Como cada mañana, recibí a mis niños en la puerta. Debían dejar la merienda en la caja de meriendas y salir a quitarse el abrigo, pero esta vez no ponemos mandilón, ya que los viernes vamos a psicomotricidad. Cuando todos estuvieron en su silla empecé con la rutina: Pasar lista en alto y a medida que digo el nombre se levantan, cogen su nombre de la pared de los nombres y se sientan. Ahora la velocidad con la que localizan su nombre es espasmódica, es una de las cosas que me quita el aliento el comprobar lo mucho que han avanzado.
Todos sentados y con sus nombres en la mano comienza el juego de las letras, escribo en la pizarra varias letras (vocales y consonantes) y los que la tengan en su nombre deben señalarla con el dedo. Con las vocales finales suelo decir "Aquellos que tienen la letras "..." me la señalan y van a dejar su nombre a la pared para sentarse en la alfombra, hasta que todos están sentados. Una vez sentados cantamos "Buenos días", ponemos el día de hoy y el tiempo que hace y se escogen a los responsables de mesa (para coger el material para trabajar) y a los maquinistas (encargados de la fila del tren para cuando nos desplazamos), termino la rutina haciendo con ellos varios juegos de las manos y de los dedos de las manos. Fin de la rutina, toca psicomotricidad, por lo que los mando al tren. Cuando solemos ir de una sala a otra o de un espacio a otro, solemos ir entonando alguna canción, mientras Pili se hacía cargo de las filas, cantábamos canciones que ella escogía, pero a medida que fui haciéndome cargo yo del tren, les enseñé a los niños varias canciones que eran las que íbamos cantando ahora siempre. Llegamos a la sala de psicomotor y se sientan pegaditos a la pared mientras preparo el material. Pili está conmigo, aunque finalmente saldrá y se irá para terminar con su trabajo. Con los niños trabajo arriba, abajo, encima, debajo, dentro fuera, ya que les cuesta mucho asimilar ese tipo de contenidos, ya no solo porque tengan 3 añitos, sino porque en el grupo en el que yo estoy, se incluyen bastantes trastornos en el lenguaje, un TEA, y otro niño con trastorno del comportamiento, por lo que el grupo tarda mucho en avanzar porque trabajar es muy complicado. En la sesión nos lo pasamos genial haciendo un tren y conduciendo todos con los aros en la mano hacia arriba hacia abajo etc. La segunda parte de la sesión se trata de jugar a mis órdenes bajo la canción que cantaba yo de "la orden del sargento". Todos participaron abiertamente y fue una sesión muy llevadera.Para terminar la sesión, había preparado un cuento para despedirme de ellos, ya que, en ningún momento les habíamos dicho que yo me iba a ir y ellos daban por contado que ya era su profe. En el cuento, les narro por encima la historia de Mary Poppins, con una variante, Mary Poppins creó un cole para que chicas y chicos del mundo aprendieran su oficio y fuesen por los coles del mundo ayudando a los niños para comprobar que se portaban bien, así pues les dije que mi "trabajo" con ellos había terminado, y que hoy sería nuestro último día juntos. Me arrepentí al momento de contarlo por las lágrimas de algunos pequeños, pero les hice ver que hoy los pasaríamos genial y que yo volvería muy pronto.
Volvimos a clase, pusimos el mandilón y nos preparamos para merendar, tras la merienda tocó patio. De vuelta a clase me quedé en inglés en un segundo plano, ya que estaban algunos tan nerviosos que era muy difícil llevar al grupo hoy. Trabajaron canciones y vídeos navideños.
Al marcharse la profe de inglés y llegar Pili decidí que era un buen momento para repartir los regalitos que había traído de despedida. A parte de unas pastas para la sala del café para todas las profes de infantil, que se han portado genial conmigo, le llevé unos bombones a Pili, aunque lo que más ilusión le hizo fueron los botecitos de crital de yogurt todos decorados que le llevé, ya que ella, al tener este grupo tan "intenso", hace muchos ejercicios de calma y de relajación y el más efectivo suele ser el de la vela en el centro de la mesa, pero a pesar de tener 5 mesas, solo le quedaban 2 botes de cristal ya que los otros no habrían sobrevivido al ritmo de esta clase, por lo que los necesitaba con urgencia. A mis niños también les llevé unas chocolatinas pequeñas que fueron un éxito. Tocaba trabajar un poco, cogimos unos puzzles y trabajamos con ellos. luego lo cambiamos por la plasti hasta casi la hora de salir. Mientras trabajaban con la plasti Pili iba por las mesas con un folio y unos colores. Hice una asamblea final para despedirme de ellos por última vez, les aseguré que si se portaban bien volvería pronto, todo fue un mar de abrazos y de besos y de algún quejido por mi marcha, demasiado emotivo. Para terminar, Pili me dio delante de todos los niños un dibujo, un dibujo donde habían participado todos como carta de despedida.
Los llevé a la puerta y les dije adiós uno por uno, y luego me despedí de Pili. Da gusto tener tutores que de verdad te ven, no solo como lo que puedes llegar a ser, sino como lo que ya eres, todas las profes de la etapa me estaban esperando en la puerta de 4 años para decirme adiós, y tan siquiera fue una despedida, ya que vuelvo el miércoles. Aunque debería volver solo para el festival, lo cierto es que voy a pasar allí todo el día, ya que Pili me lo ha pedido para que la ayude con ellos porque no llegan 100 ojos para mirar por ellos! Aunque fue una despedida hasta miércoles, sé que volveré más veces, y estoy deseando ya volver a verlos a todos!

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