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viernes, 14 de diciembre de 2018

14/12 Un día para recordar

Viernes 14 de diciembre:

Como todas las semanas, llegó el viernes, pero hoy es el más triste y emotivo de todos
Igual que todos los días a las 9:00 llegó a la escuela y me dirijo hacia mi clase para ponerme la bata y cambiarme los zapatos; pero a diferencia de otros días hoy el patio interior está repleto de niños y niñas jugando y las profesoras terminando de decorar ese espacio con todas las cosas que han ido trayendo las familias. Hay un par de bolas gigantes de cartón colgando del techo, estrellas por las paredes… ¡e incluso está el muñeco de nieve que llevé yo!
Pasamos un rato pequeño allí mientras iban llegando algunos niños y niñas, hasta que eramos bastantes allí fuera y nos fuimos a nuestra clase. Como habíamos acordado, Erea y yo íbamos a hacer hoy un pequeño teatro de guiñol para los pequeños de nuestras clases, pero cuando empezamos a preparar las cosas y a practicar la lectura, nos dimos cuenta de que íbamos a necesitar la ayuda de alguien más para poder mover cada marioneta cuando tocase; así que fuimos hasta el aula 1 a llamar a nuestra compañera Olga. Pero en el momento que le contamos a su profesora para que la necesitábamos, dijo que ella también quería verlo.... Así que al final se acabó corriendo la voz y acabamos haciendo la representación en el patio interior para todas las clases. 
Antes de hacerlo estuvimos buscando algunas telas o un lugar apropiado para poder hacerlo, finalmente encontramos una pequeña tela que hacía de “teatro” que tenía una de las profesoras, así que lo colgamos en el marco de una de las clases y lo ensayamos un par de veces hasta que dieron las 11:00, hora a la que todas las clases saldrían al patio interior.
Poco a poco todos fueron sentándose y empezaron a guardar el mayor silencio posible. Erea se quedó al otro lado del “telón” para que la escuchasen bien y Olga y yo nos quedamos detrás para manejar las marionetas. 
Cuando acabamos de contar el cuento, recogimos todo y salimos al patio con los niños, en concreto hubo que al salir se acercó a nosotras y nos dijo que lo quería escuchar otra vez, aprovechamos el momento para enseñarles las marionetas y dejarles que hojeasen el cuento. Como era la media hora de descanso de mi clase, nos quedamos allí hasta las 11:30, junto con los niños y niñas del aula 4.
Una vez que volvimos a pasar a clase, comenzamos a prepararlos como siempre para la hora de la comida, les quitamos la ropa a los que se quedaban a dormir y les cambiamos el pañal solo a quien lo necesitase, ya que normalmente se lo cambiamos después de comer, antes de pasar al dormitorio. Poco a poco fui ayudando a la auxiliar de clase, pero hoy nos llegó un poquito más tarde que otros días, ya que cuando apareció la cocinera con el carrito de comida, aún no estaban todos cambiados. Conforme iban estando listos para comer, los fui sentando a la mesa.
Ella se puso en una de las mesas y yo en la otra, y poco a poco y con paciencia fuimos dándoles de comer a todos, aunque esto lleva siendo una tarea un tanto difícil ya que están todos bastante constipados e incluso alguno tienen algunas décimas de fiebre y no tienen mucha hambre. Como podemos terminamos de darles de comer y comenzamos a lavarles la cara y a cambiarles el pañal para que puedan ir a dormir. 
Al principio me quedo yo con ellos dentro de la habitación esperando a que se duerman, hasta que la auxiliar termina de recoger la clase y viene a quedarse ella. Yo me voy a clase a terminar las tarjetas de navidad que hemos estado haciendo con las huellas de los pies de los niños y niñas para que se las puedan llevar la semana que viene a sus casas y colgarlas del árbol de navidad. Mientras tanto vienen a recoger a dos niños que se quedan solo hasta las 13:30 - 14:00 aproximadamente, para lo que cuando llegan las familias voy a avisar a la auxiliar para que salga a hablar con ellas y a despedirlos.
Como no tenía mucho que hacer ya en mi clase y a los pequeños aún les quedaba un rato para despertarse, aproveché y me acerque hasta la clase de bebés, una de las pocas veces que he tenido la oportunidad de ir; y estuve allí jugando con ellos hasta que creí se comenzarían a levantar lo niños y niñas de mi clase. Y efectivamente, cuando volví ya había una mamá esperando mientras vestían a su niña. Poco a poco fueron levantándose el resto y como siempre ayude a vestirlos para que no les pillase el frío al salir del calentito de la habitación. 
Entre que yo me quedé un poquito más de lo habitual y que ellos se fueron levantando, me sirvió para poder despedirme de ellos con un abrazo y choque de palmas, aunque la verdad es que muchos de ellos también me quisieron dar un besito. Antes de marcharme mi tutora también me tenía una pequeña sorpresa, me había comprado uno de los libros que había en clase, exactamente se trataba de Crocodilo, solo que en la estantería de la clase estaba en castellano. Este libro resulta ser uno de los que mas veces les he leído a lo largo de todo este tiempo, sin duda ha sido un regalo muy acertado. Lo mejor de todo es que venía con una preciosa dedicatoria de parte de mi tutora. 
Ha sido una experiencia increíble y que estoy segura que va a costar mucho olvidar, ya que han sido “mis” primeros niños y niñas, 13 pequeños que va a ser complicado acostumbrarse a no verlos todos los días, porque ya me han dejado claro que las puertas de la escuela siempre estarán abiertas para mí, así que no dudaré en pasar a hacerles alguna que otra visita de vez en cuando. 
Hasta siempre aula 5, muchas gracias por todos los buenos momentos que has dado y por todas las cosas que me has enseñado.
Con moito agarimo, un feixe de bicos.

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