Llegó el último día y yo no
quiero irme. Empecé el día contenta y triste a la vez, ya que me da pena saber
que quizás no vuelva a verlos. Aunque también es cierto que seguramente
participe con los niños del aula 7 en el festival.
Empecé el día en el patio de
2-3 años como, pero esta vez Jose me ayudó a preparar una actividad para hacer
con los niños hoy. Fuimos al almacén a por los materiales y los llevamos a la
clase. La actividad que quería realizar hoy consistía en hacer unas caretas de
animales con los pequeños.
Durante el patio fuimos
recortando las orejas, y la cara del animal, ya que ellos todavía son muy
pequeños para hacerlo.
Entramos en clase y Jose les
preguntó a los pequeños quién quería que les leyera el cuento, y sin ninguna
duda todos gritaron mi nombre.
El cuento que eligieron
trata sobre unos animalitos, y consiste en que ellos adivinen que animal les
enseño y el sonido que hace, así que fue bastante fácil. A continuación Jose le
leyó otros cuentos y les dejó jugar un rato antes de empezar la actividad.
Repartí las caras a los
niños y pinturas, para que pintasen la nariz y la boca con un ejemplo que
tenían en la mesa, pero finalmente cada uno pinto como quiso.
Los que eligieron los perros
pintaron con los dedos manchas de blanco, imitando a un dálmata y cuando todos
acabaron de pintar era hora de salir al patio a ensayar para el festival.
Salimos a ensayar las
canciones del festival con el resto de clases y una vez finalizado el ensayo
volvimos a clase para acabar la actividad. Fuimos colocando las orejas a cada
animal y luego los profes les recortamos los ojos y les pegamos un palo por
detrás para que pudieran sujetarlas. La actividad les hizo mucha ilusión y
fueron a jugar con las caretas por la clase, haciéndose pasar por gatos, perros
y cerditos.
Se acercaba la hora de
comer, así que les mandé que recogiesen todo y cogieran sus sillas para
sentarse en la mesa.
Una vez sentados, elegí a un
niño para que repartiese los vasos al resto de sus compañeros y cuando terminó
les serví el agua para beber antes de la comida.
Les fui poniendo los
baberos, mientras ellos me hacían un regalo: una cartulina con todas sus manos
y sus nombres.
Finalmente llegó la comida y
los dejamos comer solos hasta que necesitaron ayuda, pero la gran mayoría son
muy independientes y comen todo solos.
Al acabar de comer cubrí las
agendas y apunté las comidas de los niños de hoy y los cambios y me fui para el
patio a pasar los últimos momentos con mis niños.
En el patio estuve rodeada
de ellos, mientras la profe Carmen les leía los cuentos y cuando llegó la hora
de irme no me lo podía creer. Fui a cambiarme y me despedí de las profes de
bebés, de la profe de inglés y de mi tutora.
Me quedé muy contenta porque
me dieron las gracias de todo y me invitaron a ir cuando quisiese a darme una
visita, pero sobre todo los abrazos de los niños fueron lo más reconfortante.
Una gran experiencia con los
pequeños, sobre todo con los de mi aula 7.
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