Primer día y primeras impresiones gratamente positivas. Llego
al centro a las 8:30 y la jefa de estudios, nos lleva a nuestras aulas a las 9. En ese intervalo de tiempo observamos como los niños van entrando con sus mochilas, siguiendo a conciencia unas líneas de colores que hay en el suelo.
Me han
asignado la clase de 4 años C. Al llegar, aún no están
todos los niños, que van llegando y la tutora me los va presentando.
¡Hola, yo soy Manolito!, me dice uno con una gran sonrisa en la
cara y señalándome su nombre bordado en el mandilón. Hoy los niños están muy habladores,
porque vienen del fin de semana y tienen muchas cosas que contarse.
Se ponen su mandilón, dejan sus mochilas y comienzan con la primera de las rutinas. A la derecha de la puerta tienen un panel con una imagen del colegio y otra imagen de una casa. Cuando llegan, todos sus
nombres están pegados con velcro sobre
la imagen de la casa, y deben cambiarlos al colegio, cada uno el suyo. Al lado
de ambos paneles deben colocar el número de los niños, 24 cuando están todos en
casa, y hoy 21 porque faltaban 3 niños.
Hay un niño que destaca sobre los demás y que necesita una
ayuda extra para ponerse el mandilón, lo llamaré Mario y es autista. Su nombre
tiene un punto verde en el panel de la casa, y al llegar este pequeño realiza
unas tareas extra. Además de colocar su nombre en el panel del colegio, ha de
rellenar una ficha de pictogramas, también con velcro, para poder anticiparse a
lo que va a ocurrir a continuación.
Todos los niños se colocan en asamblea y contamos un cuento, la tutora se coloca al lado de Mario, para que conecte con la actividad, y aunque al principio le cuesta, pronto se ve inmerso en la historia con todos sus demás compañeros. Mientras la tutora lee, Mario toca las imágenes muy atentamente, y ayuda a pasar las páginas. La profe aprovecha para explicar qué es la portada, la contraportada, el lomo del libro y la página de los créditos.
A continuación se escoge a la encargada, hoy le toca a Laura. Entre sus responsabilidades están ayudar a la profe a poner el título del cuento en el encerado y contar las palabras y luego las letras, luego se ordenan las palabras de mayor a menor y de menor a mayor número de letras, se rodea el día en el calendario y se tachan los días que ya pasaron.
Después tienen que completar una ficha de rutinas en la que pone el día de la semana, el tiempo atmosférico y su nombre con velcro. Luego hace un dibujo de sí misma en el encerado, y el resto de la clase hace aportaciones de todos los detalles que le faltan: pestañas, cejas, orificios nasales… para lo pequeños que son, dibujan con a máxima fijación.
Se ponen todos en fila, y llega el momento de la primera
salida del aula, los niños van al baño todos ordenados, y rápidamente regresan
al aula muy ordenados también. Esto me llamó bastante la atención, ya que desde
mi punto de vista de novata, me parece extraordinario como se puede llevar a un
grupo de 21 niños de 4 años en fila por un colegio, coincidiendo con otros
grupos, con esa agilidad.
Regresamos y los niños se colocan en las mesas, y se les reparte una
actividad que realizan diariamente también. Se trata de un calendario en el que deben
tachar los días que ya pasaron y rodear el día en el que estamos. Hoy era 5 de
noviembre, y por lo tanto este día queda rodeado. También deben escribir el
número en otro calendario mudo que tienen grapado debajo, en el lugar que les
corresponde.
Mientras, Mario está con la PT, que al terminar me explicó todo
lo que hacía con él, los logros y avances que había tenido desde el año
anterior, y algunas pautas para que yo mañana pueda realizar este apoyo.
El resto de la clase terminó la actividad y todos los niños
fueron cogiendo sus meriendas. Algunos traían galletas, otros yogures, otros
bocadillos, aunque no vi que predominara la fruta, en general los niños traían
alimentos relativamente saludables.
Los que iban terminando cogían plastilina para jugar, que
según la profe, es lo que ella suele utilizar para rellenar los tiempos.
Los niños se fueron a la fila y luego al patio, hasta que
llegó la hora de ir a la clase de inglés, y la profesora especialista
Teresa me dejó ir a observar. Están trabajando con el cuento de "El monstruo de colores", y los niños
están completamente motivados con las actividades que Tatiana les propuso. Las
clases de inglés tienen una dinámica diferente, pero al mismo tiempo parecida a
la que sigue la tutora. Los niños repasaron el vocabulario del cuento, cantaron y
luego colorearon al monstruo de colores, cada uno de la emoción que quisiera.
Tatiana utiliza mucho la música para los cambios de actividad, poniendo música
relajante mientras llegan alterados del recreo y se van sentando, y otra más
estimulante para cuando pintan. Esto me gustó mucho. Además las sesiones se hacen en un espacio diferente, mucho más relajado y con suelo de madera. Los niños me explicaron que era un aula nueva y por eso había que limpiarse muy bien los pies.
Luego era la hora de psicomotricidad, y los niños se fueron
con Marco, el profesor especialista. En esta hora, la tutora de los niños y yo aprovechamos para preparar actividades para los días siguientes y nos conocimos un poco mejor.
Los niños llegaron en lo que a mí me parecieron diez minutos y comenzamos con la fase de ideas
previas de un proyecto que realizaremos a partir de los siguientes días. Es un
proyecto a cerca de los gitanos. ¿Qué saben los niños sobre esta etnia?
¿Quiénes son los gitantos? ¿Hay solo hombres gitanos, o también hay mujeres y
niñas? Son algunas de las preguntas que la profe les formuló para obtener aquella
información de partida que servirá de base para sustentar el proyecto.
Y hasta aquí la mañana de hoy, los niños se pusieron las
cazadoras, colocaron su nombre en la casita y los llevamos al patio cubierto
donde sus padres estaban esperando para recogerlos; otros se fueron al comedor.
Creo que tuve mucha suerte con la profesora que me tocó como
tutora, es solo el primer día y ya se me está haciendo corto el mes y medio que
me queda. Creo que esta experiencia puede brindarme una oportunidad de aprendizaje muy enriquecedora.