El segundo día de
mi segunda semana de prácticas comenzó de un modo muy tranquilo, ya que a estas
alturas ya puedo decir que me siento familiarizada con la escuela y con lo que
se hace en esta cada día. Por lo que nada más entrar por la puerta ya fui
directamente a buscar a los niños junto al profesor, para traerlos a clase y
comenzar a ponerles los mandilones, a la vez que los iba sentando en asamblea. Para
así posteriormente poder comenzar con las rutinas de todas las mañanas, las
cuales ya he mencionado en alguna ocasión con anterioridad.
Esta vez además
de elegir encargado y hacer las actividades de todos los días (cantar la
canción de buenos días, ver el tiempo, comprobar los niños que faltan, escribir
el día de la semana en el encerado, dibujar al encargado con tiza, etc.), introdujimos
en la asamblea el tema de los superhéroes, aprovechando la muerte del escritor y
productor Stan Lee, noticia de última hora que llegó a los oídos de los niños,
e inevitablemente fue comentada nada más entrar en clase.
Con relación a
esto comentamos con los niños que superhéroe les gustaría ser y que superpoder
les gustaría tener, la respuesta de estos fue bastante simpática, ya que al
nombrar superhéroes citaron desde Superman hasta leones, calabazas, e incluso a
sus padres.
En medio de esta
pequeña charla el profesor me comentó que este tema podría servir perfectamente
para realizar un proyecto, ya que todos los niños estaban interesados. La
verdad me sorprende lo fácil que en ocasiones puede resultar escoger un tema
para trabajar en clase, porque pese a que en la universidad siempre se nos
dijese “para empezar un proyecto solo tenéis que escuchar los intereses de los
niños, y ya encontrareis conceptos que trabajar”, yo pensé que en la práctica
sería más complicado encontrarlos, pero la realidad es que los pequeños te los
sirven en bandeja, gracias a su curiosidad por aprender cosas y por comentar en
grupo todo lo que les pasa o todo lo que saben.
Tras esta primera
parte de la mañana, los pequeños fueron a la clase de motricidad, en donde
trabajarían tanto la motricidad fina gracias a una canción sobre los dedos de
la mano, como la motricidad gruesa gracias a actividades de expresión corporal
como la de “caminemos como soldados, elefantes, enanos, gatos, etc,” en donde
los niños se desplazan de diferentes formas, empleando el equilibrio al ir de
cuclillas o puntillas, la coordinación al andar a 4 patas, e incluso el ritmo,
al tener que moverse al mismo tiempo que las palmadas de la maestra.
Al finalizar esta
clase ya tocó el timbre del recreo, por lo que primero los pequeños merendaron
en el aula, pidiendo ayuda al igual que todos los días a la hora de pelar
alguna fruta o abrir algún envoltorio, lo cual yo les solucioné encantada, ya
que estos son muy agradecidos. Y después salieron al patio, momento en el que
yo me fui con mi tutor a la sala de profesores a descansar, ya que en esta ocasión
no nos tocó guardia, por lo que aproveché para hacerle algunas preguntas sobre
el funcionamiento del centro y sobre su didáctica.
Tras el recreo
los niños tuvieron clase de informática la cual se la pasaron viendo un corto,
y haciendo una serie de juegos en el ordenador. De esta hora no puedo concretar
más lo realizado, ya que yo me encontraba con la otra alumna en prácticas creando
un mural con las hojas secas, pintadas por los niños el día anterior. Esta actividad
la dirigimos únicamente yo y mi otra compañera, gracias a la libertad que nos
da nuestro tutor a la hora de trabajar en el aula. Por lo que con los
resultados de lo hecho el día anterior, creamos un mural sobre el otoño que
sustituye al que había anteriormente sobre el Sanmaín.
La verdad estoy
bastante contenta con el tutor que me tocó ya que me da libertad de participar activamente
en las clases, y ya en la segunda semana me está dejando dirigir alguna que
otra actividad, lo cual me motiva bastante y me hace darme cuenta de los recursos
que tengo.
A continuación,
debido a que no pudimos terminar el mural del todo por la falta de hojas,
salimos al patio del colegio con los niños y niñas, para poder recoger más, y
utilizarlas en el futuro para poder completar nuestra actividad con su ayuda.
Y finalmente,
para terminar la mañana, los niños realizaron un pequeño dibujo con rotulador,
trabajando la motricidad fina al tener que colorearlo todo mediante puntitos. Observando
así como cada uno de los niños desarrolla esta habilidad, y viendo claramente
las diferencias que hay dentro de un aula debido a los distintos tiempos de
desarrollo madurativo en los que se encuentran. Ya que son abismales las diferencias
entre los niños de 3 años que cumplen a principio de año, y aquellos de final
de año que todavía tienen 2.
Al acabar el
dibujo les dejamos un poco de juego libre mientras recogíamos y les íbamos
poniendo las cazadoras y mochilas, para después acompañarlos a la salida,
terminando así la mañana de hoy.
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