Hoy es el final de esta gran aventura, hoy finaliza uno de los momentos que recordaré con más felicidad y amor, hoy terminan las prácticas.
Con este triste pensamiento entré en la escuela y una vez dentro, me encontré a casi todos los niños en el patio, jugando acompañados de mis compañeras de prácticas. Fui a dejar el abrigo y a ponerme la bata y me reuní con ellas para. Al poco, mi tutora, los niños de mi clase y yo entramos en el aula que nos correspondía y, una vez dentro, me entregaron una pequeña pulsera que me habían comprado y fue justo en ese momento en el que se abrió la fuente y no paré de llorar, incluso plasmar esto me trae lágrimas a los ojos. Después de abrazar a la tutora con mucho cariño y a los niños que ya habían llegado, me entregaron un pequeño tulipán que estaba naciendo y una estrella que contenía dentro las huellas de todos. Los niños me miraban extrañados ya que no entendían por qué estaba llorando y, aunque les explicamos que yo ya no iba a volver a estar en clase con ellos, pareció que no entendieron muy bien lo que queríamos decir, eso, o realmente no les importaba.
Cuando tanto la tutora y yo nos calmamos y dejamos de llorar, decidimos que era un buen momento para decorar las carpetas que iban a llevar a casa y, utilizando pintura de dedos y unos rollos de papel higiénico recortado, procedieron a pintarla.
Cuando terminaron y los lavamos, se acercaron a mi clase dos de mis compañeras y me pidieron ayuda ya que iban a hacer una obra con marionetas y necesitaban más manos a lo que, encantada, acepté. Pero lo que iba a comenzar siendo una pequeña obra para los niños de un aula, terminó siendo una obra para todos los niños de la escuela. Cuando terminé en el aula con lo que estábamos haciendo, fui a buscar a mis compañeras para ensayar una vez el cuento, O pito Cairo, ya que yo no me lo sabía. Cuando fui a clase de una de las compañeras, esta estaba contándoles un cuento a sus niños, y mi otra compañera estaba de espectadora, y juntas nos emocionamos viendo como nuestra amiga les contaba el cuento a los niños, y con el cariño que ellos le brindaban, dándole toda su atención. Pensar que esto no se iba a repetir nos emocionó, y a poco más volvíamos a abrir el grifo de nuestros ojos.
Cuando la compañera terminó, fuimos a ensayar el cuento y, al terminar, llamamos a todas las clases para que vinieran al patio. Una vez que colocamos todo, comenzamos, en general y exceptuando los pequeños problemas técnicos que tuvimos porque estaba planeado al principio de otra manera, fue muy bien, la mayoría de los niños atendieron y, al terminar, se me acercó uno de los míos a darme un abrazo y a decirme "Ota ves". Cuando recogimos todo, me fijé en que había llegado el niño nuevo, que seguía en periodo de adaptación, y también me fijé en que no paraba de llorar llamando por sus padres por lo que me acerqué a él y, al verme, corrió a subirse a mi colo. Nos dirigimos al otro aula de mayores ya que íbamos a comer un pastel y a hacer un pequeño experimento. Cuando todos los niños comieron, preparé el pequeño experimento: en un plato hondo lleno de agua, colocamos en el medio una vela encendida con colorante alimenticio en la base, y le colocamos encima una jarra de cristal larga. Mi intención era que, con el cambio de temperatura y presión, el agua empezase a subir por la jarra y, gracias al colorante, esa agua que tendría que subir sería de color, pero, por desgracia, no funcionó. Aun no entiendo por qué falló, pero a pesar de no haber conseguido lo que quería, a los niños les gustó mucho ya que vieron como el agua, gracias al colorante cambió de color. Cuando recogí y me lavé las manos que estaban manchadas por culpa del colorante (y que aún no logré quitar) fui a junto del niño nuevo, que seguía llorando llamando por sus padres. Logré calmarlo un poco ya que le empecé a preguntar cosas de su vida, donde vivía, que hacían sus padres, etc. Al principio parecía que ya había parado de llamar por sus padres, pero cuando salimos al patio, volvió al mismo bucle. Intenté mantenerlo ocupado haciendo que me ayudase con los pañales llamando a los niños, pero ni así fuimos capaces de que se calmase. También probamos con música, pero nos fue completamente imposible, solamente se calmó cuando, una vez que ya estábamos en nuestra aula, llegó su madre junto con su abuela. Cuando el niño ya se iba a marchar, le entregué una bolsa de gusanitos ya que había comprado una para los catorce niños de clase, una pena que en mi último día solamente hayan estado nueve, me produce mucha pena no haber podido despedirme de todos.
Una vez que el niño se fue y pusimos al resto a trabajar, me dediqué a recortar unos cartones rojos para que los niños hagan un árbol y, mientras pegaba las estrellas de purpurina en lo alto de la cartulina, me quemé, a parte de la planta, la estrella y la pulsera me llevo una bonita quemadura en la mano de recuerdo. Al poco de empezar a pegar las estrellas, llegó una madre a buscar a su hijo, por lo que le entregué su bolsa de gusanitos, llevándome un abrazo y un beso por parte del niño, algo que me sorprendió ya que este niño en concreto es muy tímido y no le gusta nada el contacto físico con alguien fuera de su familia. Cuando me despedí del niño y de su madre, continué con las estrellas y, al terminar, empecé a llamar a los niños para darles agua y lavarles las manos para así poder ir al comedor. Fue una misión imposible que recogieran todo para poder comenzar con la rutina, llevan un día en el que no hacen caso a absolutamente nada, tuvimos mordidas, rompieron cajas de madera, se tiraron juguetes a la cabeza... Hoy vinieron la gran mayoría enfermos, pero con medicamentos puestos de casa, por lo que estaban muy alterados, para poder lavarles las manos tuve que ir uno por uno yendo a buscarlos, excepto por dos o tres que son muy obedientes.
Cuando dio la una, nos dirigimos en fila al comedor, donde les pusimos los mandilones y los baberos, pero donde no pararon de moverse hasta que no les pusimos la comida delante, hoy tocaba sopa de fideos y pescado con patatas cocidas. En general comieron todos muy bien a pesar de ya haber tomado bizcocho ya que es una comida que por lo general suele gustar, sobre todo las patatas cocidas. Cuando el primer niño terminó, como era de los de mi clase y no se quedaba a dormir, me lo llevé al dormitorio para cambiarle el pañal y vigilarlo en el patio. Poco a poco me fueron trayendo a más niños y, cuando la auxiliar que estaba hoy terminó de colocar las camitas en el aula, vino a ayudarme ya que una persona sola no es capaz de atender a tantos niños. Cuando todos estuvieron listos, cogí la bolsa donde tenía guardados los gusanitos y lo fui metiendo en las mochilitas de cada niño, en el caso de aquellos que se iban antes, en su perchero.
Mientras estaba con los niños que no se quedaban a dormir en el patio, llegaron dos de mis compañeras de prácticas y comenzamos a hablar de lo mucho que íbamos a echar de menos todo y, en el momento en el que una de ellas empezó a llorar, yo ya no me pude controlar, y empezamos a llorar las dos como unas magdalenas. Cuando me acerqué a despedirme de mis niños que estaban en el patio, uno de ellos me abraza y me pregunta "Por que estas chorando?", pregunta que hizo que siguiese llorando con fuerza, pero con una gran sonrisa en la cara, ya que a parte de algún dolor de cabeza, estos niños me han aportado mucha felicidad a mi día a día, muchos momentos que no paraba de comentar con mi familia y amigos, y que al final hasta para ellos resultaba pesado, no entienden lo que es tener este amor por catorce niños a los que acabas de conocer.
Conforme iba pasando el personal por el patio nos íbamos despidiendo de ellos con un abrazo y con palabras de agradecimiento, tanto por su parte como por la nuestra, ya que fue todo un placer formar parte de esa familia durante un mes y medio, y que la acogida que nos dieron no podría haber sido mejor. Una vez que nos despedimos de todos y después de haber llorado otro poquito más, nos despedimos de la escuela, sabiendo que tenemos las puertas abiertas para lo que queramos y cuando queramos, y que somos bienvenidas siempre. Salgo de la escuela con las palabras que me dedicó mi tutora "Eres una gran persona y vas a ser una gran profesional", y no puedo evitar marcharme llorando, ya que esta aventura nos ha tocado a todas en el corazón y esto es algo que va a ser muy difícil de olvidar.
Hola compañeros y compañeras, este es el blog creado para recopilar los diarios personales referentes al Practicum I del Grao en Maestro/a de Educación Infantil (2º Edición). Espero que en este blog podamos recoger todas nuestras experiencias y compartir con los otros inquietudes, vivencias, problemáticas y por supuesto, consejos y soluciones para nuestras prácticas en los correspondientes centros. Un saludo y mucho ánimo a todos y todas!
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viernes, 14 de diciembre de 2018
Gratitude
Hoxe foi un día "intensito". As nenas, nenos e eu levabamos falando do que pasaría hoxe durante toda a semana: "Ana, ¿por qué te tienes que ir a tu cole?", "¿El viernes es tu último día? ¿Y no vas a volver? ¿Y quién nos va a ayudar?". A verdade é que foi a semana que máis rápido me pasou.
