Un día más llegué unos minutos antes de la hora al centro, por lo que fui a la clase
de madrugadores a echar una mano a las profesoras. Nada más llegar al pasillo vi
a mis niños y niñas pegados al cristal del aula gritando “¡Vino Ana!” y, al entrar, me
colmaron de besos y abrazos. Los recibimientos así hacen que hasta el peor día
merezca la pena.
de madrugadores a echar una mano a las profesoras. Nada más llegar al pasillo vi
a mis niños y niñas pegados al cristal del aula gritando “¡Vino Ana!” y, al entrar, me
colmaron de besos y abrazos. Los recibimientos así hacen que hasta el peor día
merezca la pena.
Nati, mi profe, y yo llevamos a los niños/as de nuestra clase y los de la clase de la
profe Cris al aula habitual para disfrutar de un rato de juego libre mientras los demás
compañeros van llegando al aula.
profe Cris al aula habitual para disfrutar de un rato de juego libre mientras los demás
compañeros van llegando al aula.
Durante la acogida la profe y yo aprovechamos para hablar de distintas cosas: la carrera,
los niños, vida personal, etc. La verdad es que la relación con las profes no puede ser
mejor.
los niños, vida personal, etc. La verdad es que la relación con las profes no puede ser
mejor.
Al poco tiempo llegó el niño con Síndrome de Asperger. Nati fue a recibirlo y a hablar con
el padre un rato. El padre le dijo al niño “Vamos que vas con la profe Nati” y el niño
respondió “No, con la profe Ana” y vino corriendo a abrazarme las piernas. Me pilló
completamente por sorpresa porque este niño, aunque es muy cariñoso, no suele
expresarse ni hablar demasiado. Me sentí de maravilla. Entre la acogida y eso...Los
niños/as me tienen muy en cuenta y eso me encanta, aunque a la hora de regañarles
por algo siguen sin hacerme mucho caso.
el padre un rato. El padre le dijo al niño “Vamos que vas con la profe Nati” y el niño
respondió “No, con la profe Ana” y vino corriendo a abrazarme las piernas. Me pilló
completamente por sorpresa porque este niño, aunque es muy cariñoso, no suele
expresarse ni hablar demasiado. Me sentí de maravilla. Entre la acogida y eso...Los
niños/as me tienen muy en cuenta y eso me encanta, aunque a la hora de regañarles
por algo siguen sin hacerme mucho caso.
Poco tiempo más tarde llegó un niño de la clase de Cris que siempre, SIEMPRE, llora
en la acogida. Y no llora cinco minutos, si no que está la hora entera llorando sin parar.
A diario intento consolarlo de distintas formas pero no hay manera, tiene un miedo a la
separación muy grande. La verdad es que me estresa mucho, tanto por la impotencia de
no saber bien que hacer para calmarlo como por el ensordecedor y constante ruido de
sus llantos. Suena muy feo decir que ignoré al niño pero bueno, digamos que seguí
haciendo mis tareas: quitar sudaderas, poner mandilones, hacer coletas a las niñas que
ya tenían el pelo por delante de la cara, colocar pinzas, lazos, sonar mocos.
en la acogida. Y no llora cinco minutos, si no que está la hora entera llorando sin parar.
A diario intento consolarlo de distintas formas pero no hay manera, tiene un miedo a la
separación muy grande. La verdad es que me estresa mucho, tanto por la impotencia de
no saber bien que hacer para calmarlo como por el ensordecedor y constante ruido de
sus llantos. Suena muy feo decir que ignoré al niño pero bueno, digamos que seguí
haciendo mis tareas: quitar sudaderas, poner mandilones, hacer coletas a las niñas que
ya tenían el pelo por delante de la cara, colocar pinzas, lazos, sonar mocos.
Cuando llegaron todos los niños y niñas de las dos aulas nos pusimos a hacer la
asamblea todos juntos mientras la profesora Cris preparaba la instalación de su aula.
asamblea todos juntos mientras la profesora Cris preparaba la instalación de su aula.
Se nota mucho que los niños y niñas de la otra clase no están tan acostumbrados a la
asamblea porque les cuesta mucho mantenerse sentados, escuchar o estar callados.
