Archivo del blog

martes, 6 de noviembre de 2018

Día 2

Hoxe foi o meu segundo día. Ao contrario de onte xa ía máis relaxada pois sabía polo menos os nenos que ía atopar. Agardeinos na aula coa mestra e comezou a mañá.
Até o recreo estivemos con 5 A. As actividades propostas foron varias, algunhas similares ás que onte fixemos con 5 B xa que están case ao mesmo nivel.
A primeira tarefa consistía en representar diferentes figuras coas pezas do tangram. O alumnado facía un traballo individual na súa mesa xa que na pizarra había moitas figuras e eran eles os que escollían o que facer. Ao rematar, gardaron as pezas nun sobre e fixemos un exercicio de relaxación para comezar a seguinte tarefa. Esta consistía na explicación da letra I e da realización das mesmas actividades que onte fixemos en 5 B. Isto vai sempre así xa que a miña titora dá as clases en castelán e repite o mesmo en ambas clases, algo que se fai bastante repetitivo pero tamén me serve para observar os diferentes ritmos dos nenos porque estou en contacto con dúas aulas.
Ao rematar, baixamos ao patio. Esta vez fomos nós quen estabamos nel vixiando polo que observei como os nenos se relacionaban independentemente da clase na que estiveran e incluso me animei a xogar con eles pois non me gustaba a idea de ser como un garda que só observa.
A continuación subín á aula con 5 B e as tarefas propostas foron as que onte fixermos con 5 A (de novo, moi repetitivo).

Pola tarde volvín estar nas dúas clases. Primeiro estiven con 5 B, que tiveron música (a mesma sesión que tivo a outra clase onte, mais como os de A van algo máis avanzados aproveitaron para ensaiar a canción do festival de nadal) e unha vez que remataron e se foron a alemán/inglés, cambieime a 5 A. O que fixemos foi rematar o conto que comezamos onte e realizar unha pequena sopa de letras en relación con el. Por último comezamos unha tarefa do libro de actividades matemáticas, mais non dou tempo a rematala xa que era hora de cambiar os mandilóns por abrigos e marchar para casa.
Foi un día intenso xa que dous rapaces acabaron chorando porque a mestra lles berrou e ante tal actitude non sabía como reaccionar pois considero que estiveron fóra de lugar.

Segundo día!


A primeira hora do meu segundo día proporcionáronme o que vai ser o meu horario nos próximos días. O martes tócame pola mañá cos nenos e nenas de tres anos. E pola tarde co alumnado de catro anos.

Comezamos a clase con varias mestras, posto que na aula hai varios alumnos con diferentes características. Unha nena fala en inglés, un neno apenas fala todavía, un neno ten problemas severos de visión e outro neno posiblemente teña algún tipo de problema sen diagnosticar polo momento.

Ao chegar á clase comezou a rutina diaria de quitar os chaquetóns e poñer os mandilóns. Cando todos estiveron por fin sentados no seu sitio, a mestra escolleu aos seus encargados do día. Estes tiveron que dicir o día no que estábamos e o tempo que facía fora cunhas imaxes representativas. Tamén tiveron que formar os seus nomes con letras imantadas, guiándose polas tarxetas que a mestra tiña preparadas. Mentres tanto, o resto da clase comezou a xogar con pezas de encaixar. Despois de recoller todas as pezas, a profe contounos dous contos, e tras recibir a noticia de que non podíamos saír ao patio polo tempo, comezamos a xogar cos animais. Posteriormente as mestras repartiron pezas de gomaeva de diferentes formas e pezas rectangulares de cores para que os rapaces e rapazas fixeran “casiñas” para os animais. Tras recoller todos os materiais, outra profe, quen se incorporou á clase tras o recreo, contounos o conto do polo Pepe, para calmarnos antes de ir a comer.

Os nenos estaban considerablemente alterados, segundo me dixo a mestra. Tamén destacou a presenza doutra profe, que ven da ONCE, quen nos trouxo unha mesa especial para o neno con dificultades visuais, polo que levantou a intriga de todos os nenos e nenas.

Á tarde a clase de catro anos comezou calmándonos un pouco, pois viñan alterados do comedor. Cando o conseguimos, seguimos cun conto que nos contou, “Gato Guille y los monstruos”, que nos mantivo moi concentrados e intrigados sobre os monstruos que escoitaba o protagonista. De seguido, contounos o conto “Corre, corre, cabaciña”, que os nenos xa coñecían polo que algunhas veces se anticipaban ao que nos contaba a mestra. Para rematar, cantamos todos xuntos a canción da cabaciña, que relata o conto en forma de canción.

Despois, cada mesa tivo o seu xogo de encaixes, con diferentes versións, cos que estivemos xogando ata a hora de recoller todo para marchar á casa. Mentres xogaban, a mestra ía mandándolles por turnos a quitar o mandilón e poñer a chaqueta, igual que preparar a mochila para cando chegara o momento de marchar.

Primer día en el Pío XII!