O día, aparentemente, comezou coma outro calquera. Os venres ao principio da mañá estou (estaba 😢) con 5A. As nenas e nenos foron chegando a clase como de costume, entre "bos días", apertas e anécdotas. Cando xa estaban todas, puxéronse a traballar no seu libro das vogais, o cal xa comezaron onte. Nel, tiñan que recortar uns cromos onde aparecían palabras escritas con cada vogal (oso, araña..), escribir ditas palabras e repasar as vogais.
Ao rematar, comezaron a facer unhas postais que en nadal lles levarán aos pais. Nestas vai incluido un código QR que enlaza cun vídeo no que dín "La clase de 5A os desea una feliz navidad" ademais dun papel que pon "Familia: os deseo una feliz navidad". Desta frase os nenos debían escribir só as vogais. O traballo de lecto-escritura é algo que lles soe custar dependendo do día, e hoxe foi un deses días regulares onde había que repetir moitas veces as cousas.
Cando acabaron, a miña titora explicoulles que hoxe era o meu último día e deixoume un anaquiño soa con eles. Expliqueilles entón que eu tiña que volver ao meu colexio "de maiores", e que a pesar de estar triste por marchar, estaba moi contenta porque todos eles me ensinaran moitas cousas, entre elas, que teño que ser profe si ou si. Despois dinlles un pequeno agasallo a cada un deles. Consistía nunha pulseira feita cun lazo atado á inicial do seu nome e unha pequena pinza cunha árbore de nadal. A continuación, tiveron un tempo libre para facerme un debuxo e cando o remataron era hora de saír ao patio e eran os últimos minutos sendo profe de 5A.
Despois do patio tocábame con 5B. Primeiro estiveron ensaiando o festival, que é o 19, e ao subir a clase a mestra de música deixoume falar con eles e darlle o mesmo agasallo que lles repartira aos de A.
Cando nos demos conta era hora de xantar, e só me quedaban dúas horas do Prácticum por diante.
Pola tarde estiven na clase de 5B. Nada máis chegar, como cada tarde, recibíronme entre "Ana! Ana!", mais hoxe sumábaselle a frase "No quiero que te vayas".
Primeiro fixemos o "Comparto mi cuento", que consiste en que cada semana un neno trae un conto para compartir coa clase e, ademais, os pais deseñan unha pequena actividade para que fagan todos. Hoxe encargueime eu de ler o conto, coa axuda do neno que o trouxo. Cando rematamos de lelo, de comentalo e de facer a actividade (era un busca as diferenzas), os nenos tiveron que rematar a carta dos reis magos e a continuación tiveron tempo libre para colorear debuxos de nadal ou para xogar cos disfraces. Ao ser o final de trimestre estanlle adicando moito tempo a traballar cousas sobre o nadal ou a dispoñer de máis tempo libre.
Cando tocou o primeiro timbre tiveron que vestir os abrigos, gardar o mandilón, vaciar as botellas de auga e colocar a mochila. E así, nun abrir e pechar de ollos, rematara o meu último día no cole.
A miña titora regaloume uns debuxos de nadal e unha ceras manley porque entre nós comentaramos fai unhas semanas que pintar nos relaxaba, polo que me pareceu un detalle. Ademais, fíxome unha postal e encadernoume os debuxos de todos os nenos cunha foto de cada clase.
A verdade é que me sinto moi agradecida co colexio, cos nenos e cos profesores en xeral, de aí o título da entrada. Saio con máis recursos dos que pensei e estiven tan cómoda dende o primeiro día que non teño ningunha dúbida de que escollín a profesión acertada. Oxalá os nenos aprenderan algo de min porque eu saio do cole 6 semanas despois enormemente rica.
Despedida (14 de decembro de 2018)
Hoxe é o último día de prácticas. Con emoción, entrei na escola, sabendo que sería o último día que entraría como mestra. Fun á aula, e alí recibín aos nenos xunto a miña tutora. Unha vez todos os nenos e nenas chegaron, fomos para o ximnasio para ensaiar de novo a actuación que farán este vindeiro xovés polo Nadal. Tivemos que cambiar unha das presentadoras, porque non quería selo máis, por outra que sí queria selo. Practicaron a preparación do escenario dúas veces, e o baile só unha vez. Tras iso, voltamos á aula a escoller encargado. Debido a falta de tempo, tivemos que escollelo rápidamente, sen pararnos demasiado nas rutinas, e algunhas quedaron sen facer.
Cando tocou cambiar de día no calendario, a miña titora repetiu o que dixo onte: que eu este día marchaba, e que non volvería máis. As reaccións foron as mesmas, todos os nenos e nenas miraron para min, cunha cara un pouco tristona.
Unha vez rematadas as rutinas, a miña titora decidiu darme un gran regalo. Deume o calendario que fixeran o alumnado en versión grande, para levar para a miña casa. Eu quedei sorprendida, porque non me esperaba que me fose a dar nada, e quedei encantada.
Cando os pequenos e pequenas foron ao baño a facer un pis e a lavar as mans, díxenlle a miña titora que iría a traballar na sala de mestres. Acto seguido busquei a directora para que me deixase os documentos do centro. Estiven o resto da mañá facendo unha breve síntese dos distintos documentos para o traballo do Practicum. Mentres o facía, varias mestras e mestres entraban e saían entablando breves conversacións conmigo, e dous dos nenos da miña clase entraron a saudarme. Cando rematei, xa era hora de comer, e os nenos de infantil xa foran para comedor ou para casa.
Cando voltei pola tarde, saudei aos nenos e a miña titora, como de costume. O alumnado escribía o seu nome en cadansúa carta que contiña as postais do Nadal que fixeran en clase, e tamén pegaron o sello no seu lugar correspondente. Despois, todos eles puxeron a cazadora e foron a facer fila no pasillo. Mentres tanto, eu e a mestra de 5 anos comprobamos se os sellos estaban no seu lugar correspondente e ben colocados. A maioría deles estaban ben, pero había outros que tiñan o sello pegado na esquina que non era ou mal orientados. Incluso hubo unha que rompeu pola metade e tivemos que pegar as dúas pezas xuntas, xa que estaban separadas. Unha vez todo estivo en orde, collín todas as cartas e fumos todos os de infantil a un buzón que atopábase un pouco lonxe do colexio. Contamos coa axuda dun pai en toda a duración desta pequena saida. Unha vez chegamos ao buzón, dábamoslles aos nenos e nenas, unha carta a cada un para que o meteran no buzón, sen ser necesariamente as súas. Cando rematamos, voltamos para o centro. Na súa duración, dous nenos cairon ao chan, un dáballe patadas a outro de 4 anos, e outro dáballe patadas ás paredes. Ademáis, ao rematar co buzón, duas nenas decidiron correr hacia diante sen esperar aos demáis. Fun tras elas camiñando, e díxelles que se detiveran. Ao chegar xunto delas, envieillas a miña titora, e ela castigounas por ser desobedientes e non esperar aos demáis. Tamén castigou ao neno que daba patadas ás paredes, quen chorou desconsolado. Ademáis, a mestra de 4 anos estivo todo o rato co neno que lle daba patadas aos demáis, e notificoullo á miña titora, quenes logo quitaronlle o seu xoguete de compartir.
Unha vez na aula, os tres castigados quedaron de pé na parede, mentres o resto dos nenos e das nenas presentaban o seu xoguete de compartir. Unha nena de primaria entrou e deunnos a miña titora e a min un trozo de tarta, debido a que estaba de cumpleanos e dáballe tarta aos mestres do colexio. Cando case remataran as presentacións dos xoguetes, a miña titora levantoulles o castigo aos tres nenos, e sentáronse xunto os demáis. Unha vez remataron, comezaron a xogar cos xoguetes dos demáis. Mentres tanto, entablei unha agradable conversación coa miña titora, quen me deu un pouco de mazapán do que fixeramos onte, pero pronto unha nena viu cun libro que trouxo un dos nenos para que llo lera. O lin varias veces debido a que varios nenos mo pediran, sentados comodamente nas cadeiras. Cando o tempo rematou, a maioría do alumnado recolleu todas as súas cousas para volver para a casa, incluindo os libros que trouxeran para o proxecto dos monstros que xa acabara. A cada un, deuselles un trozo de mazapán, e mentres a miña titora foi con eles para levalos xunto os seus pais e nais, eu metinlles aos restantes o seu mazapán nas súas mochilas. Entón, despedinme de todos eles, incluindo aos mestres de infantil, e marchei para a miña casa cun sorriso, sabendo que tiven unha gran experiencia no colexio Vilas Alborada.
Cando tocou cambiar de día no calendario, a miña titora repetiu o que dixo onte: que eu este día marchaba, e que non volvería máis. As reaccións foron as mesmas, todos os nenos e nenas miraron para min, cunha cara un pouco tristona.
