Una semana más
llega a su fin, como todos los días al llegar me voy al aula 4 donde están los
niños y niñas de mi clase que llegan más temprano, esperan a que llegue su
profesora. Hoy nos llegamos a juntar 13 en total, pero eso no supuso ningún
problema ya que los pequeños de ambas clases son muy buenos y no se pelean
entre ellos.
Cuando ya era
cerca de las 10:00, nuestra profesora llamó a la puerta y todos los niños
y niñas fueron a recibirla con abrazos llenos de alegría. Así que nos fuimos
todos a nuestra aula, la 5. Una vez allí, estuvieron jugando un par de minutos
a su aire, hasta que la profesora estuvo lista para empezar la clase. Hoy
escogió un par de libros que hablan sobre el oso, el primero fue El oso (Laura Bour), y el segundo Vamos a cazar un oso (Michael Rosen y Helen Oxenbury), antes de empezar a leerlos, me mandó a la cocina a por un bote de miel
y un plato para que los niños y niñas pudiesen probar el dulce sabor a miel.
Alguno no dudó en meter el dedo en el plato y de ahí a la boca, pero a otros
les resultó extraña la textura y se quedaron mirando al dedo manchado, y otros
por el contrario nos les interesaba nada probar la miel y pasaron de acercarse
a la colchoneta en la que estábamos.
Después de
probar la miel y de ir al lavabo a limpiarse las manos, andaban un poco alterados
y dispersos, así que eso de volver a sentarlos para leer el segundo cuento fue
un poco más complicado, por lo que al ver la situación la profesora decidió
cambiar de actividad. Dejó que los niños y niñas se levantasen de la colchoneta
y yo, a la vez que fui a devolver la miel a la cocina, les pedí un paquete de
harina. Al volver a clase, la profesora tenía preparados dos cajones en los que
repartió la harina y un montón de cucharas de plástico, vasitos, tubos… que
puso dentro de la caja con harina. Después les puso a dos de ellos unos
mandilones que hay en el aula para cuando pintan y hacen actividades de este
tipo. Por parejas fueron pasando por la mesa donde estaba esto organizado y yo
mientras les saque un par de fotos que me pidió la profesora.
Esta actividad
nos ocupó prácticamente toda la mañana hasta que salimos a las 11:00 al patio
interior. Una vez allí, aproveche para ir a tomar un pequeño descanso al
comedor con una de mis compañeras de prácticas. Al volver, estuve hablando con
mi tutora sobre el tema de decorar la clase para la época de navidad, ya que
ayer a la hora de la comida, me comentó que podía encargarme yo de buscar ideas
y de hacer después lo que mejor nos pareciese. Algunas de las ideas que
encontré son un poco difíciles por el tiempo que llevaría hacerlas o bien
porque queremos que haya decoración hecha también por los niños y niñas de
clase y entonces algunas de las posibles ideas son un poco difíciles para poder
hacerlas con ellos.
Como marca la
rutina a las 11:30 volvimos a entrar en el aula para preparar a los niños y
niñas para la hora de comer. Hoy estaban un poco revueltos e inquietos, por lo
que la profesora decidió hacer uso del ordenador para poner canciones
infantiles en él y así que los pudiésemos cambiar más tranquilamente y sobre
todo para que estuviesen listos para cuando llegase el carrito de la comida.
Cuando ya estaban todos sentados a la mesa llegó, como todos los días una de las niñas a su hora
habitual, así que la recibí yo, y juntas le dijimos adiós a su mamá y la lleve
al cambiador para quitarle la ropa y poder ponerle el mandilón y que se pudiese
sentar con el resto de sus compañeros y compañeras a la mesa.
Como es habitual
desde que se marchó la auxiliar que había en mi clase, estuvimos mi tutora y yo
solas para la hora de comer. Hoy eran 12, así que repartidos entre las dos mesas del aula, los pequeños esperaban por la
comida que estaba terminando de servir la profesora en los platos. Yo me puse
delante de una mesa para empezar a ayudarlos a comer y mi tutora delante de la otra.
Cuando pasamos al segundo plato, acabamos cambiándonos las mesas, ya que en la
mía estaba un niño, que, tras muchos intentos, ha empezado a comer el puré hace
poco y aun le cuesta.
Poco a poco
fueron acabando de comer, así que fui a por un par de toallas a la habitación y
las lleve al lavabo para poder empezar a quitarles los restos de comida que
tenían por la cara, cuando la profesora apenas había empezado a lavarlos, apareció
uno de los auxiliares del centro para ayudarnos. Él los fue lavando y la profesora los cambiaba, mientras que yo les
daba el chupete y los iba metiendo en cama. Poco a poco el aula se fue quedando
vacía y en calma. Yo me quede dentro de la habitación vigilando que no se
levantasen y que empezasen a dormir, mientras que mi tutora terminaba de
recoger el aula y esperaba a que llegase una compañera para que se quedase con un niño que duerme un ratito en la clase, ya que su mamá viene a las 14:00 a por él.
Cuando la profesora pasó a la habitación para que yo pudiese salir, me dijo que podía sacar las fotos
que quería del aula, que la había preparado y recogido toda para que saliesen
bien.
A partir de las
14:30 comenzaron a despertarse los primeros, así que entre la auxiliar y yo los
fuimos vistiendo poco a poco. Al cabo de unos minutos, llego mi tutora y antes
de recoger mis cosas para marcharme, estuvimos hablando otra vez de la decoración
de navidad que vamos a hacer, ahora ya si que sabemos lo que vamos a hacer, y
creo que va a quedar realmente bien.