño. Les dí de comer, insistiendo a algunos, pero lo conseguí. Al acabar les lavé y les quité los baberos para llevarlos a la zona de siesta o al patio.
Me quedé en la zona de siesta durmiendo a los que estaban despiertos, hasta que finalmente se durmieron todos y fui al patio.
En el patio jugué con los que no dormían a la pelota, les hice pompas de jabón, ya que les encanta y también cantamos canciones.
Y finalmente así acaba la jornada, despidiendome de los pequeños hasta el lunes.

viernes, 23 de noviembre de 2018

¡Deseando que sea lunes de nuevo!


Hoy fue un día de lo más emocionante, pues hoy realice mi primera Instalación para los niños y niñas de mi clase.

Para tenerlo todo listo para el comienzo de la clase, llegue un poco antes de mi hora de entrada. Después de cámbiame en el vestuario y saludar a las profes que ya estaban y a algunos de los madrugadores, me fui a mi aula a preparar la Instalación. La temática de los viernes es la música, así que estaba basada en ello.

Cuando dieron las nueve de la mañana nos trasladamos a nuestra aula, pues por las mañanas como siempre están todos los niños y niñas en el aula de bebes.

Nada más entrar algunos de los niños fueron directamente a la Instalación, pero aun no tocaba, así que los convencimos para cambiarse las sudaderas por mandilones y comer una galleta, mientras llegaban el resto de sus compañeros. Cuando llegaron todos procedimos con la Asamblea, donde leímos varios libros y cantamos algunas canciones. Hoy yo leí los libros que habitualmente contamos y mi tutora les contó unos nuevos que no habíamos leído antes.

Y por fin, después de la Asamblea, tocaba experimentar con la Instalación. A los niños y niñas les encantan y como siempre se fueron ansiosos a jugar con los diferentes materiales. En un primer momento estaba nerviosa porque era mi primera Instalación y no sabía si les iba a gustar, pero les encanto. Se pasaron gran parte de la mañana jugando con ella y haciendo diferentes sonidos.

A lo largo de la mañana nos visitaron unos alumnos/as de ciclo que estaban haciendo una pequeña visita.

Antes de comer, recogimos los materiales de la Instalación y procedimos a ponerles los baberos a todos. Comenzamos dándoles a los que comen puré y luego fueron los que comen solos. Cuando terminamos, mientras mi tutora limpiaba la mesa y apuntaba como habían comido en la agenda electrónica, yo les lavaba las manos y la cara a todos/as. Después, hicimos una ronda de cambio de pañales y algunos se fueron a dormir la siesta, a otros los vinieron a buscar y el resto tuvieron tiempo de juego libre, al que se unieron los alumnos de la otra clase de 1-2 años.

Hoy fue un día ajetreado, porque todos los niños y niñas estaban bastante alterados, posiblemente porque era viernes y hubo algunos conflictos entre ellos, pero nada grave. Otro evento por destacar hoy es que un alumno de la otra clase estuvo de cumple y nos trajeron rosquillas y magdalenas para los profes, fue todo un detalle.

Y este fue el fin de otra semana, con el cual no puedo estar más contenta y deseando que sea lunes de nuevo para poder volver.

jueves, 22 de noviembre de 2018

22/11/18 “No, con la profe Ana!”

Un día más llegué unos minutos antes de la hora al centro, por lo que fui a la clase
de madrugadores a echar una mano a las profesoras. Nada más llegar al pasillo vi
a mis niños y niñas pegados al cristal del aula gritando “¡Vino Ana!” y, al entrar, me
colmaron de besos y abrazos. Los recibimientos así hacen que hasta el peor día
merezca la pena.


Nati, mi profe, y yo llevamos a los niños/as de nuestra clase y los de la clase de la
profe Cris al aula habitual para disfrutar de un rato de juego libre mientras los demás
compañeros van llegando al aula.