Unha vez rematadas as rutinas, a miña titora decidiu darme un gran regalo. Deume o calendario que fixeran o alumnado en versión grande, para levar para a miña casa. Eu quedei sorprendida, porque non me esperaba que me fose a dar nada, e quedei encantada.
Cando os pequenos e pequenas foron ao baño a facer un pis e a lavar as mans, díxenlle a miña titora que iría a traballar na sala de mestres. Acto seguido busquei a directora para que me deixase os documentos do centro. Estiven o resto da mañá facendo unha breve síntese dos distintos documentos para o traballo do Practicum. Mentres o facía, varias mestras e mestres entraban e saían entablando breves conversacións conmigo, e dous dos nenos da miña clase entraron a saudarme. Cando rematei, xa era hora de comer, e os nenos de infantil xa foran para comedor ou para casa.
Cando voltei pola tarde, saudei aos nenos e a miña titora, como de costume. O alumnado escribía o seu nome en cadansúa carta que contiña as postais do Nadal que fixeran en clase, e tamén pegaron o sello no seu lugar correspondente. Despois, todos eles puxeron a cazadora e foron a facer fila no pasillo. Mentres tanto, eu e a mestra de 5 anos comprobamos se os sellos estaban no seu lugar correspondente e ben colocados. A maioría deles estaban ben, pero había outros que tiñan o sello pegado na esquina que non era ou mal orientados. Incluso hubo unha que rompeu pola metade e tivemos que pegar as dúas pezas xuntas, xa que estaban separadas. Unha vez todo estivo en orde, collín todas as cartas e fumos todos os de infantil a un buzón que atopábase un pouco lonxe do colexio. Contamos coa axuda dun pai en toda a duración desta pequena saida. Unha vez chegamos ao buzón, dábamoslles aos nenos e nenas, unha carta a cada un para que o meteran no buzón, sen ser necesariamente as súas. Cando rematamos, voltamos para o centro. Na súa duración, dous nenos cairon ao chan, un dáballe patadas a outro de 4 anos, e outro dáballe patadas ás paredes. Ademáis, ao rematar co buzón, duas nenas decidiron correr hacia diante sen esperar aos demáis. Fun tras elas camiñando, e díxelles que se detiveran. Ao chegar xunto delas, envieillas a miña titora, e ela castigounas por ser desobedientes e non esperar aos demáis. Tamén castigou ao neno que daba patadas ás paredes, quen chorou desconsolado. Ademáis, a mestra de 4 anos estivo todo o rato co neno que lle daba patadas aos demáis, e notificoullo á miña titora, quenes logo quitaronlle o seu xoguete de compartir.
Unha vez na aula, os tres castigados quedaron de pé na parede, mentres o resto dos nenos e das nenas presentaban o seu xoguete de compartir. Unha nena de primaria entrou e deunnos a miña titora e a min un trozo de tarta, debido a que estaba de cumpleanos e dáballe tarta aos mestres do colexio. Cando case remataran as presentacións dos xoguetes, a miña titora levantoulles o castigo aos tres nenos, e sentáronse xunto os demáis. Unha vez remataron, comezaron a xogar cos xoguetes dos demáis. Mentres tanto, entablei unha agradable conversación coa miña titora, quen me deu un pouco de mazapán do que fixeramos onte, pero pronto unha nena viu cun libro que trouxo un dos nenos para que llo lera. O lin varias veces debido a que varios nenos mo pediran, sentados comodamente nas cadeiras. Cando o tempo rematou, a maioría do alumnado recolleu todas as súas cousas para volver para a casa, incluindo os libros que trouxeran para o proxecto dos monstros que xa acabara. A cada un, deuselles un trozo de mazapán, e mentres a miña titora foi con eles para levalos xunto os seus pais e nais, eu metinlles aos restantes o seu mazapán nas súas mochilas. Entón, despedinme de todos eles, incluindo aos mestres de infantil, e marchei para a miña casa cun sorriso, sabendo que tiven unha gran experiencia no colexio Vilas Alborada.
Una experiencia maravillosa.
Hoy fue un día muy especial, donde estuve feliz y triste a
la vez. Feliz porque esta experiencia fue maravillosa y tuve la oportunidad de
conocer a estas personitas tan especiales, junto a un equipo docente que desde
el día uno me trato como una más, y triste porque hoy nos despedimos y las
despedidas siempre nos afectan.
El día comenzó como siempre, fui al aula de bebes donde fui
recibida por besos y abrazos de todos y todas, desde los de 1-2 años, hasta los
más mayores, con los cuales llevo 15 días (para que la experiencia fuera lo más
completa posible, el director del centro nos propuso rotar de aula). Después de
este maravilloso recibimiento ya me sentía preparada para afrontar otro día
más.
Al llegar al aula de 2-3 años les dejamos juego libre
mientras esperamos a que llegaran todos los niños y niñas. Hoy les dejamos los
cuentos y los aros. Mientras jugaban fue un momento en el que las profes y la
otra alumna en practicas que coincide conmigo nos pusimos al día y hablamos de
lo que haríamos hoy. Por otra parte, como era el último día, decidí preparar la
Instalación de hoy a modo de despedida, con lo que mi tutora estuvo de acuerdo.
Así que, mientras una de las profes preparaba unas cosas yo fui montándola.
Cuando acabe de montarla en una esquina del aula, fue
momento de decorar el árbol de navidad que adornaría la entrada de la escuela.
Para ello pedimos a los niños y niñas que colgaran una bolas de cartón que
pintamos la semana pasada. A los niños y niñas les hizo mucha ilusión decorar
el árbol todos juntos.
Cuando terminamos con esta actividad, el alumnado del aula
azul se fue con sus profes y nosotros nos quedamos y comenzamos con la Asamblea,
en la cual mi tutora empezó diciéndoles que hoy era mi último día y que debían
portarse muy bien para que me fuera muy contenta.
Empecé contándoles uno de mis cuentos favoritos, en el cual
en ciertas partes se lo cuento cantando. Me hizo mucha ilusión ver que algunos
ya se sabían la canción y la cantaban conmigo.
Cuando acabamos de contar cuentos y cantar algunas canciones,
les presente la Instalación y se fueron corriendo a explorarla. En un principio
pensé que se aburrirían pronto, ya que, por mi experiencia, pasado un rato se van
a hacer otras cosas. Cual fue mi sorpresa cuando hoy se pasaron toda la mañana
jugando con los materiales que les presenté. Solo dejaron las cosas, cuando les
dijimos que debíamos recoger para irnos al comedor.
Después de recoger todo, les dejamos unos libros, mientras
hacíamos ronda de cambio de pañal y les pusimos los baberos. A esta hora
algunos ya empezaron a irse y cuando se iban se despedían de mi con un fuerte abrazo
y un gran beso.
La hora de la comida se desarrollo de la misma forma que
todos los días. La mayoría de los niños y niñas comen solos, por lo que solo
debemos asegurarnos de que no se despisten y coman todo e ir cambiando los
platos. A medida que van acabando les vamos sacando los baberos y recogiendo
las mesas. A continuación volvemos al aula, donde tiene lugar la rutina del
baño (hacen pis, se lavan los dientes, las manos y la cara). Cuando acabamos me
llevo a una de las niñas a dormir la siesta al aula de bebes.
Cuando vuelvo al aula les dejamos los cuentos y como
siempre vienen a mi lado para que se los cuente, y así pase los últimos
momentos de este día, rodeada de todos los niños y niñas y contando historias
fantásticas.
Cuando se acercaron las dos, recogimos los cuentos e
hicimos el cambio de clase (ya que mientras unas profes van a comer otras se
quedan con los niños/as). En este momento aproveche para despedirme de todos y
todas, de esta aula y de las demás, junto a todo el equipo docente de la
escuela.
Hoy fue el final de una experiencia maravillosa, con la
cual aprendí muchísimas cosas y conocí a personas fantásticas que me hicieron
estar segura al cien por cien de que esto es lo que quiero hacer en mi vida. Me
fui triste pero a la vez muy contenta porque a lo largo de la mañana todos los
niños y niñas me abrazaron y me dieron miles de besos con los que se aseguraron
de que nunca los iba a olvidar.
Una gran experiencia en Meixonfrío!
Llegó el último día y yo no
quiero irme. Empecé el día contenta y triste a la vez, ya que me da pena saber
que quizás no vuelva a verlos. Aunque también es cierto que seguramente
participe con los niños del aula 7 en el festival.
Empecé el día en el patio de
2-3 años como, pero esta vez Jose me ayudó a preparar una actividad para hacer
con los niños hoy. Fuimos al almacén a por los materiales y los llevamos a la
clase. La actividad que quería realizar hoy consistía en hacer unas caretas de
animales con los pequeños.
Durante el patio fuimos
recortando las orejas, y la cara del animal, ya que ellos todavía son muy
pequeños para hacerlo.
Entramos en clase y Jose les
preguntó a los pequeños quién quería que les leyera el cuento, y sin ninguna
duda todos gritaron mi nombre.
