Archivo del blog

jueves, 13 de diciembre de 2018

Penúltimo día: ¡Los niños me hicieron una fiesta!

Hoy es el penúltimo día, y la verdad es que ya me he acostumbrado a estar con estos enanos, me da mucha pena que se acabe.
Con motivo de mi despedida, hoy tenemos preparada una fiesta especial, y yo les preparé una sorpresa para que se puedan llevar a casa.
A primera hora tenían música, como cada jueves, entonces se fueron con Adela. Hoy mi tutora tiene una reunión con una logopeda que está trabajando con (supongamos que el niño con rasgos autistas, pero sin diagnosticar, de mi clase se llama Mario), entonces la profe de la clase de al lado me dijo que podía ir con ella mientras no venía mi tutora.
Me llamó especialmente la atención una actividad que hicieron, que se parece bastante al juego del silencio de Montessori, sobre el que he estado investigando para hacer con los niños. Como estaban un poco alterados, la profe los colocó en círculo, sentados en el suelo. La actividad consistía en que los niños se pasasen una campanita unos a otros, pero sin que la campanita sonase. Esto hacía que todos los niños estuvieran atentos, en silencio, y que se fueran relajando poco a poco; lo cierto es que funcionó muy bien.
Al acabar, los niños hicieron una ronda de abrazos, la profe les puso música, y ellos se fueron abrazando unos a otros. Empezaba uno abrazando al de su derecha, y este, del mismo modo, abrazaba después al de su derecha, y así sucesivamente hasta acabar la ronda. Me llamó la atención que solo uno de ellos no quiso participar, aunque no era obligatorio. Según su tutora a principio de curso no quería ni la mitad.
Cuando acabó la primera hora me fui para mi clase.
Cuando los niños llegaron, se sentaron en asamblea y se prepararon para contar el cuento. Cuando acabé de contarles el cuento llegó la profe de PT e hizo sus rutinas con él, mientras el grupo de clase hizo las suyas; al acabar los llevamos a todos al baño.
En el baño me fijé que una de las niñas estaba llorando, resultó que “Mario” le había pellizcado con todo el puño en la cara y le había hecho mucho daño.
Después de consolarla con un abrazo, le expliqué que él no lo hacía queriendo, que a veces no controlaba porque era un niño sensible, pero que obviamente no estaba bien que hiciera eso, que no se preocupase porque iba a estar yo pendiente para que no volviera a suceder.
Este tipo de comportamientos están cada vez más presentes en MArio, cuando yo llegué hace un mes, únicamente se ponía de esta manera cuando no quería hacer alguna actividad. Es un niño que tiene muchas dificultades en el habla, y tal vez ese es uno de los recursos a su alcance para negarse, aunque no se puede consentir bajo ningún concepto. Ahora además empieza a agredir a sus compañeros, lo que se puede convertir en un problema añadido, ya que lo más probable es que lo aísle aún más del resto, y sus tendencias autistas se realcen aún más.
Al llegar a clase se sentaron todos en sus sitios y comenzamos a hacer el calendario, a la vez que hablamos mi tutora y yo con la profe de PT a cerca de la reunión que habían tenido con la logopeda y la orientadora del centro. Esta pertenecía a un gabinete en el que Mario realiza varias sesiones por semana, y vino para poder llegar a un acuerdo entre todos acerca de cómo abarcar la situación de la mejor manera posible y de forma coordinada.
Cuando los niños acabaron, les explicamos que después del recreo íbamos a hacer una fiesta, para despedirme, porque mañana es mi último día, y hablamos acerca de lo que íbamos a hacer (solo para recordarles a los niños en qué consistía, porque esto lo habíamos decidido entre todos en la asamblea del martes).
Cuando acabamos, estuvieron leyendo cuentos de la biblioteca de aula, y luego fueron al recreo.
Después del recreo fuimos a ensayar la actuación de Navidad en el salón de actos, y la verdad es que les está empezando a salir cada vez de una forma menos caótica.
Al volver hicimos la fiesta, con una merienda en la que las consignas eran.
  1. Escoger pan de molde o bizcocho
  2. Untar un poco de nocilla que nosotras le repartiríamos
  3. Decorar con fruta (arándanos, frambuesas, gajos de mandarina, plátano) que nosotras les pusimos en platitos
  4. Disfrutar de la merendola
Cuando acabaron de merendar se lavaron las manos, y se prepararon para la sorpresa que les preparé.
Como el proyecto que estoy preparando para la memoria es acerca de los indios, preparé una leyenda, además de unos disfraces para que pasaran un rato divertido y se llevarán a casa.
Los senté en asamblea y les pregunté si sabían lo que eran los indios, donde vivían, qué comían y cómo se vestían. Después de unas cuantas ideas previas, les conté la leyenda y escucharon muy atentos.
Al terminar les dije que tenía unos disfraces y pintura para la cara, y aceptaron encantados.
Mi tutora puso música india, y mientras jugaban por rincones los fui llamando de uno en uno para ponerles una corona, un collar y maquillarlos. La verdad es que fue muy divertido y los niños quedaron encantados.