Durante la acogida la profe y yo aprovechamos para hablar de distintas cosas: la carrera,
los niños, vida personal, etc. La verdad es que la relación con las profes no puede ser
mejor.


Al poco tiempo llegó el niño con Síndrome de Asperger. Nati fue a recibirlo y a hablar con
el padre un rato. El padre le dijo al niño “Vamos que vas con la profe Nati” y el niño
respondió “No, con la profe Ana” y vino corriendo a abrazarme las piernas. Me pilló
completamente por sorpresa porque este niño, aunque es muy cariñoso, no suele
expresarse ni hablar demasiado. Me sentí de maravilla. Entre la acogida y eso...Los
niños/as me tienen muy en cuenta y eso me encanta, aunque a la hora de regañarles
por algo siguen sin hacerme mucho caso.


Poco tiempo más tarde llegó un niño de la clase de Cris que siempre, SIEMPRE, llora
en la acogida. Y no llora cinco minutos, si no que está la hora entera llorando sin parar.
A diario intento consolarlo de distintas formas pero no hay manera, tiene un miedo a la
separación muy grande. La verdad es que me estresa mucho, tanto por la impotencia de
no saber bien que hacer para calmarlo como por el ensordecedor y constante ruido de
sus llantos. Suena muy feo decir que ignoré al niño pero bueno, digamos que seguí
haciendo mis tareas: quitar sudaderas, poner mandilones, hacer coletas a las niñas que
ya tenían el pelo por delante de la cara, colocar pinzas, lazos, sonar mocos.


Cuando llegaron todos los niños y niñas de las dos aulas nos pusimos a hacer la
asamblea todos juntos mientras la profesora Cris preparaba la instalación de su aula.
Se nota mucho que los niños y niñas de la otra clase no están tan acostumbrados a la
asamblea porque les cuesta mucho mantenerse sentados, escuchar o estar callados.
Debido a esto, mis alumnos/as tampoco estuvieron tranquilos. ¿Quién iba a escuchar un
cuento si los compañeros de al lado estaban jugando y pasándoselo bien? La profe Nati
y yo no dábamos a basto pidiendo a todos que se sentasen bien.


Poco tiempo después llegó Cris para llevarse a sus niños/as. Sin embargo, a pesar de ser
menos alumnos/as, la situación no mejoró. Esta semana los niños/as estuvieron muy
inquietos, la verdad. Concretamente tuvimos problemas con una niña que se porta
realmente mal. Esta niña se pasa el día desobedeciendo y desafiando a la profe. Cada
vez que la profe le decía que se sentase bien la niña se reía y se tumbaba. Nati tiene
una paciencia increíble, porque en las tres semanas que llevo allí tuvimos problemas
con esa niña prácticamente a diario. Tuve mucha curiosidad y acabé preguntando por
qué no hablaba con los padres. Me contó que en su casa sus padres trabajan haciéndole
chantaje con chocolatinas, le permiten todo lo que quiere para que no llore, etc. entonces
la profesora se desespera porque todo lo que consigue educar en el aula lo deshacen en
casa.


Al final tuvimos que regañar tanto a los niños/as que se nos pasó el tiempo de la asamblea
sin leer cuentos por lo que Nati tuvo que reñirles otra vez.


Hoy no preparamos ninguna instalación en el aula porque ayer estrenamos la instalación
de centro sobre el otoño. Por eso llevamos a los niños/as a jugar con las hojas al aula
multiusos. Se lo pasaron en grande (y yo también jugando con ellos).




Después de un rato de juego volvimos al aula para ir al baño y cambiar los pañales. Lo
cierto es que me gusta mucho el momento de cambio de pañal porque es un momento
que puedo dedicar a cada uno de los niños/as de forma individual. Aprovecho para hablar
un poco con ellos/as, darles unos mimos, interesarme por ellos y por supuesto, para
cuidarlos/as.