Debido a esto, mis alumnos/as tampoco estuvieron tranquilos. ¿Quién iba a escuchar un
cuento si los compañeros de al lado estaban jugando y pasándoselo bien? La profe Nati
y yo no dábamos a basto pidiendo a todos que se sentasen bien.
asamblea porque les cuesta mucho mantenerse sentados, escuchar o estar callados.
Debido a esto, mis alumnos/as tampoco estuvieron tranquilos. ¿Quién iba a escuchar un
cuento si los compañeros de al lado estaban jugando y pasándoselo bien? La profe Nati
y yo no dábamos a basto pidiendo a todos que se sentasen bien.
Poco tiempo después llegó Cris para llevarse a sus niños/as. Sin embargo, a pesar de ser
menos alumnos/as, la situación no mejoró. Esta semana los niños/as estuvieron muy
inquietos, la verdad. Concretamente tuvimos problemas con una niña que se porta
realmente mal. Esta niña se pasa el día desobedeciendo y desafiando a la profe. Cada
vez que la profe le decía que se sentase bien la niña se reía y se tumbaba. Nati tiene
una paciencia increíble, porque en las tres semanas que llevo allí tuvimos problemas
con esa niña prácticamente a diario. Tuve mucha curiosidad y acabé preguntando por
qué no hablaba con los padres. Me contó que en su casa sus padres trabajan haciéndole
chantaje con chocolatinas, le permiten todo lo que quiere para que no llore, etc. entonces
la profesora se desespera porque todo lo que consigue educar en el aula lo deshacen en
casa.
menos alumnos/as, la situación no mejoró. Esta semana los niños/as estuvieron muy
inquietos, la verdad. Concretamente tuvimos problemas con una niña que se porta
realmente mal. Esta niña se pasa el día desobedeciendo y desafiando a la profe. Cada
vez que la profe le decía que se sentase bien la niña se reía y se tumbaba. Nati tiene
una paciencia increíble, porque en las tres semanas que llevo allí tuvimos problemas
con esa niña prácticamente a diario. Tuve mucha curiosidad y acabé preguntando por
qué no hablaba con los padres. Me contó que en su casa sus padres trabajan haciéndole
chantaje con chocolatinas, le permiten todo lo que quiere para que no llore, etc. entonces
la profesora se desespera porque todo lo que consigue educar en el aula lo deshacen en
casa.
Al final tuvimos que regañar tanto a los niños/as que se nos pasó el tiempo de la asamblea
sin leer cuentos por lo que Nati tuvo que reñirles otra vez.
sin leer cuentos por lo que Nati tuvo que reñirles otra vez.
Hoy no preparamos ninguna instalación en el aula porque ayer estrenamos la instalación
de centro sobre el otoño. Por eso llevamos a los niños/as a jugar con las hojas al aula
multiusos. Se lo pasaron en grande (y yo también jugando con ellos).
de centro sobre el otoño. Por eso llevamos a los niños/as a jugar con las hojas al aula
multiusos. Se lo pasaron en grande (y yo también jugando con ellos).
Después de un rato de juego volvimos al aula para ir al baño y cambiar los pañales. Lo
cierto es que me gusta mucho el momento de cambio de pañal porque es un momento
que puedo dedicar a cada uno de los niños/as de forma individual. Aprovecho para hablar
un poco con ellos/as, darles unos mimos, interesarme por ellos y por supuesto, para
cuidarlos/as.
cierto es que me gusta mucho el momento de cambio de pañal porque es un momento
que puedo dedicar a cada uno de los niños/as de forma individual. Aprovecho para hablar
un poco con ellos/as, darles unos mimos, interesarme por ellos y por supuesto, para
cuidarlos/as.
Aún faltaba un tiempo para ir al comedor por lo que les repartimos los bebés para que
jugasen. Algunos vinieron a pedirme cantar una canción, concretamente la de “Fun ó
mercado”. Lo intenté pero fue imposible porque no todos los niños/as querían entonces
no podía atenderlos a todos. Además, algunos son muy propensos a pegar y a los cinco
minutos de empezar ya había 3 niños llorando.
jugasen. Algunos vinieron a pedirme cantar una canción, concretamente la de “Fun ó
mercado”. Lo intenté pero fue imposible porque no todos los niños/as querían entonces
no podía atenderlos a todos. Además, algunos son muy propensos a pegar y a los cinco
minutos de empezar ya había 3 niños llorando.