Cuando se acercaba la hora de salida, los niños recogieron y luego les pusimos unos cortos en la pantalla.
No quiero que se acabe esta experiencia...

Mi penúltimo día en el cole!


Mi penúltimo día de prácticas comenzó igual que el resto, recogiendo a los niños en la puerta con el tutor, y ayudándoles con los mandilones al llegar a clase. De modo que tardasen el menos tiempo posible en sentarse en asamblea, la cual se centraría hoy en las decoraciones de los árboles de Navidad, ya que una de las principales actividades de la jornada de hoy, sería decorar con los niños y niñas las bolas que colgaríamos en el árbol que tenemos montado en el aula.

La asamblea se alargó bastante ya que a los pequeños les encanta hablar sobre su vida, por lo que cada uno de ellos nos comentó como estaba decorado su árbol, de que colores eran sus bolas favoritas, etc. El tutor y yo aprovechamos para repasar con ellos los números, al contar las bolas, o incluso los colores.

Una de las cosas que he aprendido durante este prácticum sin lugar a dudas, es que en el ciclo de infantil, cualquier cosa que se esté trabajando, o de la que se esté hablando, puede emplearse para trabajar diversos contenidos útiles para el buen desarrollo y aprendizaje de los pequeños. Por lo que, todos los conceptos están relacionados entre sí, y se deben trabajar desde un punto de vista holístico.


Tras terminar la asamblea, el tutor se quedó con los grupos de mesas haciendo una ficha de un árbol, la cual la tenían que decorar con ceras. Mientras yo me puse en una mesa aislada, y fui llamando a los pequeños de uno en uno para decorar las bolas de nuestro árbol con purpurina. Esta actividad llevó bastante tiempo, ya que requiere que los niños trabajen con pincel y con alquil, y que luego espolvoreen con cuidado la purpurina, tratando de evitar dejar toda la clase brillante.

El tiempo se pasó volando, y cuando nos dimos cuenta ya era la hora del plan lector, momento en el que entre le tutor y yo nos inventamos un pequeño cuento sobre Papá Noel, que los niños escucharon encantados, ya que esta temática los deja siempre asombrados e ilusionados. ¡No hay nada mejor que creer en la magia!

A continuación, los pequeños se fueron al recreo, mientras yo y el tutor nos quedamos en clase terminando de plastificar unas fotos que los niños/as se llevarán a sus casas en cuanto estén terminadas. Otra cosa que me parece importante destacar sobre este ciclo, es que por mucho que otros profesionales se metan con lo “fácil” que es nuestro trabajo, y con lo “poco que hacemos”, la realidad es muy distinta, ya que esta profesión requiere mucho tiempo de pensar y preparar materiales, lo cual es inviable hacer en las horas lectivas con los 25 niños correteando por el aula. Por lo que, como docentes, pasamos muchas horas trabajando en casa, o en nuestros momentos de descanso, para que luego los niños en clase puedan hacer cosas y aprender pasándoselo bien.

En cuanto sonó el timbre los niños/as volvieron al aula y se pusieron a merendar. Para cuando ellos acabasen teníamos preparada una actividad de pegar, pero nos encontramos con que habían vuelto del recreo muy navideños, y no paraban de cantar villancicos por mucho que les pidiésemos que atendiesen a lo que estábamos haciendo. Por lo que el profesor y yo decidimos que lo mejor era montar un escenario improvisado en el aula, y dejarlos cantar por turnos, ya que se notaba que era lo que quería y necesitaban en ese momento. 
Otra cosa muy común al trabajar con estas edades, por lo que he aprendido, es cambiar la sesión sobre la marcha, dependiendo de las necesidades e intereses de los pequeños. Lo cual me parece muy positivo, ya que los niños tienen sus propios gustos e intereses, y si notamos que toda la clase se inclina por un ejercicio o juego, no es nada malo hacerles caso, ya que al fin y al cabo con todo se aprende, y más todavía si los niños se muestran atentos e interesados.

Esta pequeña adaptación de la planificación resultó totalmente exitosa, ya que los niños se lo pasaron muy bien, descargaron sus energías, y además se creó un clima en el aula muy cálido, que permitió participar incluso a los niños más tímidos.

Tras este pequeño show, les pusimos las cazadoras a los niños y los llevamos rápidamente a la sala multiusos antes de que se fuesen a sus casa, para enseñarles el escenario en el cual iban a actuar la semana siguiente en el festival del cole, y de paso les enseñamos cómo han de colocarse el día de la actuación. Terminando de este modo mi penúltimo día de prácticas, con una sonrisa en la cara gracias al cariño de los niños, pero un poco triste porque esto llega a su fin.