El cuento que eligieron
trata sobre unos animalitos, y consiste en que ellos adivinen que animal les
enseño y el sonido que hace, así que fue bastante fácil. A continuación Jose le
leyó otros cuentos y les dejó jugar un rato antes de empezar la actividad.
Repartí las caras a los
niños y pinturas, para que pintasen la nariz y la boca con un ejemplo que
tenían en la mesa, pero finalmente cada uno pinto como quiso.
Los que eligieron los perros
pintaron con los dedos manchas de blanco, imitando a un dálmata y cuando todos
acabaron de pintar era hora de salir al patio a ensayar para el festival.
Salimos a ensayar las
canciones del festival con el resto de clases y una vez finalizado el ensayo
volvimos a clase para acabar la actividad. Fuimos colocando las orejas a cada
animal y luego los profes les recortamos los ojos y les pegamos un palo por
detrás para que pudieran sujetarlas. La actividad les hizo mucha ilusión y
fueron a jugar con las caretas por la clase, haciéndose pasar por gatos, perros
y cerditos.
Se acercaba la hora de
comer, así que les mandé que recogiesen todo y cogieran sus sillas para
sentarse en la mesa.
Una vez sentados, elegí a un
niño para que repartiese los vasos al resto de sus compañeros y cuando terminó
les serví el agua para beber antes de la comida.
Les fui poniendo los
baberos, mientras ellos me hacían un regalo: una cartulina con todas sus manos
y sus nombres.
Finalmente llegó la comida y
los dejamos comer solos hasta que necesitaron ayuda, pero la gran mayoría son
muy independientes y comen todo solos.
Al acabar de comer cubrí las
agendas y apunté las comidas de los niños de hoy y los cambios y me fui para el
patio a pasar los últimos momentos con mis niños.
En el patio estuve rodeada
de ellos, mientras la profe Carmen les leía los cuentos y cuando llegó la hora
de irme no me lo podía creer. Fui a cambiarme y me despedí de las profes de
bebés, de la profe de inglés y de mi tutora.
Me quedé muy contenta porque
me dieron las gracias de todo y me invitaron a ir cuando quisiese a darme una
visita, pero sobre todo los abrazos de los niños fueron lo más reconfortante.
Una gran experiencia con los
pequeños, sobre todo con los de mi aula 7.
Catarse
14-12-2018
O día de hoxe comezou coma todos, pero cunha tristeza
existencial que non se podía obviar. Seguimos as mesmas rutinas que sempre,
chegamos á aula e quitamos as mochilas e as chaquetas e puxemos o mandilón. Mentres
eu axudaba a colocar algún que outro botón rebelde, Ángela escribiu o nome da
encargada no taboleiro. Un dos nenos que vai máis avanzado en materia de
lectura alzou rapidamente a voz para dicir de quen se trataba, mentres que a
nena negaba coa cabeza que fora ela de quen se trabase. A mestra preguntoulle
ao rapaz que por que sabía que era ese nome e indicou cal era a primeira letra
e que na clase non había outro nome con esa letra de primeira. A nena, mentres tanto,
mirou para o nome bordado do seu mandilón. Acto seguido, levantou a man, riuse,
e dixo: soy yo la encargada! E sen
que mediaramos palabra foi rapidamente para o lado do taboleiro. Mentres chamabamos
ao resto de mesas para que se sentasen, ela tomou a iniciativa e xa se puxo a
escribir o seu nome, neste momento indiqueille que tiña que agardar a que todos
estiveran sentados e agardou dando pequenos saltos de alegría. Así que fixemos
todas as rutinas da asemblea contámoslle aos nenos e as nenas o que iamos facer
a continuación pois hoxe viña o avó dun dos nenos da clase para falarnos sobre
as setas. Mentres Ángela ía buscar ao avó do neno, eu quedei en clase con eles
cantando, ían pedindo cancións e axudábanme con aquelas que non sabía tan ben.
Chegou o avó do alumno e presentouse aos nenos
e as nenas. Sentouse nunha cadeira que lle tiñamos preparada xa para el e
empezou a falar. Comentou as características das setas, como se chaman cada
unha das súas partes e a forma de diferenciar aquelas que son velenosas. Tamén lles
trouxo unhas poucas para que viran e tocaran. Por último, quitou unha lupa con
luz da súa bolsa e propúxolles aos nenos e as nenas que foran de un en un ver
de cerca as diferentes partes das setas. Unha vez que rematou, os nenos e as
nenas déronlle as grazas e un aplauso e sentáronse no seu sitio pois íamos facer
unha nova tarefa. Repartimos folios e lapis e cada un debuxou unha seta,
intentando facer cada unha das súas partes, algunhas quedaron
extraordinariamente ben!
Como aínda faltaba algo para o recreo,
organizamos o xogo por recunchos, distribuímos o material e elixían libremente
a que recuncho ir. Hoxe xa non houbo tantas preguntas acerca de que facer e en
que recuncho lles tocaba. Aproximábase o recreo e con el a recollida... unha
vez que todo estaba recollido, e como sobraba algo de tempo, ensaiamos a
canción do festival. Puxémonos á fila e saímos ao recreo. Hoxe tiñamos garda, e
como case todos os días, tiña que estar atenta do neno e da nena que xa teño
comentado outras veces.
Isto a veces resulta difícil, pois sempre hai algún neno
ou nena que che ven falar, e nun segundo que te despistas pasan a estar na
outra punta ou metidos nunha pelexa. As apertas que me deron hoxe no recreo
tiñan un sabor agridoce... pero, para que unha nova etapa poida empezar hai que
pechar outra...
Cando rematou o recreo non volvimos a clase
con eles, pois o profesor de apoio díxonos que como xa tiveramos garda que
aproveitaramos para facer outras cousas. E así foi, colocamos todos os debuxos
das setas, indicando por detrás o que era, colocamos no papel da plastificadora
as fotos que nos foron mandando esta semana para o libro das familias... e xa
era hora de volver. Estaban rematando de merendar. Ángela deulles o chocolate
do calendario que hai en clase aos dous nenos que lles tocaba e eu dinlles unhas
gominolas que lles levara por ser o meu último día. Neste momento, a encargada
deume un dos regalos que me prepararan, unha especie de orla coa pegada das
súas mans e encima a súa foto. Mentres remataron de recoller a plastilina coa
que estaban xogando os que xa remataran de merendar e Ángela ía plastificar as
fotos, eu organicei o xogo por recunchos, outra vez libre.
Cada vez empeza a funcionar mellor o de que se organicen
libremente. A pesar de que moitos queren estar cos seus amigos e amigas, tamén
van rotando en función das súas intereses, por exemplo, hoxe un neno e unha
nena que non se separan nin con auga, estaban xogando xuntos cuns puzzles, estaban
algo aburridos, pois xa estiveran con eles á primeira hora da mañá. Viron o
novo xogo das letras co que eu estaba e viñeron. O xogo consistía en relacionar
a foto dos compañeiros co seu nome. Para isto había unhas tarxetas nas que
aparecían todos os nomes da clase metidas nunha caixiña e por outro lado outra
caixiña só con letras. Unha vez que atopaban o nome do compañeiro, pegabano no
velcro que había na parte superior do folio. Así que estaba esta primeira parte
realizada, tiñan que buscar as letras que formaban ese nome na caixa das
letras. A nena pronto se cansou e cambiou de recuncho para o de lectura. O neno
tardou en aburrirse, fixo o seu nome e o de varios compañeiros e, así que se
decatou de que a súa amiga estaba no recuncho da lectura e que estaba a ler un
dos seus libros favoritos, recolleu e foi con ela.
Ese novo xogo de lectura e escritura tivo unha moi boa
acollida, case todos mostraron interese por el, algúns máis que outros. Observando
o xogo, dinme conta de que a moitos lles custa identificar moitas das letras,
pois non distinguen o seu nome sequera. Para isto, fixen intentos de
seleccionarlle tres – catro nomes (poñendo entre eles o seu) e aínda así non
eran quen de diferencialo. Por outro lado, unha rapaza, pedíame axuda para
atopar o nome dos compañeiros, pois na caixa (cos 25 nomes) non o daba atopado.