Aún faltaba un tiempo para ir al comedor por lo que les repartimos los bebés para que
jugasen. Algunos vinieron a pedirme cantar una canción, concretamente la de “Fun ó
mercado”. Lo intenté pero fue imposible porque no todos los niños/as querían entonces
no podía atenderlos a todos. Además, algunos son muy propensos a pegar y a los cinco
minutos de empezar ya había 3 niños llorando.


Sin darme cuenta ya había llegado la hora de comedor. La profe Nati y  yo pusimos los
baberos a los niños y niñas y luego yo me los llevé al comedor mientras la profe se quedó
cambiando a un niño que se había hecho pis.


Cuando llegamos al aula de Cris las mesas del comedor estaban sin montar por lo que
tuve que hacerlo yo. El problema vino cuando me quedé atascada en la puerta con una
mesa y tuve que pedir ayuda… Soy un desastre con patas.


Durante la comida fue todo bastante bien. Ya conozco bastante a los niños/as entonces
ya se “de que pie cojean” por así decirlo y se como llevarlos y conseguir que coman.


Cuando acabaron de comer me puse a limpiar los baberos y las mesas para el día
siguiente. Aquí, empezó otro conflicto. Una niña, la más pequeña de clase, no quería
quedarse sentada en su sitio. No paraba de moverse y de subirse a los sitios. Le dije
varias veces que se sentase bien, que se iba a caer, pero ni caso. Al final tuve que
decirle que se iba a quedar sin palito (palitos de pan). Es increíble cómo algo tan simple
hace tanto. Todos los niños y las niñas se quedaron callados y quietos porque claro,
nadie quería irse a casa sin su palito.


Una vez tuvimos limpio el comedor, hice una fila con los pequeños y me los llevé de vuelta
al aula mientras la profe Nati ayudaba a Cris a guardar las mesas.


En el aula los niños volvieron a ir al baño. Después se cepillaron los dientes y al acabar se
pusieron a jugar. Yo aproveché para cambiarles los pañales a dos niñas ya que Dani, el
director del centro estaba en el aula conmigo echándome una mano.


Repartí los cuentos y los bebés y les dejé un rato de juego libre mientras no venía la
profe al aula. Además tocaba ponerle el parche en el ojo a una de las niñas, y necesitaba
que los niños/as no estuviesen por allí preguntando. Hicimos un dibujo en el parche y
cuando la pequeña estuvo contenta con el resultado se lo pusimos en el ojo. Al principio
teníamos muchos problemas para ponérselo pero una canción sobre piratas lo arregló todo.

Jugando y jugando se pasó el tiempo. Muchos padres vinieron a buscar a sus hijos/as y
los niños/as que quedaban se tenían que ir al aula de María, la profesora que se encarga
de ellos mientras la tutora va a comer. Después de dejarlos en el aula y despedirme de
todos ellos/as, me fui a mi casa, cansada pero muy contenta, como siempre.

