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viernes, 14 de diciembre de 2018

El último día ha llegado!

La mañana de hoy la comencé igual que siempre, con muchas ganas de aprender y de trabajar con los niños, con la única diferencia de que un poco de tristeza me empezaba a inundar el cuerpo al ser consciente de que serían las últimas horas que pasaría con mis pequeños y pequeñas de 3 años, ya que hoy fue oficialmente mi último día de prácticas.

El inicio del día fue como siempre, recogiendo a los niños en la entrada, y ayudándoles con los mandilones para poder comenzar la asamblea, en la que, al igual que esta última semana, estuvimos hablando sobre temas relacionados con la Navidad. En esta ocasión nos tocó tratar la alimentación Navideña, lo cual dio bastante de si, ya que los niños/as son bastante glotones, y se mostraron totalmente participativos y con ganas de comentar cualquier cosa que se le viniese a la cabeza relacionado con la temática.

Tras terminar con esta pequeña asamblea, y tras realizar las rutinas diarias con el encargado, el tutor los puso a trabajar en una ficha Navideña en gran grupo, mientras yo me alejé de las mesas, y comencé a grapar los trabajos de cada niño realizados durante mi proyecto de los superhéroes, ya que pese a que se lo llevarían todo a casa el último día de curso, tuve que prepararlo porque la semana que viene desgraciadamente no voy a estar en el aula. Y es un trabajo que debía completar yo, ya que perteneció a mi proyecto llevado a cabo en el aula semanas antes.

La verdad fue un momento bonito, ya que pude comprobar todo lo que los pequeños aprendieron e hicieron gracias a una planificación mía. Además los más curiosos del aula se aceraban a donde yo estaba trabajando, e identificaban cada uno de sus trabajos con ilusión "profe eso lo hice yo, ¡y fue muy divertido!". Desde que he llegado a las prácticas el primer día, hasta el último, he sido consciente de lo agradecidos que son los pequeños, y del gran feed-back que nos proporcionan sin ellos ni tan siquiera darse cuenta. Que profesión más maravillosa!

El tiempo se pasó bastante rápido, y cuando me di cuenta a los pequeños ya les tocaba motricidad, y a mi me tocaba quedarme en clase trabajando con el profesor, para terminar un trabajo que se llevarían los niños a casa. Desgraciadamente este trabajo se alargó hasta la hora del recreo, la cual quería pasar entera jugando con los pequeños. Pero tuve suerte, acabé rápido, y me dio tiempo de aprovechar los últimos minutos del descanso jugando con los niños y niñas en el patio. Cómo voy a echar de menos esto!

Al volver a clase pusimos a los niños a merendar como de costumbre, y luego como ya era la hora de que algunos se fuesen a religión, dejamos al resto jugando por rincones en el aula. Mientras yo me iba moviendo entre ellos para disfrutar de los últimos momentos jugando con estos niños y niñas con los que tanto he aprendido, y con los que tanto he disfrutado.

El día llegaba a su fin, y yo no quería que esto sucediese, pero la despedida mereció la pena, ya que el tutor los puso en asamblea haciéndome pensar que les iba a comentar algo, y cuando menos me lo esperé les pidió a los niños que me "atacasen con achuchones" porque era mi último día con ellos. Y puedo decir, sin lugar a dudas, que fue uno de mis momentos favoritos del prácticum, del cual tengo fotos que guardaré con mucho cariño.

Mi bienvenida a este colegio fue muy buena, pero mi despedida no podía haber sido mejor. Solo ha pasado un mes y medio, pero soy consciente de que mis conocimientos y mis recursos han aumentado enormemente, y sobretodo, lo que más ha aumentado en mí, ha sido mi vocación, mi cariño hacia los niños del ciclo de infantil, y mis ganas de convertirme en la mejor docente posible, para poder trabajar toda mi vida en esta profesión tan maravillosa. 

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