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jueves, 13 de diciembre de 2018

Mi penúltimo día en el cole!


Mi penúltimo día de prácticas comenzó igual que el resto, recogiendo a los niños en la puerta con el tutor, y ayudándoles con los mandilones al llegar a clase. De modo que tardasen el menos tiempo posible en sentarse en asamblea, la cual se centraría hoy en las decoraciones de los árboles de Navidad, ya que una de las principales actividades de la jornada de hoy, sería decorar con los niños y niñas las bolas que colgaríamos en el árbol que tenemos montado en el aula.

La asamblea se alargó bastante ya que a los pequeños les encanta hablar sobre su vida, por lo que cada uno de ellos nos comentó como estaba decorado su árbol, de que colores eran sus bolas favoritas, etc. El tutor y yo aprovechamos para repasar con ellos los números, al contar las bolas, o incluso los colores.

Una de las cosas que he aprendido durante este prácticum sin lugar a dudas, es que en el ciclo de infantil, cualquier cosa que se esté trabajando, o de la que se esté hablando, puede emplearse para trabajar diversos contenidos útiles para el buen desarrollo y aprendizaje de los pequeños. Por lo que, todos los conceptos están relacionados entre sí, y se deben trabajar desde un punto de vista holístico.


Tras terminar la asamblea, el tutor se quedó con los grupos de mesas haciendo una ficha de un árbol, la cual la tenían que decorar con ceras. Mientras yo me puse en una mesa aislada, y fui llamando a los pequeños de uno en uno para decorar las bolas de nuestro árbol con purpurina. Esta actividad llevó bastante tiempo, ya que requiere que los niños trabajen con pincel y con alquil, y que luego espolvoreen con cuidado la purpurina, tratando de evitar dejar toda la clase brillante.

El tiempo se pasó volando, y cuando nos dimos cuenta ya era la hora del plan lector, momento en el que entre le tutor y yo nos inventamos un pequeño cuento sobre Papá Noel, que los niños escucharon encantados, ya que esta temática los deja siempre asombrados e ilusionados. ¡No hay nada mejor que creer en la magia!

A continuación, los pequeños se fueron al recreo, mientras yo y el tutor nos quedamos en clase terminando de plastificar unas fotos que los niños/as se llevarán a sus casas en cuanto estén terminadas. Otra cosa que me parece importante destacar sobre este ciclo, es que por mucho que otros profesionales se metan con lo “fácil” que es nuestro trabajo, y con lo “poco que hacemos”, la realidad es muy distinta, ya que esta profesión requiere mucho tiempo de pensar y preparar materiales, lo cual es inviable hacer en las horas lectivas con los 25 niños correteando por el aula. Por lo que, como docentes, pasamos muchas horas trabajando en casa, o en nuestros momentos de descanso, para que luego los niños en clase puedan hacer cosas y aprender pasándoselo bien.

En cuanto sonó el timbre los niños/as volvieron al aula y se pusieron a merendar. Para cuando ellos acabasen teníamos preparada una actividad de pegar, pero nos encontramos con que habían vuelto del recreo muy navideños, y no paraban de cantar villancicos por mucho que les pidiésemos que atendiesen a lo que estábamos haciendo. Por lo que el profesor y yo decidimos que lo mejor era montar un escenario improvisado en el aula, y dejarlos cantar por turnos, ya que se notaba que era lo que quería y necesitaban en ese momento. 
Otra cosa muy común al trabajar con estas edades, por lo que he aprendido, es cambiar la sesión sobre la marcha, dependiendo de las necesidades e intereses de los pequeños. Lo cual me parece muy positivo, ya que los niños tienen sus propios gustos e intereses, y si notamos que toda la clase se inclina por un ejercicio o juego, no es nada malo hacerles caso, ya que al fin y al cabo con todo se aprende, y más todavía si los niños se muestran atentos e interesados.

Esta pequeña adaptación de la planificación resultó totalmente exitosa, ya que los niños se lo pasaron muy bien, descargaron sus energías, y además se creó un clima en el aula muy cálido, que permitió participar incluso a los niños más tímidos.

Tras este pequeño show, les pusimos las cazadoras a los niños y los llevamos rápidamente a la sala multiusos antes de que se fuesen a sus casa, para enseñarles el escenario en el cual iban a actuar la semana siguiente en el festival del cole, y de paso les enseñamos cómo han de colocarse el día de la actuación. Terminando de este modo mi penúltimo día de prácticas, con una sonrisa en la cara gracias al cariño de los niños, pero un poco triste porque esto llega a su fin.


1 comentario:

  1. Completamente de acuerdo, todo sirve para que aprendan algo, desde que llegan y tienen que ponerse el mandilón, pasando por todas las rutinas, la hora de merienda... y hasta el recreo, en el que profundizan en hablidades de negociación, relación y comunicación.
    Me encanta la actividad de hoy que comentas de show navideño, es el claro ejemplo de la flexibilidad en infantil. De cualquier aspecto de la vida que a nosotros nos parece ordinaria, si a los niños les interea se puede utilizar para armar una sesión, y resulta que a veces las más improvisadas son las más enriquecedoras para ellos.

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