Un jueves lleno de música


Comienza un nuevo día en la escuela, y como de costumbre lo hace en el aula 4. Hoy, a diferencia del resto de los días, nos hemos quedado allí hasta las diez, hora a la que suele llegar mi tutora, ya que la auxiliar que estaba viniendo a sustituir a la que estaba con nosotros, hoy no podía venir a ayudarnos.
Así que poco a poco han ido llegando los niños y niñas de ambas clases, quienes se quedan un poco extrañados al ver tanta gente. Han estado jugando tranquilamente los unos con los otros sin montar mucho escándalo, que era lo que mi compañera de prácticas y yo más nos temíamos. Uno a uno se ha ido uniendo al juego hasta que ya éramos bastantes como para poder sentarnos a leer un cuento.
Curiosamente cuando hemos empezado a llamarlos para que fuesen sentándose en la colchoneta, los niños y niñas de mi clase, se iban hacia la puerta que comunica con nuestra clase, pues ellos sabían que en aquel lugar no era donde a ellos les contaban los cuentos normalmente. Mientras la profesora del aula 4, se sentaba con los cuentos escogidos al lado de los pequeños. A lo largo de la lectura han ido llegando algunos niños y niñas más hasta que finalmente nos hemos llegado a juntar 18.
Cuando la profesora empezó a ver que los niños y niñas perdían el interés por los cuentos de animales, decidió cantar algunas canciones para que se pudiesen mover al ritmo de estas si era lo que les apetecía. Mientras cantábamos todos juntos, llegó nuestra profesora, así que nuestros niños y niñas se levantaron rápidamente de aquella colchoneta y empezaron a marcharse hasta nuestro aula.
Una vez allí, mi tutora quiso continuar con la hora de lectura, así que nos volvimos a sentar para leer en esta ocasión el cuento de Ernestina la gallina (Yolanda Reyes y Aitana Carrasco). Después del cuento, como todos los días les recitó a los niños y niñas un par de poemas sobre el otoño, de Rosalía de Castro, de Machado…
Al acabar esta actividad, la profesora les propuso jugar con un par de puzles, mientras ella iba cambiando los pañales de aquellos que lo necesitasen. Estos juegos les entretienen muchísimo, al igual que los de bloques de construcción. Yo me estuve fijando en un niño en concreto, estaba con un juego de encajables, lo primero que hacía era escoger una pieza después la miraba, como analizando su forma y después miraba al bote donde tenia que meterla por el hueco correcto, tratando de encontrar la forma que encajase con la pieza que tenía en la mano. Acertaba siempre a la primera, y sin ningún tipo de ayuda.
Cuando se acercaron las 11:00, empezamos a recoger todos los juegos para poder salir al patio interior, pero hoy a diferencia del resto de los días, no era para que los niños y niñas jugasen, sino que había preparado un concierto de violín. Los músicos eran nada más y nada menos que dos hermanos de uno de los niños del aula 4. Se trataban de niños de primaria que, junto con su madre, nos representaron un cuento ayudándose de sus violines; y así entre los dos dieron un gran concierto, y entretuvieron a los niños y niñas de todas las clases de la escuela. Lo hicieron realmente bien.
A mitad del concierto, llegó un niño que está haciendo un horario especial de adaptación, se sentó con con la profesora y aguantó bastante bien el resto del concierto.
Al terminar, fuimos metiendo poco a poco a todos en el aula, para poder empezar a prepararlos para la hora de comer. Como de costumbre les cambiamos el pañal, les quitamos los pantalones y la camiseta y por último les pusimos el mandilón, para que así cuando llegase el carrito de la comida estuviesen todos listos y pudiesen sentarse a la mesa. Hoy no sé si es que llegó un poco antes de lo normal o si es que nosotras íbamos con retraso, pero cuando la cocinera vino con la comida a clase aun nos quedaban un par de niños y niñas por cambiar.
Mientras la profesora repartía la comida en los platos, puré para los que aún no comen sólido y sopa para los que ya son capaces de hacerlo, yo los fui sentando y poniéndoles el babero. Como sólo estamos las dos para la hora de la comida, nos pusimos una en cada una de las dos mesas que hay en el aula, y empezamos a ayudarlos a comer. La hora de la comida no suele ser un momento problemático, ya que son bastante buenos y comen bien.
La cosa se fue complicando a medida que iban acabando de comer y había que empezar a lavarlos para poder llevarlos a la cama. A pesar de haberle cambiado a todos el pañal antes de la comida hubo que volver a cambiárselos a casi todos antes de dormir, lo que nos hizo ir un poco más justas de tiempo. Además el niño que aún se está adaptando, no paró de llorar desde que terminó de comer hasta que vinieron a por el a la 13:00; aún no esta adaptado al funcionamiento de la clase, pues está viniendo poco a poco para ir acostumbrándose, de hecho hoy es el segundo día que se queda a comer; y por lo tanto solo quiere que estemos pendiente de él, pero son 13 niños y niñas en toral en clase y solo son 3 los que no se quedan a dormir. Entre el sueño que les estaba empezando a entrar y el jaleo que se estaba formando, alguno se unió a su llanto.
Cuando conseguimos ir metiéndolos al dormitorio, el ambiente se fue tranquilizando, además en ese momento llegó la auxiliar que sustituye por las tardes a la que estaba con nosotros desde que esta se jubiló, y nos ayudó con los que quedaban ya en clase. 
Cuando ya estuvo todo bajo control, mi tutora se metió en la habitación para controlar que todos estuviesen durmiendo, y la auxiliar y yo nos quedamos hablando en el aula, esperando además a que viniesen a recoger al niño que se queda a dormir en el aula.
Cerca de las 14:30 comenzaron a salir los primeros niños y niñas del aula, así que entre la auxiliar y yo los empezamos a vestir para que estuviesen listos para cuando llegasen sus papás o sus mamás para llevárselos a casa. Cuando dieron las 15:00 ya solo quedaban dos niños durmiendo, pero aún así mi tutora me dijo que ya me podía ir así que deje la bata colgada en la percha, saliendo del aula despidiéndome de los niños y niñas hasta mañana.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

