Hoy es el penúltimo día, y la verdad es que ya me he acostumbrado a estar con estos enanos, me da mucha pena que se acabe.
Con motivo de mi despedida, hoy tenemos preparada una fiesta especial, y yo les preparé una sorpresa para que se puedan llevar a casa.
A primera hora tenían música, como cada jueves, entonces se fueron con Adela. Hoy mi tutora tiene una reunión con una logopeda que está trabajando con (supongamos que el niño con rasgos autistas, pero sin diagnosticar, de mi clase se llama Mario), entonces la profe de la clase de al lado me dijo que podía ir con ella mientras no venía mi tutora.
Me llamó especialmente la atención una actividad que hicieron, que se parece bastante al juego del silencio de Montessori, sobre el que he estado investigando para hacer con los niños. Como estaban un poco alterados, la profe los colocó en círculo, sentados en el suelo. La actividad consistía en que los niños se pasasen una campanita unos a otros, pero sin que la campanita sonase. Esto hacía que todos los niños estuvieran atentos, en silencio, y que se fueran relajando poco a poco; lo cierto es que funcionó muy bien.
Al acabar, los niños hicieron una ronda de abrazos, la profe les puso música, y ellos se fueron abrazando unos a otros. Empezaba uno abrazando al de su derecha, y este, del mismo modo, abrazaba después al de su derecha, y así sucesivamente hasta acabar la ronda. Me llamó la atención que solo uno de ellos no quiso participar, aunque no era obligatorio. Según su tutora a principio de curso no quería ni la mitad.
Cuando acabó la primera hora me fui para mi clase.
Cuando los niños llegaron, se sentaron en asamblea y se prepararon para contar el cuento. Cuando acabé de contarles el cuento llegó la profe de PT e hizo sus rutinas con él, mientras el grupo de clase hizo las suyas; al acabar los llevamos a todos al baño.
En el baño me fijé que una de las niñas estaba llorando, resultó que “Mario” le había pellizcado con todo el puño en la cara y le había hecho mucho daño.
Después de consolarla con un abrazo, le expliqué que él no lo hacía queriendo, que a veces no controlaba porque era un niño sensible, pero que obviamente no estaba bien que hiciera eso, que no se preocupase porque iba a estar yo pendiente para que no volviera a suceder.
Este tipo de comportamientos están cada vez más presentes en MArio, cuando yo llegué hace un mes, únicamente se ponía de esta manera cuando no quería hacer alguna actividad. Es un niño que tiene muchas dificultades en el habla, y tal vez ese es uno de los recursos a su alcance para negarse, aunque no se puede consentir bajo ningún concepto. Ahora además empieza a agredir a sus compañeros, lo que se puede convertir en un problema añadido, ya que lo más probable es que lo aísle aún más del resto, y sus tendencias autistas se realcen aún más.
Al llegar a clase se sentaron todos en sus sitios y comenzamos a hacer el calendario, a la vez que hablamos mi tutora y yo con la profe de PT a cerca de la reunión que habían tenido con la logopeda y la orientadora del centro. Esta pertenecía a un gabinete en el que Mario realiza varias sesiones por semana, y vino para poder llegar a un acuerdo entre todos acerca de cómo abarcar la situación de la mejor manera posible y de forma coordinada.
Cuando los niños acabaron, les explicamos que después del recreo íbamos a hacer una fiesta, para despedirme, porque mañana es mi último día, y hablamos acerca de lo que íbamos a hacer (solo para recordarles a los niños en qué consistía, porque esto lo habíamos decidido entre todos en la asamblea del martes).
Cuando acabamos, estuvieron leyendo cuentos de la biblioteca de aula, y luego fueron al recreo.
Después del recreo fuimos a ensayar la actuación de Navidad en el salón de actos, y la verdad es que les está empezando a salir cada vez de una forma menos caótica.
Al volver hicimos la fiesta, con una merienda en la que las consignas eran.
- Escoger pan de molde o bizcocho
- Untar un poco de nocilla que nosotras le repartiríamos
- Decorar con fruta (arándanos, frambuesas, gajos de mandarina, plátano) que nosotras les pusimos en platitos
- Disfrutar de la merendola
Cuando acabaron de merendar se lavaron las manos, y se prepararon para la sorpresa que les preparé.
Como el proyecto que estoy preparando para la memoria es acerca de los indios, preparé una leyenda, además de unos disfraces para que pasaran un rato divertido y se llevarán a casa.
Los senté en asamblea y les pregunté si sabían lo que eran los indios, donde vivían, qué comían y cómo se vestían. Después de unas cuantas ideas previas, les conté la leyenda y escucharon muy atentos.
Al terminar les dije que tenía unos disfraces y pintura para la cara, y aceptaron encantados.
Mi tutora puso música india, y mientras jugaban por rincones los fui llamando de uno en uno para ponerles una corona, un collar y maquillarlos. La verdad es que fue muy divertido y los niños quedaron encantados.
Cuando se acercaba la hora de salida, los niños recogieron y luego les pusimos unos cortos en la pantalla.
No quiero que se acabe esta experiencia...
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