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viernes, 14 de diciembre de 2018

Último día, balance positivo y muchas emociones.

Hoy empezamos el día muy agitados, ya que los niños están ansiosos antes de las vacaciones, y ese fue el estado de ánimo que nos acompañó durante todo el día.
Antes de hacer las rutinas estuvimos un tiempo relajándonos, primero hicimos unas cuantas respiraciones elevando los brazos, y luego nos pasamos la campanita, primero sonando y luego intentando que no sonase. Funcionó bastante, pero los niños estaban bastante alterados y no tardaron mucho en volver a estar como antes.
Luego continuamos contando un cuento, hoy contamos “A qué sabe a lúa”, y después vimos un vídeo con la canción. Luego seguimos con las rutinas, dirigidas por mí y por mi tutora.
Cuando acabamos llevamos a los niños al baño, y una parte de los niños se fueron con el profesor de religión. Los demás nos quedamos en clase, y Mario (supongamos que así se llama el niño con tendencias autistas) se fue con la profe de AL para que trabajara con él la canción que vamos a llevar al festival, a ver si conseguimos que baile algo, porque no quiere.
Mientras, los demás aprendimos la canción de “Para dormir a un elefante” de los cantajuegos, que es una canción que a él le encanta, y así podemos cantarla con él para que le coja el gusto a ese tipo de actividades.
Cuando llegó Mario con la profe de AL estuvimos ensayando “A horta de Balbina”, y luego cantamos con él “Para dormir a un elefante”, la verdad es que no baila todavía, pero por lo menos acepta estar al lado de sus compañeros mientras bailan, y hacer algún que otro gesto.
Pronto llegaron el resto de los niños, y se fueron todos al recreo. Aproveché para estar jugando con ellos todo el tiempo, los voy a echar tanto de menos…
Cuando llegamos a clase estuve merendando con ellos, y estuvimos hablando de nuestras cosas. Cuando acabaron me estuvieron haciendo un dibujo para que me lleve un recuerdo de cada uno, que luego me llevé para casa en una carpetita, y así como me los iban entregando, apunté por detrás la interpretación de cada uno de lo que habían hecho. Me llamó la atención que me preguntaron cómo se escribía mi nombre para ponerlo.
Mientras estaban todos pintando, Mario cogió un rotulador y se lo llevó a mi tutora y le dijo “pintar”. Esto supone un enorme avance para él, ya que demuestra que empieza a tener interés por relacionarse con el resto.
Cuando acabaron estuvieron leyendo libros de la biblioteca del aula.
Mi tutora aprovechó el momento, y fue a hacer unas fotocopias. Los niños se quedaron conmigo y de pronto, me doy cuenta de que están jugando a tocar la pantalla digital, que aunque está apagada, está conectada al ordenador, y altera lo que aparece en el monitor igualmente. Los niños saben de sobra que esto pasa, ya que están avisados de que eso no se puede hacer, pero fueron unos irresponsables. Entonces, tuve que reñirles, y les dije que yo no pensaba decirle nada a la tutora, que los que hubieran sido tenían que ir a pedirle perdón cuando llegase, y que miraran a ver cómo se lo decían, porque era probable que le hubieran borrado su trabajo.
Cuando llegó la tutora fueron los responsables a junto de ella a pedirle perdón. En este momento me di cuenta del efecto que ha surtido en mi este mes y medio de prácticas, ya que antes de mi paso por el aula, difícilmente iba a ser capaz de dar solución a este tipo de problemas; por lo menos con la seguridad que tuve hoy.
A última hora tienen psicomotricidad,  entonces se pusieron en asamblea y me dieron las gracias por estar allí con ellos, por mi esfuerzo, por mi cariño...e hicieron una ronda de cosas positivas que habían extraído de mi estancia allí. Luego me dieron un abrazo muy grande todos, y muchísimos besos, y me regalaron una pulsera preciosa. Aunque voy a volver la semana que viene para participar en el festival de Navidad, la verdad es que fue un momento muy emotivo, se me hace raro no volverlos a ver todos los días.
Cuando los bajamos a motricidad, aprovechamos para hacernos una foto todos juntos delante de los árboles de la entrada, y así me la llevé de recuerdo.

Cuando volvieron de motricidad, se pusieron las cazadoras y volvieron a darme abrazos y besos, y a preguntarme si volvía. Luego los entregamos y se fueron.
Las emociones a flor de piel todo el día, pero creo que me llevo una maleta de aprendizajes, claves y muchos recuerdos que guardaré con mucho cariño. Hoy terminó mi primer periodo de prácticas, pero siento que empieza la cuenta atrás para llegar a estar en el aula, para llegar a ser profe, que es lo que quiero. Además he tenido la enorme suerte de haber estado con una de las mejores profesoras que me podía haber tocado, y con los mejores niños; porque eso es lo que siento. No puedo decir más que gracias, gracias y otra vez gracias.

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