21/11/18

Cuando llegué a clase esta mañana a las 9, la tutora estaba repartiendoles juguetes a los niños y, mientras estaban entretenidos, me dediqué a recortar formas para una caja de luz que estamos creando. Al poco de empezar, llegó el profesor de inglés y me dirigí a buscar a mis compañeras para ir al descanso, pero estaban haciendo un cartel para el concierto de violín que tendremos mañana y que supondrá una nueva experiencia para los pequeños, así que me puse a ayudarlas ya que llevaban bastante trabajando en la pancarta y tenían que ir a sus respectivas clases.
Cuando terminé volví a mi aula para ayudar a la tutora a recoger y cambiar pañales para poder ir al patio, momento que aproveché para de verdad hacer el descanso y comer algo. Al volver estuve hablando con la tutora para hacer con mis compañeras de prácticas una instalación en el patio común, cosa que le pareció muy bien e interesante, pero que tiene que comentarlo con los demás profesores por si hay alguno que está en desacuerdo ya que es una zona común. Una vez terminado el recreo la tutora repartió unas hojas con dibujos para que los niños coloreasen, ahí observé que algunos niños de verdad ponían interés en la tarea, y otros que no. Había algunos que eran muy perfeccionistas y buscaban no salirse de las líneas marcadas a pesar de no haberle dicho nada, y otros que eran totalmente lo contrario y pintaban directamente la mesa. Después, con rollos de papel higiénico y pintura de dedos los niños fueron pintando gotas de agua como parte del proyecto del otoño, después de pintarlo, recorté una nube para hacer una composición y pegar todo en la pared, y comenzamos la rutina del comedor, es decir, beber, orinales, lavar manos y a comer. En el comedor varios niños se dedicaron a esparcir la comida, robaban comida de platos ajenos y pegaban por la cuchara, por lo que fue un momento de caos. Al terminar y una vez lavados los llevamos a dormir. Durante el momento de la siesta, el niño de mi clase que tiene problemas para usar el orinal me viene a buscar para que esté con el mientras duerme, dándole la mano y reconfortándole, el pobre tiene un pequeño trauma y necesita el mayor feedback positivo posible.
Esta mañana me fijé en lo distintos que son los niños a a pesar de tener edades parecidas y me fijé en el niño más tímido de mi clase que, por lo que me comentó la tutora, tenía algún problema que le hacía ser más rígido, por lo que nos sorprendió ver como subía las escaleras para bajar el tobogán y lo orgullosas que nos sentimos la tutora y yo, que me llamó la atención ya que acababa de conocer ese problema, ahí me di cuenta de la rapidez con la que les cogí cariño a estas pequeñas personitas, que me alegran la mañana y me rompen la cabeza a partes iguales.

