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miércoles, 21 de noviembre de 2018

21/11/18

Cuando llegué a clase esta mañana a las 9, la tutora estaba repartiendoles juguetes a los niños y, mientras estaban entretenidos, me dediqué a recortar formas para una caja de luz que estamos creando. Al poco de empezar, llegó el profesor de inglés y me dirigí a buscar a mis compañeras para ir al descanso, pero estaban haciendo un cartel para el concierto de violín que tendremos mañana y que supondrá una nueva experiencia para los pequeños, así que me puse a ayudarlas ya que llevaban bastante trabajando en la pancarta y tenían que ir a sus respectivas clases.
Cuando terminé volví a mi aula para ayudar a la tutora a recoger y cambiar pañales para poder ir al patio, momento que aproveché para de verdad hacer el descanso y comer algo. Al volver estuve hablando con la tutora para hacer con mis compañeras de prácticas una instalación en el patio común, cosa que le pareció muy bien e interesante, pero que tiene que comentarlo con los demás profesores por si hay alguno que está en desacuerdo ya que es una zona común. Una vez terminado el recreo la tutora repartió unas hojas con dibujos para que los niños coloreasen, ahí observé que algunos niños de verdad ponían interés en la tarea, y otros que no. Había algunos que eran muy perfeccionistas y buscaban no salirse de las líneas marcadas a pesar de no haberle dicho nada, y otros que eran totalmente lo contrario y pintaban directamente la mesa. Después, con rollos de papel higiénico y pintura de dedos los niños fueron pintando gotas de agua como parte del proyecto del otoño, después de pintarlo, recorté una nube para hacer una composición y pegar todo en la pared, y comenzamos la rutina del comedor, es decir, beber, orinales, lavar manos y a comer. En el comedor varios niños se dedicaron a esparcir la comida, robaban comida de platos ajenos y pegaban por la cuchara, por lo que fue un momento de caos. Al terminar y una vez lavados los llevamos a dormir. Durante el momento de la siesta, el niño de mi clase que tiene problemas para usar el orinal me viene a buscar para que esté con el mientras duerme, dándole la mano y reconfortándole, el pobre tiene un pequeño trauma y necesita el mayor feedback positivo posible.
Esta mañana me fijé en lo distintos que son los niños a a pesar de tener edades parecidas y me fijé en el niño más tímido de mi clase que, por lo que me comentó la tutora, tenía algún problema que le hacía ser más rígido, por lo que nos sorprendió ver como subía las escaleras para bajar el tobogán y lo orgullosas que nos sentimos la tutora y yo, que me llamó la atención ya que acababa de conocer ese problema, ahí me di cuenta de la rapidez con la que les cogí cariño a estas pequeñas personitas, que me alegran la mañana y me rompen la cabeza a partes iguales.

Ese juguete no lo quiero, que es de niñas.

Hoy fue un día de lo más movido, ¡no paramos de trabajar ni un segundo!
Empezamos de una forma un poco diferente, en vez de jugar un rato y luego hacer directamente la asamblea, estuvimos jugando un rsto más largo (en edte caso leyendo cuentos) y acabando algunas bolsas de navidad que habían quedado pendientes de ayer mientras los demás leían, la verdad es que cada cosa nueva que hacen queda más chula.
A las 9.30 vino Maribel que es una profe de apoyo, entonces Marta (la tutora orincipal, aprovecha para subir a la sala de profesores y acabar algunas cosas pendientes). Yo mientras me quedé en clase y acabamos las bolsas 10 minutos después de que Maribel llegase.
Pasamos a hacer la asamblea, y esta vez la dirigí entera yo. Vimos el día que era hoy, repasamos las letras, qué tiempo hacía y su canción correspondiente, pasamos lista y nombramos el encargado/a del día y por último vimos las gallinitas de colores.
A las 10 llegó Marta y explicó la actividad que íbamos a realizar, que era pintar una postal y después ponerle unas pegatinas para después mandársela a Papa Noel o a los Reyes Magos, les explicamos que después pegaríamos dos regalos que recortamos de revistas de juguetes. Mientras explicamos esto enseñamos algunos de los juguetes y uno era un coche de Barbie que era rosa y un niño dijo: "Yo ese no lo quiero, que es de niña". Marta y yo nos quedamos muy sorprendidas por el comentario aroo y le preguntamos que por qué era de niña, que si lo ponía en algún lado a lo que no supo responder. Sinceramente me quedé alucinada de lo rápido que se pueden adquirir estos estereotipos de género.
Después de pintar la postal llegó la hora de merendar e ir al recreo. La siguiente hora, de 12 a 1, tuvimos guardia y Marta y yo aprovechamos par buscar más ideas para el tema de Navidad, que la verdad no hicimos nada mal en empezar porque el ritmo con 3 años va todo muy lento y requiere un trabajo muy constante y todos los días.
La última hora reubicamos a todos los niños, los que no habían acabado la postal los pusimos en una mesa cerca del encerado. Luego, en las tres grandes que hay, dividimos dos en zonas de juego y la otra la usamos para seguir con la bolsa. Hoy pintaron puntitos blancos como si fuesen nieve, ya que ayer acabaron el cielo.