Para isto, ao igual que no caso anterior seleccionáballe uns poucos e indicáballe
por que letra empezaba o nome da compañeira, era bastante rápida coa resposta. Foi
por isto, que cada vez que quería repetir, ía aumentando un pouco o nivel de
dificultade, poñendolle algún nome máis ou mesmo dous que empezasen pola mesma
letra, aínda así era quen de distinguilo. O seguinte paso foi deixar de dicir por
que letra empezaba o nome e que o dixera ela. Seguía sabendo desenvolverse. Coa
segunda parte do xogo non atopou moita dificultade, sinalaba no nome que xa tiña
pegado as letras e ía poñéndoas abaixo por rigoroso orde, ata que atopara a
letra en cuestión non poñía a seguinte, aínda incluso se a atopaba. Caso distinto
ao doutro neno, a este case non lle había que axudar a buscar o nome. De xeito
autónomo collía a caixa e se despois de botar un bo rato buscando non atopaba,
si que pedía axuda. Cando a demandaba, ao igual que cos outros nenos e nenas,
seleccionaba varios nomes e collía. Este neno tamén ten bastante adquirida a
capacidade lectora polo que distingue bastante ben o nome dos compañeiros e das
compañeiras. Á hora de formalo coas letras si que tiña máis problema. Notei que
era totalmente consciente de que coñecía todas as letras do nome que estaba a
tentar formar, pois sen mirar moito para o referente buscaba todas as letras. Segundo
ía atopando ía colocando, pero facíao seguindo esta orde e non a orde do nome. Unha
vez que remataba de formalo eu pregúntaballe se arriba e abaixo poñía o mesmo e
se eran igual. Sorprendeume que a súa resposta fose que si. De seguido,
propúxenlle que se fora guiando co dedo, que puxera un na palabra de abaixo e
outro na de arriba para comprobar, e deixei que o fixera só, ao principio
contou o número de letras (é o que fan na asemblea) ao facer isto, díxenlle de
novo (e facendoo eu en voz alta para que se decatase) que dixera a letra número
un de arriba e a de abaixo, neste momento dixo: M! Acto seguido mirou para
abaixo e dixo: A! Mira profe, no es la misma letra! E empezou a cambialas ata
que estaban igual que arriba. Nos seguintes que fixo, volveu a facer o mesmo...
pegounas segundo as ía atopando e comprobaba ao final.
Chegou a hora da recollida. Unha vez todo
estaba listo, tocaba poñerse as chaquetas. Os venres adoitámoslles poñer un
corto, así que iso fixemos. Cando deu a hora, fixeron fila os nenos e as nenas
que van comer ao comedor. Todos me deron unha aperta e un bico e a min máis que
nunca me custaba gardar as bágoas nos ollos. Así que eles marcharon, fomos chamando
aos nenos e nenas que non tiñan as chaquetas abrochadas ou que non tiñan a
mochila posta. Como de paso que viñan nos abrazaban e daban bicos, moitos levantáronse
correndo só para iso. Puxéronse a fila e tamén querían o seu bico e aperta como
os nenos e as nenas que foran a comedor. Saíron para fóra e marcharon.
Proba superada! Non derramei nin unha soa
bágoa dentro do recinto! Do que pasou de camiño a casa e unha vez que cheguei,
xa non me fago responsable!
Por moitas veces que o fagamos, estas despedidas sempre
son súper tristes... para min xa é a 5º, pois as prácticas do Ciclo Superior de
Educación Infantil as fixen partidas en dous centros diferentes (un mes e medio
en cada centro), as prácticas do Curso de Monitor de Ocio e Tempo Libre, este
verán que traballei no campamento urbano de Melide e este Practicum I... odio
as despedidas e nunca me acostumarei a dicirlle adeus aos nenos e as nenas tan
alegremente.
Último día, balance positivo y muchas emociones.
Hoy empezamos el día muy agitados, ya que los niños están ansiosos antes de las vacaciones, y ese fue el estado de ánimo que nos acompañó durante todo el día.
Antes de hacer las rutinas estuvimos un tiempo relajándonos, primero hicimos unas cuantas respiraciones elevando los brazos, y luego nos pasamos la campanita, primero sonando y luego intentando que no sonase. Funcionó bastante, pero los niños estaban bastante alterados y no tardaron mucho en volver a estar como antes.
Luego continuamos contando un cuento, hoy contamos “A qué sabe a lúa”, y después vimos un vídeo con la canción. Luego seguimos con las rutinas, dirigidas por mí y por mi tutora.
Cuando acabamos llevamos a los niños al baño, y una parte de los niños se fueron con el profesor de religión. Los demás nos quedamos en clase, y Mario (supongamos que así se llama el niño con tendencias autistas) se fue con la profe de AL para que trabajara con él la canción que vamos a llevar al festival, a ver si conseguimos que baile algo, porque no quiere.
Mientras, los demás aprendimos la canción de “Para dormir a un elefante” de los cantajuegos, que es una canción que a él le encanta, y así podemos cantarla con él para que le coja el gusto a ese tipo de actividades.
Cuando llegó Mario con la profe de AL estuvimos ensayando “A horta de Balbina”, y luego cantamos con él “Para dormir a un elefante”, la verdad es que no baila todavía, pero por lo menos acepta estar al lado de sus compañeros mientras bailan, y hacer algún que otro gesto.
Pronto llegaron el resto de los niños, y se fueron todos al recreo. Aproveché para estar jugando con ellos todo el tiempo, los voy a echar tanto de menos…
Cuando llegamos a clase estuve merendando con ellos, y estuvimos hablando de nuestras cosas. Cuando acabaron me estuvieron haciendo un dibujo para que me lleve un recuerdo de cada uno, que luego me llevé para casa en una carpetita, y así como me los iban entregando, apunté por detrás la interpretación de cada uno de lo que habían hecho. Me llamó la atención que me preguntaron cómo se escribía mi nombre para ponerlo.
Mientras estaban todos pintando, Mario cogió un rotulador y se lo llevó a mi tutora y le dijo “pintar”. Esto supone un enorme avance para él, ya que demuestra que empieza a tener interés por relacionarse con el resto.
Cuando acabaron estuvieron leyendo libros de la biblioteca del aula.
Mi tutora aprovechó el momento, y fue a hacer unas fotocopias. Los niños se quedaron conmigo y de pronto, me doy cuenta de que están jugando a tocar la pantalla digital, que aunque está apagada, está conectada al ordenador, y altera lo que aparece en el monitor igualmente. Los niños saben de sobra que esto pasa, ya que están avisados de que eso no se puede hacer, pero fueron unos irresponsables. Entonces, tuve que reñirles, y les dije que yo no pensaba decirle nada a la tutora, que los que hubieran sido tenían que ir a pedirle perdón cuando llegase, y que miraran a ver cómo se lo decían, porque era probable que le hubieran borrado su trabajo.
Cuando llegó la tutora fueron los responsables a junto de ella a pedirle perdón. En este momento me di cuenta del efecto que ha surtido en mi este mes y medio de prácticas, ya que antes de mi paso por el aula, difícilmente iba a ser capaz de dar solución a este tipo de problemas; por lo menos con la seguridad que tuve hoy.
A última hora tienen psicomotricidad, entonces se pusieron en asamblea y me dieron las gracias por estar allí con ellos, por mi esfuerzo, por mi cariño...e hicieron una ronda de cosas positivas que habían extraído de mi estancia allí. Luego me dieron un abrazo muy grande todos, y muchísimos besos, y me regalaron una pulsera preciosa. Aunque voy a volver la semana que viene para participar en el festival de Navidad, la verdad es que fue un momento muy emotivo, se me hace raro no volverlos a ver todos los días.
Cuando los bajamos a motricidad, aprovechamos para hacernos una foto todos juntos delante de los árboles de la entrada, y así me la llevé de recuerdo.
Cuando volvieron de motricidad, se pusieron las cazadoras y volvieron a darme abrazos y besos, y a preguntarme si volvía. Luego los entregamos y se fueron.
Las emociones a flor de piel todo el día, pero creo que me llevo una maleta de aprendizajes, claves y muchos recuerdos que guardaré con mucho cariño. Hoy terminó mi primer periodo de prácticas, pero siento que empieza la cuenta atrás para llegar a estar en el aula, para llegar a ser profe, que es lo que quiero. Además he tenido la enorme suerte de haber estado con una de las mejores profesoras que me podía haber tocado, y con los mejores niños; porque eso es lo que siento. No puedo decir más que gracias, gracias y otra vez gracias.
Hasta siempre
Hoy ha sido el último día. Al contrario que mis compañeras
yo ya tuve mi despedida el día de ayer, ya que mi tutora no podía asistir hoy a
la escuela. Después del emotivo adiós a una persona a la que le tengo mucho que
agradecer, llegué a la escuela con pocas ganas de separarme de unos niños que
me han robado el corazón.
Al llegar, me encontré a niños de distintas clases en el
patio interior, incluyendo a la única
alumna que había de la mía. Poco después entramos, como siempre, con los niños
y niñas de la clase de al lado en nuestra aula. Mi compañera de prácticas y yo
aprovechamos que la niña de mi clase había venido, pues llevaba unos días
enferma, para poner la huella de su mano en el póster que me regaló ayer mi
tutora con todas las huellas de los niños, y así poder llevármelo completo. Al
acabar, me dediqué a colgar por fin en clase el trabajo de estas últimas
semanas, los elfos de fieltro con la cara de cada alumno, enseñándoselos a los
tres niños que habían llegado por ahora.
Después, mi compañera Marina y yo empezamos a preparar la
representación del cuento O pito cairo
que teníamos planeado realizar para nuestras dos clases. Al ver que teníamos
dificultades con las marionetas decidimos pedirle ayuda a otra de nuestras
compañeras de prácticas, Olga, pero su tutora escuchó nuestro plan y nos pidió
que hiciésemos la representación para toda la escuela. Después de un par de
ensayos y con muchos nervios, sentamos a los niños y procedimos a contar el
cuento, yo como narradora y mis compañeras ocupándose de las marionetas y los
demás personajes.