Ese juguete no lo quiero, que es de niñas.

Hoy fue un día de lo más movido, ¡no paramos de trabajar ni un segundo!
Empezamos de una forma un poco diferente, en vez de jugar un rato y luego hacer directamente la asamblea, estuvimos jugando un rsto más largo (en edte caso leyendo cuentos) y acabando algunas bolsas de navidad que habían quedado pendientes de ayer mientras los demás leían, la verdad es que cada cosa nueva que hacen queda más chula.
A las 9.30 vino Maribel que es una profe de apoyo, entonces Marta (la tutora orincipal, aprovecha para subir a la sala de profesores y acabar algunas cosas pendientes). Yo mientras me quedé en clase y acabamos las bolsas 10 minutos después de que Maribel llegase.
Pasamos a hacer la asamblea, y esta vez la dirigí entera yo. Vimos el día que era hoy, repasamos las letras, qué tiempo hacía y su canción correspondiente, pasamos lista y nombramos el encargado/a del día y por último vimos las gallinitas de colores.
A las 10 llegó Marta y explicó la actividad que íbamos a realizar, que era pintar una postal y después ponerle unas pegatinas para después mandársela a Papa Noel o a los Reyes Magos, les explicamos que después pegaríamos dos regalos que recortamos de revistas de juguetes. Mientras explicamos esto enseñamos algunos de los juguetes y uno era un coche de Barbie que era rosa y un niño dijo: "Yo ese no lo quiero, que es de niña". Marta y yo nos quedamos muy sorprendidas por el comentario aroo y le preguntamos que por qué era de niña, que si lo ponía en algún lado a lo que no supo responder. Sinceramente me quedé alucinada de lo rápido que se pueden adquirir estos estereotipos de género.
Después de pintar la postal llegó la hora de merendar e ir al recreo. La siguiente hora, de 12 a 1, tuvimos guardia y Marta y yo aprovechamos par buscar más ideas para el tema de Navidad, que la verdad no hicimos nada mal en empezar porque el ritmo con 3 años va todo muy lento y requiere un trabajo muy constante y todos los días.
La última hora reubicamos a todos los niños, los que no habían acabado la postal los pusimos en una mesa cerca del encerado. Luego, en las tres grandes que hay, dividimos dos en zonas de juego y la otra la usamos para seguir con la bolsa. Hoy pintaron puntitos blancos como si fuesen nieve, ya que ayer acabaron el cielo.


Hicieron un par de bolsas pero ya tuvimos que recoger y algo que me está llamando mucho la atención es la evolución que estoy viendo en ellos y ellas desde la primera semana, ahora se ponen casi todos menos 1 o 2 la chaqueta solos, cosa que cuando llegué era impensable, los niños que pintaban peor están pegando un cambio increíble. La verdad es que es muy satisfactorio ver este cambio y ver como evolucionan y aprenden todos los días. 

19 de Noviembre, un lunes muy tranquilo.