Hicieron un par de bolsas pero ya tuvimos que recoger y algo que me está llamando mucho la atención es la evolución que estoy viendo en ellos y ellas desde la primera semana, ahora se ponen casi todos menos 1 o 2 la chaqueta solos, cosa que cuando llegué era impensable, los niños que pintaban peor están pegando un cambio increíble. La verdad es que es muy satisfactorio ver este cambio y ver como evolucionan y aprenden todos los días. 

19 de Noviembre, un lunes muy tranquilo.


Buenas tardes, antes de nada quería pedir perdón porque debía subir mi diario el día 19, pero se me olvidó.
Llego como cada día a las 9.00 a la escuela con ganas de ver a los que ya considero “mis pequeños”.
Como ocurre muchas mañanas, debido a los pocos alumnos y alumnas que hay a estas horas, están juntos los del aula 1 con los de mi aula. Es decir, los infantes de las aulas en las que se encuentran los que tienen entre 2 y 3 años.
Entro en el aula saludando con una sonrisa. Me pongo la bata y comienza mi día.
Veo que hay algunos alumnos y alumnas que están jugando a formar la vía de un tren de madera, otros están mirando unos vídeos de canciones infantiles y otros están con un juego de madera que consiste en encajar unas piezas en unos agujeros. Me quedo con este último grupo y les voy preguntando a los pequeños y pequeñas los colores que tienen cada una de las piezas que van cogiendo y también les pido que cuenten cuántas piezas tienen colocadas.
Poco a poco van llegando más niños y niñas. Mientras seguimos en un tiempo de juego libre, por lo que hay algunos y algunas siguen con los juegos mencionados anteriormente, otros utilizan el carrito de la compra, hacen de cocineros y cocineras…
Hoy uno de los niños está muy agresivo. Si bien es cierto que suele ser uno de los que acostumbra a ser más desafiante, hoy es incluso más de lo habitual. De hecho, hay algunos momentos durante el juego de las piezas de madera que se le ve perdido, agarrando todas las piezas y sin saber qué hacer. También intenta pegar a otro de los niños que está jugando con él.
Debido a que este domingo es el día contra la violencia de género, hacemos un mural en el que cada uno de los niños y niñas pone su huella en color morado.
Empezamos a ordenar porque toca el momento de ir a la colchoneta para hacer la asamblea diaria. Hay varios que recogen los juguetes sin tener que pedírselo apenas y los felicito. Mientras tanto, veo que a los del aula 1 les cuesta mucho más recoger y obedecer.
Una vez estamos todos sentados en la colchoneta, cantamos la canción de los buenos días, leemos un cuento y repartimos una galleta para cada niño. Hoy están bastante calmados y portándose muy bien. Como siempre, en el momento de sentarnos en la colchoneta, uno de ellos pide sentarse en mi regazo.
Llega uno de los niños a los que les cuesta despedirse de su madre. Asimismo, hoy se trae un peluche de un mono del que no se separa en toda la mañana y que no permite que se le quite.
Al acabar la asamblea, aprovechando que el cuento hablaba de una pesadilla con forma de monstruo que se escondía en el armario, se pide a los alumnos y alumnas que dibujen una pesadilla. Pero justo antes de que empiecen a dibujar, nos avisan de que una de las alumnas del aula 1 está de cumple, por lo que vamos hasta esa aula a comer un poco de bizcocho y cantar el cumpleaños feliz.
Durante el tiempo que estamos en el aula 1 aprovechan un rato de juego libre. La gran mayoría del alumnado juega en la cocina. El rincón de la cocina de esta aula incluye cosas que en el aula 6 no hay, como un microondas, una tabla de planchar, una lavadora… Por ello, cuando volvemos para nuestra aula, uno de los alumnos me pregunta con cara de pena por qué sus compañeros tienen una cocina diferente a la suya.
Nos sentamos para empezar la actividad de dibujo que teníamos pendiente, pero aguantan poco tiempo concentrados y empiezan a dispersarse, por lo que recogemos los dibujos y dejamos un tiempo de juego libre.
Llega el momento de empezar a recoger y calmarnos un poco porque va a venir el profesor de inglés.
Vamos todos a la colchoneta. Cuando llega el profesor de inglés dicen todos “hello teacher”. Hay varios que lo hacen muy bien y saben contestar a lo que les pregunta el profesor. Se va el profesor y de despiden “bye bye teacher”.
Una vez se ha ido el profesor de inglés, vemos unos cuentos en el ordenador y después vamos al patio.
Después de haber jugado en el patio vamos al comedor. Se portan muy bien y comen ellos solos. Los felicito por comer ellos solos y veo que se sienten orgullosos por saber hacerlo.
Con motivo del cumple mencionado anteriormente, pudieron comer unos pocos gusanitos al haber acabado toda la comida. Uno de los alumnos quedó sin gusanitos porque ya se habían acabado, pero le pidió por favor a sus compañeros que les dieran unos pocos y estos accedieron rápidamente.
Como siempre, al acabar de comer, lavamos las manos y quitamos los baberos y mandilones.
Después, algunos se quedan jugando en el patio esperando a que los vengan a buscar, mientras que otros pasan a dormitorio para dormir una siesta. Me quedo un tiempo al lado de unas pequeñas ayudándolas a dormir y ahí se acaba mi jornada.
Son las 14.30 y estoy muy cansada, pero también muy feliz.