Al acabar, dejamos que los niños estuviesen un rato más en
el patio jugando mientras esperábamos a que llegase la hora de la comida,
durante el cual recibimos muchos abrazos y jugamos con ellos. Cuando llegaron
los carros de la comida nos fuimos cada una a su clase y empecé a preparar a
los niños con la ayuda del auxiliar. Como siempre, el proceso consiste en
cambiar a los que lo necesiten, quitar las camisetas, poner el mandilón, dar de
beber y lavar las manos. Una vez listos los senté y les puse el babero mientras
el auxiliar servía la comida. Ha sido un día muy raro, ya que, siendo doce en
clase normalmente, teníamos únicamente a cinco niños para comer. En mitad de la
comida apareció inesperadamente otra niña que venía del médico. Su llegada
causó un poco de revuelo, pues ya estábamos dándoles de comer a los demás y se
despistaron mucho con la escena. Al acabar de comer los íbamos lavando y
dejando su mandilón en las perchas. Cuando todos acabaron el auxiliar fue
dejándome los que estaban cambiados para que los acostase y consiguiese que se
durmiesen. Poco a poco todos se fueron quedando, y yo me fui emocionando,
dándome cuenta de que no volvería a estar en clase con ellos, ya que cuando
despertasen yo ya no estaría en el aula.
Cuando salí estuve un rato con mis compañeras y sus alumnos
mientras me recuperaba un poco de la emoción, y a continuación entré, como cada
mañana, en el aula de bebés. Allí me encontré a la profesora sentada en la
colchoneta con solo tres niños. Estuvimos hablando y jugando un poco con los
niños e incluso se nos unió una compañera de prácticas. Más tarde, acudimos al
despacho de la directora para que nos enseñase el PEC y así comprender, un poco
mejor, cuáles son los pilares sobre los que se apoya esta escuela.
Cuando llegó la hora de marcharme entré en el aula contigua
a la mía para recoger mis cosas y vi que dos de los niños de mi clase se
acababan de despertar, así que aproveché para vestirlos una última vez y darles
un abrazo más antes de marcharme. Recibí también un par de abrazos y besos de
los niños de la clase de al lado y finalmente me marché.
En resumen, ha sido un último día muy extraño, con unas
rutinas muy diferentes a las habituales que me deja con un poco de mal sabor de
boca el final de una experiencia que, sin embargo, ha sido, sin duda,
maravillosa. Empecé estas prácticas aterrorizada con miedo a no saber actuar o
incluso a no gustarle a los niños y me voy llena de amor y convencida de que
este es mi futuro y lo que estoy destinada a hacer con mi vida. Gracias de todo
corazón a la escuela infantil Breogán por este regalo de autodescubrimiento. Volveré.
14/12 Un día para recordar
Viernes 14 de diciembre:
Como todas las semanas, llegó el viernes, pero hoy es el más triste y emotivo de todos
Igual que todos los días a las 9:00 llegó a la escuela y me dirijo hacia mi clase para ponerme la bata y cambiarme los zapatos; pero a diferencia de otros días hoy el patio interior está repleto de niños y niñas jugando y las profesoras terminando de decorar ese espacio con todas las cosas que han ido trayendo las familias. Hay un par de bolas gigantes de cartón colgando del techo, estrellas por las paredes… ¡e incluso está el muñeco de nieve que llevé yo!
Pasamos un rato pequeño allí mientras iban llegando algunos niños y niñas, hasta que eramos bastantes allí fuera y nos fuimos a nuestra clase. Como habíamos acordado, Erea y yo íbamos a hacer hoy un pequeño teatro de guiñol para los pequeños de nuestras clases, pero cuando empezamos a preparar las cosas y a practicar la lectura, nos dimos cuenta de que íbamos a necesitar la ayuda de alguien más para poder mover cada marioneta cuando tocase; así que fuimos hasta el aula 1 a llamar a nuestra compañera Olga. Pero en el momento que le contamos a su profesora para que la necesitábamos, dijo que ella también quería verlo.... Así que al final se acabó corriendo la voz y acabamos haciendo la representación en el patio interior para todas las clases.
Antes de hacerlo estuvimos buscando algunas telas o un lugar apropiado para poder hacerlo, finalmente encontramos una pequeña tela que hacía de “teatro” que tenía una de las profesoras, así que lo colgamos en el marco de una de las clases y lo ensayamos un par de veces hasta que dieron las 11:00, hora a la que todas las clases saldrían al patio interior.
Poco a poco todos fueron sentándose y empezaron a guardar el mayor silencio posible. Erea se quedó al otro lado del “telón” para que la escuchasen bien y Olga y yo nos quedamos detrás para manejar las marionetas.
Cuando acabamos de contar el cuento, recogimos todo y salimos al patio con los niños, en concreto hubo que al salir se acercó a nosotras y nos dijo que lo quería escuchar otra vez, aprovechamos el momento para enseñarles las marionetas y dejarles que hojeasen el cuento. Como era la media hora de descanso de mi clase, nos quedamos allí hasta las 11:30, junto con los niños y niñas del aula 4.
Una vez que volvimos a pasar a clase, comenzamos a prepararlos como siempre para la hora de la comida, les quitamos la ropa a los que se quedaban a dormir y les cambiamos el pañal solo a quien lo necesitase, ya que normalmente se lo cambiamos después de comer, antes de pasar al dormitorio. Poco a poco fui ayudando a la auxiliar de clase, pero hoy nos llegó un poquito más tarde que otros días, ya que cuando apareció la cocinera con el carrito de comida, aún no estaban todos cambiados. Conforme iban estando listos para comer, los fui sentando a la mesa.
Ella se puso en una de las mesas y yo en la otra, y poco a poco y con paciencia fuimos dándoles de comer a todos, aunque esto lleva siendo una tarea un tanto difícil ya que están todos bastante constipados e incluso alguno tienen algunas décimas de fiebre y no tienen mucha hambre. Como podemos terminamos de darles de comer y comenzamos a lavarles la cara y a cambiarles el pañal para que puedan ir a dormir.
Al principio me quedo yo con ellos dentro de la habitación esperando a que se duerman, hasta que la auxiliar termina de recoger la clase y viene a quedarse ella. Yo me voy a clase a terminar las tarjetas de navidad que hemos estado haciendo con las huellas de los pies de los niños y niñas para que se las puedan llevar la semana que viene a sus casas y colgarlas del árbol de navidad. Mientras tanto vienen a recoger a dos niños que se quedan solo hasta las 13:30 - 14:00 aproximadamente, para lo que cuando llegan las familias voy a avisar a la auxiliar para que salga a hablar con ellas y a despedirlos.
Como no tenía mucho que hacer ya en mi clase y a los pequeños aún les quedaba un rato para despertarse, aproveché y me acerque hasta la clase de bebés, una de las pocas veces que he tenido la oportunidad de ir; y estuve allí jugando con ellos hasta que creí se comenzarían a levantar lo niños y niñas de mi clase. Y efectivamente, cuando volví ya había una mamá esperando mientras vestían a su niña. Poco a poco fueron levantándose el resto y como siempre ayude a vestirlos para que no les pillase el frío al salir del calentito de la habitación.
Entre que yo me quedé un poquito más de lo habitual y que ellos se fueron levantando, me sirvió para poder despedirme de ellos con un abrazo y choque de palmas, aunque la verdad es que muchos de ellos también me quisieron dar un besito. Antes de marcharme mi tutora también me tenía una pequeña sorpresa, me había comprado uno de los libros que había en clase, exactamente se trataba de Crocodilo, solo que en la estantería de la clase estaba en castellano. Este libro resulta ser uno de los que mas veces les he leído a lo largo de todo este tiempo, sin duda ha sido un regalo muy acertado. Lo mejor de todo es que venía con una preciosa dedicatoria de parte de mi tutora.
Ha sido una experiencia increíble y que estoy segura que va a costar mucho olvidar, ya que han sido “mis” primeros niños y niñas, 13 pequeños que va a ser complicado acostumbrarse a no verlos todos los días, porque ya me han dejado claro que las puertas de la escuela siempre estarán abiertas para mí, así que no dudaré en pasar a hacerles alguna que otra visita de vez en cuando.
Hasta siempre aula 5, muchas gracias por todos los buenos momentos que has dado y por todas las cosas que me has enseñado.
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| Con moito agarimo, un feixe de bicos. |
El último día ha llegado!
La mañana de hoy la comencé igual que siempre, con muchas ganas de aprender y de trabajar con los niños, con la única diferencia de que un poco de tristeza me empezaba a inundar el cuerpo al ser consciente de que serían las últimas horas que pasaría con mis pequeños y pequeñas de 3 años, ya que hoy fue oficialmente mi último día de prácticas.