Buenas tardes, antes de nada quería pedir perdón porque debía subir mi diario el día 19, pero se me olvidó.
Llego como cada día a las 9.00 a la escuela con ganas de ver a los que ya considero “mis pequeños”.
Como ocurre muchas mañanas, debido a los pocos alumnos y alumnas que hay a estas horas, están juntos los del aula 1 con los de mi aula. Es decir, los infantes de las aulas en las que se encuentran los que tienen entre 2 y 3 años.
Entro en el aula saludando con una sonrisa. Me pongo la bata y comienza mi día.
Veo que hay algunos alumnos y alumnas que están jugando a formar la vía de un tren de madera, otros están mirando unos vídeos de canciones infantiles y otros están con un juego de madera que consiste en encajar unas piezas en unos agujeros. Me quedo con este último grupo y les voy preguntando a los pequeños y pequeñas los colores que tienen cada una de las piezas que van cogiendo y también les pido que cuenten cuántas piezas tienen colocadas.
Poco a poco van llegando más niños y niñas. Mientras seguimos en un tiempo de juego libre, por lo que hay algunos y algunas siguen con los juegos mencionados anteriormente, otros utilizan el carrito de la compra, hacen de cocineros y cocineras…
Hoy uno de los niños está muy agresivo. Si bien es cierto que suele ser uno de los que acostumbra a ser más desafiante, hoy es incluso más de lo habitual. De hecho, hay algunos momentos durante el juego de las piezas de madera que se le ve perdido, agarrando todas las piezas y sin saber qué hacer. También intenta pegar a otro de los niños que está jugando con él.
Debido a que este domingo es el día contra la violencia de género, hacemos un mural en el que cada uno de los niños y niñas pone su huella en color morado.
Empezamos a ordenar porque toca el momento de ir a la colchoneta para hacer la asamblea diaria. Hay varios que recogen los juguetes sin tener que pedírselo apenas y los felicito. Mientras tanto, veo que a los del aula 1 les cuesta mucho más recoger y obedecer.
Una vez estamos todos sentados en la colchoneta, cantamos la canción de los buenos días, leemos un cuento y repartimos una galleta para cada niño. Hoy están bastante calmados y portándose muy bien. Como siempre, en el momento de sentarnos en la colchoneta, uno de ellos pide sentarse en mi regazo.
Llega uno de los niños a los que les cuesta despedirse de su madre. Asimismo, hoy se trae un peluche de un mono del que no se separa en toda la mañana y que no permite que se le quite.
Al acabar la asamblea, aprovechando que el cuento hablaba de una pesadilla con forma de monstruo que se escondía en el armario, se pide a los alumnos y alumnas que dibujen una pesadilla. Pero justo antes de que empiecen a dibujar, nos avisan de que una de las alumnas del aula 1 está de cumple, por lo que vamos hasta esa aula a comer un poco de bizcocho y cantar el cumpleaños feliz.
Durante el tiempo que estamos en el aula 1 aprovechan un rato de juego libre. La gran mayoría del alumnado juega en la cocina. El rincón de la cocina de esta aula incluye cosas que en el aula 6 no hay, como un microondas, una tabla de planchar, una lavadora… Por ello, cuando volvemos para nuestra aula, uno de los alumnos me pregunta con cara de pena por qué sus compañeros tienen una cocina diferente a la suya.
Nos sentamos para empezar la actividad de dibujo que teníamos pendiente, pero aguantan poco tiempo concentrados y empiezan a dispersarse, por lo que recogemos los dibujos y dejamos un tiempo de juego libre.
Llega el momento de empezar a recoger y calmarnos un poco porque va a venir el profesor de inglés.
Vamos todos a la colchoneta. Cuando llega el profesor de inglés dicen todos “hello teacher”. Hay varios que lo hacen muy bien y saben contestar a lo que les pregunta el profesor. Se va el profesor y de despiden “bye bye teacher”.
Una vez se ha ido el profesor de inglés, vemos unos cuentos en el ordenador y después vamos al patio.
Después de haber jugado en el patio vamos al comedor. Se portan muy bien y comen ellos solos. Los felicito por comer ellos solos y veo que se sienten orgullosos por saber hacerlo.
Con motivo del cumple mencionado anteriormente, pudieron comer unos pocos gusanitos al haber acabado toda la comida. Uno de los alumnos quedó sin gusanitos porque ya se habían acabado, pero le pidió por favor a sus compañeros que les dieran unos pocos y estos accedieron rápidamente.
Como siempre, al acabar de comer, lavamos las manos y quitamos los baberos y mandilones.
Después, algunos se quedan jugando en el patio esperando a que los vengan a buscar, mientras que otros pasan a dormitorio para dormir una siesta. Me quedo un tiempo al lado de unas pequeñas ayudándolas a dormir y ahí se acaba mi jornada.
Son las 14.30 y estoy muy cansada, pero también muy feliz.