Sin darme cuenta ya había llegado la hora de comedor. La profe Nati y yo pusimos los
baberos a los niños y niñas y luego yo me los llevé al comedor mientras la profe se quedó
cambiando a un niño que se había hecho pis.
baberos a los niños y niñas y luego yo me los llevé al comedor mientras la profe se quedó
cambiando a un niño que se había hecho pis.
Cuando llegamos al aula de Cris las mesas del comedor estaban sin montar por lo que
tuve que hacerlo yo. El problema vino cuando me quedé atascada en la puerta con una
mesa y tuve que pedir ayuda… Soy un desastre con patas.
tuve que hacerlo yo. El problema vino cuando me quedé atascada en la puerta con una
mesa y tuve que pedir ayuda… Soy un desastre con patas.
Durante la comida fue todo bastante bien. Ya conozco bastante a los niños/as entonces
ya se “de que pie cojean” por así decirlo y se como llevarlos y conseguir que coman.
ya se “de que pie cojean” por así decirlo y se como llevarlos y conseguir que coman.
Cuando acabaron de comer me puse a limpiar los baberos y las mesas para el día
siguiente. Aquí, empezó otro conflicto. Una niña, la más pequeña de clase, no quería
quedarse sentada en su sitio. No paraba de moverse y de subirse a los sitios. Le dije
varias veces que se sentase bien, que se iba a caer, pero ni caso. Al final tuve que
decirle que se iba a quedar sin palito (palitos de pan). Es increíble cómo algo tan simple
hace tanto. Todos los niños y las niñas se quedaron callados y quietos porque claro,
nadie quería irse a casa sin su palito.
siguiente. Aquí, empezó otro conflicto. Una niña, la más pequeña de clase, no quería
quedarse sentada en su sitio. No paraba de moverse y de subirse a los sitios. Le dije
varias veces que se sentase bien, que se iba a caer, pero ni caso. Al final tuve que
decirle que se iba a quedar sin palito (palitos de pan). Es increíble cómo algo tan simple
hace tanto. Todos los niños y las niñas se quedaron callados y quietos porque claro,
nadie quería irse a casa sin su palito.
Una vez tuvimos limpio el comedor, hice una fila con los pequeños y me los llevé de vuelta
al aula mientras la profe Nati ayudaba a Cris a guardar las mesas.
al aula mientras la profe Nati ayudaba a Cris a guardar las mesas.
En el aula los niños volvieron a ir al baño. Después se cepillaron los dientes y al acabar se
pusieron a jugar. Yo aproveché para cambiarles los pañales a dos niñas ya que Dani, el
director del centro estaba en el aula conmigo echándome una mano.
pusieron a jugar. Yo aproveché para cambiarles los pañales a dos niñas ya que Dani, el
director del centro estaba en el aula conmigo echándome una mano.
Repartí los cuentos y los bebés y les dejé un rato de juego libre mientras no venía la
profe al aula. Además tocaba ponerle el parche en el ojo a una de las niñas, y necesitaba
que los niños/as no estuviesen por allí preguntando. Hicimos un dibujo en el parche y
cuando la pequeña estuvo contenta con el resultado se lo pusimos en el ojo. Al principio
teníamos muchos problemas para ponérselo pero una canción sobre piratas lo arregló todo.
profe al aula. Además tocaba ponerle el parche en el ojo a una de las niñas, y necesitaba
que los niños/as no estuviesen por allí preguntando. Hicimos un dibujo en el parche y
cuando la pequeña estuvo contenta con el resultado se lo pusimos en el ojo. Al principio
teníamos muchos problemas para ponérselo pero una canción sobre piratas lo arregló todo.
Jugando y jugando se pasó el tiempo. Muchos padres vinieron a buscar a sus hijos/as y
los niños/as que quedaban se tenían que ir al aula de María, la profesora que se encarga
de ellos mientras la tutora va a comer. Después de dejarlos en el aula y despedirme de
todos ellos/as, me fui a mi casa, cansada pero muy contenta, como siempre.
los niños/as que quedaban se tenían que ir al aula de María, la profesora que se encarga
de ellos mientras la tutora va a comer. Después de dejarlos en el aula y despedirme de
todos ellos/as, me fui a mi casa, cansada pero muy contenta, como siempre.