El inicio del día fue como siempre, recogiendo a los niños en la entrada, y ayudándoles con los mandilones para poder comenzar la asamblea, en la que, al igual que esta última semana, estuvimos hablando sobre temas relacionados con la Navidad. En esta ocasión nos tocó tratar la alimentación Navideña, lo cual dio bastante de si, ya que los niños/as son bastante glotones, y se mostraron totalmente participativos y con ganas de comentar cualquier cosa que se le viniese a la cabeza relacionado con la temática.
Tras terminar con esta pequeña asamblea, y tras realizar las rutinas diarias con el encargado, el tutor los puso a trabajar en una ficha Navideña en gran grupo, mientras yo me alejé de las mesas, y comencé a grapar los trabajos de cada niño realizados durante mi proyecto de los superhéroes, ya que pese a que se lo llevarían todo a casa el último día de curso, tuve que prepararlo porque la semana que viene desgraciadamente no voy a estar en el aula. Y es un trabajo que debía completar yo, ya que perteneció a mi proyecto llevado a cabo en el aula semanas antes.
La verdad fue un momento bonito, ya que pude comprobar todo lo que los pequeños aprendieron e hicieron gracias a una planificación mía. Además los más curiosos del aula se aceraban a donde yo estaba trabajando, e identificaban cada uno de sus trabajos con ilusión "profe eso lo hice yo, ¡y fue muy divertido!". Desde que he llegado a las prácticas el primer día, hasta el último, he sido consciente de lo agradecidos que son los pequeños, y del gran feed-back que nos proporcionan sin ellos ni tan siquiera darse cuenta. Que profesión más maravillosa!
El tiempo se pasó bastante rápido, y cuando me di cuenta a los pequeños ya les tocaba motricidad, y a mi me tocaba quedarme en clase trabajando con el profesor, para terminar un trabajo que se llevarían los niños a casa. Desgraciadamente este trabajo se alargó hasta la hora del recreo, la cual quería pasar entera jugando con los pequeños. Pero tuve suerte, acabé rápido, y me dio tiempo de aprovechar los últimos minutos del descanso jugando con los niños y niñas en el patio. Cómo voy a echar de menos esto!
Al volver a clase pusimos a los niños a merendar como de costumbre, y luego como ya era la hora de que algunos se fuesen a religión, dejamos al resto jugando por rincones en el aula. Mientras yo me iba moviendo entre ellos para disfrutar de los últimos momentos jugando con estos niños y niñas con los que tanto he aprendido, y con los que tanto he disfrutado.
El día llegaba a su fin, y yo no quería que esto sucediese, pero la despedida mereció la pena, ya que el tutor los puso en asamblea haciéndome pensar que les iba a comentar algo, y cuando menos me lo esperé les pidió a los niños que me "atacasen con achuchones" porque era mi último día con ellos. Y puedo decir, sin lugar a dudas, que fue uno de mis momentos favoritos del prácticum, del cual tengo fotos que guardaré con mucho cariño.
Mi bienvenida a este colegio fue muy buena, pero mi despedida no podía haber sido mejor. Solo ha pasado un mes y medio, pero soy consciente de que mis conocimientos y mis recursos han aumentado enormemente, y sobretodo, lo que más ha aumentado en mí, ha sido mi vocación, mi cariño hacia los niños del ciclo de infantil, y mis ganas de convertirme en la mejor docente posible, para poder trabajar toda mi vida en esta profesión tan maravillosa.
Último día
Hoy es el último día de prácticas, y a diferencia del primero, me he despertado muy triste y emotiva.
Cuando llegué al colegio como siempre fui a recoger junto con Ánxeles a los niños que nos estaban esperando haciendo fila en la entrada. Una vez en el aula, les recordé que después de quitarse la cazadora y ponerse el mandilón debían cambiar el nombre de sitio. Una vez estuvieron todos listos se sentaron en asamblea y procedí nuevamente a realizar la rutina de la mañana con ellos puesto que Ánxeles estaba liada con unos papeles. Mi labor consistió en cantar la canción de “buenos días", señalar y escribir el día que era y tachar y rodear el día correspondiente. A continuación le di paso al encargado del día, acompañándole en sus tareas de siempre.
Para cuando tenía que leer el cuento del día, Ánxeles ya estaba disponible así que lo leyó ella. El cuento se titulaba “El niño triste”,escribió en la pizarra el título, se contaron las palabras y entre todos leímos el título en alto. El cuento trabada de un niño llamado Martín que no tenía sentimientos hasta el día en que su mascota se atragantó y casi se asfixia, ese día soltó todas las emociones reprimidas. Una vez acabada la historia, salieron al encerado dos niños a escribir con letras móviles el nombre del protagonista, primero salió uno y a continuación el otro.
Aprovechando que estaban sentados se procedió a realizar la planificación del trabajo del día. Primero, antes de bajar al recreo, debían realizar la contraportada del libro que se estuvo trabajando en las últimas semanas sobre el cuento “A casa da mosca chosca”. Para ello, hicimos una lluvia de ideas diciendo qué podían dibujar en la contraportada, entre otras cosas salieron los protagonistas del cuento y la casa donde vivía la mosca chosca, finalmente llegaron al acuerdo de dibujar la casa de la mosca decorándola con adornos de navidad. Ánxeles hizo un ejemplo en el encerado a partir de las indicaciones que le iban diciendo los niños. Una vez acabado su ejemplo, los niños se sentaron en su sitio y la encargada repartió el material necesario para realizar la tarea. El tiempo se nos echó encima y rápidamente se pusieron en fila para bajar al recreo.
A la vuelta del recreo y tras merendar se pusieron a terminar de realizar mi regalo sorpresa, así que actué como si no supiese nada y me senté con un par de niños que estaban dibujando lo que para mi sorpresa eran dibujos que posteriormente me iban a regalar. En ese momento casi se me cae una lagrimilla y empecé a darles abrazos desconsoladamente pensando en lo mucho que les iba a echar de menos.
Antes de que el día llegase a su fin, ensayamos el baile del festival una vez más, esta vez los niños me lo dedicaban a mi. Finalmente la encargada me dio el regalo sorpresa que me habían estado preparando estos dos últimos días, se trataba de una postal que habían hecho entre todos incluyendosus firmas deseándome unas felices fiestas. Seguidamente se avalanzaron sobre mí sumergiéndome en un abrazo colectivo de todos los niños. Una vez me puse en pie, le di a Ánxeles un detalle que le tenía preparado dándole las gracias por todo.
No puedo estar más feliz y encantada de la clase que he tenido y especialmente agradecida de la tutora que me ha tocado pues considero que aprendí un montón de ella. Esta postal junto con los dibujos que me han regalado no me han podido hacer más ilusión, los guardaré con todo mi cariño y al verlos solo lo podré hacer con nostalgia y una gran sonrisa en la cara recordando a mis primeros 24 niños.
No es un adiós, es un hasta pronto!
Hoy, como último día, doy por supuesto que todos (o la gran mayoría) estábamos muy abatidos por tener que decir adiós a esta gran experiencia. En este caso mi tutora Pili, por ser el último día me dejó a mi de profe y ella se dedicó a hacer papeleo de fin de etapa. Era mi día así que lo tomé con mucha energía, porque además tenía una sesión de despedida preparada.
Como cada mañana, recibí a mis niños en la puerta. Debían dejar la merienda en la caja de meriendas y salir a quitarse el abrigo, pero esta vez no ponemos mandilón, ya que los viernes vamos a psicomotricidad. Cuando todos estuvieron en su silla empecé con la rutina: Pasar lista en alto y a medida que digo el nombre se levantan, cogen su nombre de la pared de los nombres y se sientan. Ahora la velocidad con la que localizan su nombre es espasmódica, es una de las cosas que me quita el aliento el comprobar lo mucho que han avanzado.
Todos sentados y con sus nombres en la mano comienza el juego de las letras, escribo en la pizarra varias letras (vocales y consonantes) y los que la tengan en su nombre deben señalarla con el dedo. Con las vocales finales suelo decir "Aquellos que tienen la letras "..." me la señalan y van a dejar su nombre a la pared para sentarse en la alfombra, hasta que todos están sentados. Una vez sentados cantamos "Buenos días", ponemos el día de hoy y el tiempo que hace y se escogen a los responsables de mesa (para coger el material para trabajar) y a los maquinistas (encargados de la fila del tren para cuando nos desplazamos), termino la rutina haciendo con ellos varios juegos de las manos y de los dedos de las manos. Fin de la rutina, toca psicomotricidad, por lo que los mando al tren. Cuando solemos ir de una sala a otra o de un espacio a otro, solemos ir entonando alguna canción, mientras Pili se hacía cargo de las filas, cantábamos canciones que ella escogía, pero a medida que fui haciéndome cargo yo del tren, les enseñé a los niños varias canciones que eran las que íbamos cantando ahora siempre. Llegamos a la sala de psicomotor y se sientan pegaditos a la pared mientras preparo el material. Pili está conmigo, aunque finalmente saldrá y se irá para terminar con su trabajo. Con los niños trabajo arriba, abajo, encima, debajo, dentro fuera, ya que les cuesta mucho asimilar ese tipo de contenidos, ya no solo porque tengan 3 añitos, sino porque en el grupo en el que yo estoy, se incluyen bastantes trastornos en el lenguaje, un TEA, y otro niño con trastorno del comportamiento, por lo que el grupo tarda mucho en avanzar porque trabajar es muy complicado. En la sesión nos lo pasamos genial haciendo un tren y conduciendo todos con los aros en la mano hacia arriba hacia abajo etc. La segunda parte de la sesión se trata de jugar a mis órdenes bajo la canción que cantaba yo de "la orden del sargento". Todos participaron abiertamente y fue una sesión muy llevadera.Para terminar la sesión, había preparado un cuento para despedirme de ellos, ya que, en ningún momento les habíamos dicho que yo me iba a ir y ellos daban por contado que ya era su profe. En el cuento, les narro por encima la historia de Mary Poppins, con una variante, Mary Poppins creó un cole para que chicas y chicos del mundo aprendieran su oficio y fuesen por los coles del mundo ayudando a los niños para comprobar que se portaban bien, así pues les dije que mi "trabajo" con ellos había terminado, y que hoy sería nuestro último día juntos. Me arrepentí al momento de contarlo por las lágrimas de algunos pequeños, pero les hice ver que hoy los pasaríamos genial y que yo volvería muy pronto.