Primer día y primeras impresiones gratamente positivas. Llego al centro a las 8:30  y  la jefa de estudios, nos lleva a nuestras aulas a las 9. En ese intervalo de tiempo observamos como los niños van entrando con sus mochilas, siguiendo a conciencia unas líneas de colores que hay en el suelo.
Me han asignado la clase de 4 años C. Al llegar, aún no están todos los niños, que van llegando y la tutora me los va presentando.
¡Hola, yo soy Manolito!, me dice uno con una gran sonrisa en la cara y señalándome su nombre bordado en el mandilón. Hoy los niños están muy habladores, porque vienen del fin de semana y tienen muchas cosas que contarse.
Se ponen su mandilón, dejan sus mochilas y comienzan con la primera de las rutinas. A la derecha de la puerta tienen un panel con una imagen del colegio y otra imagen de una casa. Cuando llegan, todos sus nombres están pegados con velcro  sobre la imagen de la casa, y deben cambiarlos al colegio, cada uno el suyo. Al lado de ambos paneles deben colocar el número de los niños, 24 cuando están todos en casa, y hoy 21 porque faltaban 3 niños.
Hay un niño que destaca sobre los demás y que necesita una ayuda extra para ponerse el mandilón, lo llamaré Mario y es autista. Su nombre tiene un punto verde en el panel de la casa, y al llegar este pequeño realiza unas tareas extra. Además de colocar su nombre en el panel del colegio, ha de rellenar una ficha de pictogramas, también con velcro, para poder anticiparse a lo que va a ocurrir a continuación.
Todos los niños se colocan en asamblea y contamos un cuento, la tutora se coloca al lado de Mario, para que conecte con la actividad, y aunque al principio le cuesta, pronto se ve inmerso en la historia con todos sus demás compañeros. Mientras la tutora lee, Mario toca las imágenes muy atentamente, y ayuda a pasar las páginas. La profe aprovecha para explicar qué es la portada, la contraportada, el lomo del libro y la página de los créditos.

A continuación se escoge a la encargada, hoy le toca a Laura. Entre sus responsabilidades están ayudar a la profe a poner el título del cuento en el encerado y contar las palabras y luego las letras, luego se ordenan las palabras de mayor a menor y de menor a mayor número de letras, se rodea el día en el calendario y se tachan los días que ya pasaron.
Después tienen que completar una ficha de rutinas en la que pone el día de la semana, el tiempo atmosférico y su nombre con velcro. Luego hace un dibujo de sí misma en el encerado, y el resto de la clase hace aportaciones de todos los detalles que le faltan: pestañas, cejas, orificios nasales… para lo pequeños que son, dibujan con a máxima fijación. 

Se ponen todos en fila, y llega el momento de la primera salida del aula, los niños van al baño todos ordenados, y rápidamente regresan al aula muy ordenados también. Esto me llamó bastante la atención, ya que desde mi punto de vista de novata, me parece extraordinario como se puede llevar a un grupo de 21 niños de 4 años en fila por un colegio, coincidiendo con otros grupos, con esa agilidad.
Regresamos y los niños se colocan en las mesas, y se les reparte una actividad que realizan diariamente también. Se trata de un calendario en el que deben tachar los días que ya pasaron y rodear el día en el que estamos. Hoy era 5 de noviembre, y por lo tanto este día queda rodeado. También deben escribir el número en otro calendario mudo que tienen grapado debajo, en el lugar que les corresponde.
Mientras, Mario está con la PT, que al terminar me explicó todo lo que hacía con él, los logros y avances que había tenido desde el año anterior, y algunas pautas para que yo mañana pueda realizar este apoyo.
El resto de la clase terminó la actividad y todos los niños fueron cogiendo sus meriendas. Algunos traían galletas, otros yogures, otros bocadillos, aunque no vi que predominara la fruta, en general los niños traían alimentos relativamente saludables.
Los que iban terminando cogían plastilina para jugar, que según la profe, es lo que ella suele utilizar para rellenar los tiempos.
Los niños se fueron a la fila y luego al patio, hasta que llegó la hora de ir a la clase de inglés, y la profesora especialista Teresa me dejó ir a observar. Están trabajando con el cuento de "El monstruo de colores", y los niños están completamente motivados con las actividades que Tatiana les propuso. Las clases de inglés tienen una dinámica diferente, pero al mismo tiempo parecida a la que sigue la tutora. Los niños repasaron el vocabulario del cuento, cantaron y luego colorearon al monstruo de colores, cada uno de la emoción que quisiera. Tatiana utiliza mucho la música para los cambios de actividad, poniendo música relajante mientras llegan alterados del recreo y se van sentando, y otra más estimulante para cuando pintan. Esto me gustó mucho. Además las sesiones se hacen en un espacio diferente, mucho más relajado y con suelo de madera. Los niños me explicaron que era un aula nueva y por eso había que limpiarse muy bien los pies.
Luego era la hora de psicomotricidad, y los niños se fueron con Marco, el profesor especialista. En esta hora, la tutora de los niños y yo aprovechamos para preparar actividades para los días siguientes y nos conocimos un poco mejor. 
Los niños llegaron en lo que a mí me parecieron diez minutos y comenzamos con la fase de ideas previas de un proyecto que realizaremos a partir de los siguientes días. Es un proyecto a cerca de los gitanos. ¿Qué saben los niños sobre esta etnia? ¿Quiénes son los gitantos? ¿Hay solo hombres gitanos, o también hay mujeres y niñas? Son algunas de las preguntas que la profe les formuló para obtener aquella información de partida que servirá de base para sustentar el proyecto.
Y hasta aquí la mañana de hoy, los niños se pusieron las cazadoras, colocaron su nombre en la casita y los llevamos al patio cubierto donde sus padres estaban esperando para recogerlos; otros se fueron al comedor.
Creo que tuve mucha suerte con la profesora que me tocó como tutora, es solo el primer día y ya se me está haciendo corto el mes y medio que me queda. Creo que esta experiencia puede brindarme una oportunidad de aprendizaje muy enriquecedora.