Volvimos a clase, pusimos el mandilón y nos preparamos para merendar, tras la merienda tocó patio. De vuelta a clase me quedé en inglés en un segundo plano, ya que estaban algunos tan nerviosos que era muy difícil llevar al grupo hoy. Trabajaron canciones y vídeos navideños.
Al marcharse la profe de inglés y llegar Pili decidí que era un buen momento para repartir los regalitos que había traído de despedida. A parte de unas pastas para la sala del café para todas las profes de infantil, que se han portado genial conmigo, le llevé unos bombones a Pili, aunque lo que más ilusión le hizo fueron los botecitos de crital de yogurt todos decorados que le llevé, ya que ella, al tener este grupo tan "intenso", hace muchos ejercicios de calma y de relajación y el más efectivo suele ser el de la vela en el centro de la mesa, pero a pesar de tener 5 mesas, solo le quedaban 2 botes de cristal ya que los otros no habrían sobrevivido al ritmo de esta clase, por lo que los necesitaba con urgencia. A mis niños también les llevé unas chocolatinas pequeñas que fueron un éxito. Tocaba trabajar un poco, cogimos unos puzzles y trabajamos con ellos. luego lo cambiamos por la plasti hasta casi la hora de salir. Mientras trabajaban con la plasti Pili iba por las mesas con un folio y unos colores. Hice una asamblea final para despedirme de ellos por última vez, les aseguré que si se portaban bien volvería pronto, todo fue un mar de abrazos y de besos y de algún quejido por mi marcha, demasiado emotivo. Para terminar, Pili me dio delante de todos los niños un dibujo, un dibujo donde habían participado todos como carta de despedida.
Los llevé a la puerta y les dije adiós uno por uno, y luego me despedí de Pili. Da gusto tener tutores que de verdad te ven, no solo como lo que puedes llegar a ser, sino como lo que ya eres, todas las profes de la etapa me estaban esperando en la puerta de 4 años para decirme adiós, y tan siquiera fue una despedida, ya que vuelvo el miércoles. Aunque debería volver solo para el festival, lo cierto es que voy a pasar allí todo el día, ya que Pili me lo ha pedido para que la ayude con ellos porque no llegan 100 ojos para mirar por ellos! Aunque fue una despedida hasta miércoles, sé que volveré más veces, y estoy deseando ya volver a verlos a todos!
Como cada mañana, recibí a mis niños en la puerta. Debían dejar la merienda en la caja de meriendas y salir a quitarse el abrigo, pero esta vez no ponemos mandilón, ya que los viernes vamos a psicomotricidad. Cuando todos estuvieron en su silla empecé con la rutina: Pasar lista en alto y a medida que digo el nombre se levantan, cogen su nombre de la pared de los nombres y se sientan. Ahora la velocidad con la que localizan su nombre es espasmódica, es una de las cosas que me quita el aliento el comprobar lo mucho que han avanzado.
Todos sentados y con sus nombres en la mano comienza el juego de las letras, escribo en la pizarra varias letras (vocales y consonantes) y los que la tengan en su nombre deben señalarla con el dedo. Con las vocales finales suelo decir "Aquellos que tienen la letras "..." me la señalan y van a dejar su nombre a la pared para sentarse en la alfombra, hasta que todos están sentados. Una vez sentados cantamos "Buenos días", ponemos el día de hoy y el tiempo que hace y se escogen a los responsables de mesa (para coger el material para trabajar) y a los maquinistas (encargados de la fila del tren para cuando nos desplazamos), termino la rutina haciendo con ellos varios juegos de las manos y de los dedos de las manos. Fin de la rutina, toca psicomotricidad, por lo que los mando al tren. Cuando solemos ir de una sala a otra o de un espacio a otro, solemos ir entonando alguna canción, mientras Pili se hacía cargo de las filas, cantábamos canciones que ella escogía, pero a medida que fui haciéndome cargo yo del tren, les enseñé a los niños varias canciones que eran las que íbamos cantando ahora siempre. Llegamos a la sala de psicomotor y se sientan pegaditos a la pared mientras preparo el material. Pili está conmigo, aunque finalmente saldrá y se irá para terminar con su trabajo. Con los niños trabajo arriba, abajo, encima, debajo, dentro fuera, ya que les cuesta mucho asimilar ese tipo de contenidos, ya no solo porque tengan 3 añitos, sino porque en el grupo en el que yo estoy, se incluyen bastantes trastornos en el lenguaje, un TEA, y otro niño con trastorno del comportamiento, por lo que el grupo tarda mucho en avanzar porque trabajar es muy complicado. En la sesión nos lo pasamos genial haciendo un tren y conduciendo todos con los aros en la mano hacia arriba hacia abajo etc. La segunda parte de la sesión se trata de jugar a mis órdenes bajo la canción que cantaba yo de "la orden del sargento". Todos participaron abiertamente y fue una sesión muy llevadera.Para terminar la sesión, había preparado un cuento para despedirme de ellos, ya que, en ningún momento les habíamos dicho que yo me iba a ir y ellos daban por contado que ya era su profe. En el cuento, les narro por encima la historia de Mary Poppins, con una variante, Mary Poppins creó un cole para que chicas y chicos del mundo aprendieran su oficio y fuesen por los coles del mundo ayudando a los niños para comprobar que se portaban bien, así pues les dije que mi "trabajo" con ellos había terminado, y que hoy sería nuestro último día juntos. Me arrepentí al momento de contarlo por las lágrimas de algunos pequeños, pero les hice ver que hoy los pasaríamos genial y que yo volvería muy pronto.
Volvimos a clase, pusimos el mandilón y nos preparamos para merendar, tras la merienda tocó patio. De vuelta a clase me quedé en inglés en un segundo plano, ya que estaban algunos tan nerviosos que era muy difícil llevar al grupo hoy. Trabajaron canciones y vídeos navideños.
Al marcharse la profe de inglés y llegar Pili decidí que era un buen momento para repartir los regalitos que había traído de despedida. A parte de unas pastas para la sala del café para todas las profes de infantil, que se han portado genial conmigo, le llevé unos bombones a Pili, aunque lo que más ilusión le hizo fueron los botecitos de crital de yogurt todos decorados que le llevé, ya que ella, al tener este grupo tan "intenso", hace muchos ejercicios de calma y de relajación y el más efectivo suele ser el de la vela en el centro de la mesa, pero a pesar de tener 5 mesas, solo le quedaban 2 botes de cristal ya que los otros no habrían sobrevivido al ritmo de esta clase, por lo que los necesitaba con urgencia. A mis niños también les llevé unas chocolatinas pequeñas que fueron un éxito. Tocaba trabajar un poco, cogimos unos puzzles y trabajamos con ellos. luego lo cambiamos por la plasti hasta casi la hora de salir. Mientras trabajaban con la plasti Pili iba por las mesas con un folio y unos colores. Hice una asamblea final para despedirme de ellos por última vez, les aseguré que si se portaban bien volvería pronto, todo fue un mar de abrazos y de besos y de algún quejido por mi marcha, demasiado emotivo. Para terminar, Pili me dio delante de todos los niños un dibujo, un dibujo donde habían participado todos como carta de despedida.
Los llevé a la puerta y les dije adiós uno por uno, y luego me despedí de Pili. Da gusto tener tutores que de verdad te ven, no solo como lo que puedes llegar a ser, sino como lo que ya eres, todas las profes de la etapa me estaban esperando en la puerta de 4 años para decirme adiós, y tan siquiera fue una despedida, ya que vuelvo el miércoles. Aunque debería volver solo para el festival, lo cierto es que voy a pasar allí todo el día, ya que Pili me lo ha pedido para que la ayude con ellos porque no llegan 100 ojos para mirar por ellos! Aunque fue una despedida hasta miércoles, sé que volveré más veces, y estoy deseando ya volver a verlos a todos!
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